La figura de este “saltador” capaz de colarse en todo tipo de eventos deportivos y culturales, armado con su barretina catalana, es digna de estudio. Algunos lo ven como a un simpático loco de lo más gamberro, otros ven en él a un freak pesado con ansias de protagonismo. Ambas definiciones tienen algo de cierto, eso es innegable; pero colarse en Eurovisión, en la final de la copa del mundo de futbol o en la entrega de los Goya han sido momentos televisivos brillantes y que quedarán para la posteridad. Lo que sí es innegable es que Jimmy Jump ha creado un personaje y se ha colado en los televisores de todo el mundo. No podemos hablar de una celebridad, pero lo cierto es que es conocido en todo el mundo. Y luego hay otra; la mayoría de famosos que aparecen por la tele no han hecho nada para serlo, Jimmy sí. Para bien o para mal…
Finalmente Jimmy (Jaume Marquet), oriundo de Sabadell, ha plasmado sus aventuras en un libro en el que nos cuenta todas sus complejas tretas mediante las cuales ha conseguido colarse en todo tipo de eventos. Es curioso ver la cantidad de empresas que recurren a “saltadores” para hacer publicidad de sus productos, la vida de los saltadores, su filosofía vital, el compaginar hobby y trabajo o el buscarse la vida con sólo un billete de ida a las ciudades en las que se celebran eventos deportivos masivos.
A Jimmy le gusta el buen rock y en algún salto ha reivindicado a sus ídolos musicales. Incluso ha saltado en el campo del Sant Pauli de Hamburgo, el equipo de futbol más de izquierdas del mundo que sale al campo a ritmo del “Hells Bells” de AC/DC. El libro contiene una generosa colección de fotos a todo color en la que vemos sus más grandes fechorías. De todas ellas la imagen lanzándole a la cara la bandera del Barça a Figo es la que se lleva la palma. Curiosamente el tipo ha podido hablar con la mayoría de jugadores, entrenadores y presidentes y hasta hay muchos que le tienen cierto cariño. Por otro lado es divertido ver que muchos policías terminan haciéndose fotos con él en comisaría una vez ha pasado la noche entre rejas. Definitivamente la vida de saltador es dura y no cualquiera podría vivir la vida de Mr. Jump. Dentro la cara oculta de este personaje nos sorprende ver la cantidad de accidentes de tráfico que ha tenido o la vida al filo de los acreedores. No hay que olvidar que las multas que le imponen son realmente caras.
Interesante libro de aventuras posmodernas que hacen que hasta los más críticos vean en Jimmy a un tipo afable y simpático aquejado de una síndrome quijotesca e idealista capaz de generar más animadversión que simpatía. Estaremos atentos a sus próximos planes, pues todo apunta a que esta vez irá a Hollywood a ponerle una barretina a un Óscar. ¡Salta Jimmy, salta!

