Roger Waters vuelve a nuestro país con el impresionante espectáculo "Us + Them Live". Un tour en el que vuelve a repasar el cancionero de Pink Floyd con fidelidad y con una gran presencia del eterno "Dark Side of The Moon", que sirve como espina dorsal del setlist a emplear. Se trata de una producción espectacular, como siempre esperamos de Roger. Evidentemente, nada puede superar algo como "The Wall", pero si hay una producción capaz de hacerlo esa es la de "Us + Them".

Roger Waters vuelve a nuestro país con el impresionante espectáculo “Us + Them Live”. Un tour en el que vuelve a repasar el cancionero de Pink Floyd con fidelidad y con una gran presencia del eterno “Dark Side of The Moon”, que sirve como espina dorsal del setlist a emplear. Se trata de una producción espectacular, como siempre esperamos de Roger. Evidentemente, nada puede superar algo como “The Wall”, pero si hay una producción capaz de hacerlo esa es la de “Us + Them”. Una gira que, en su tramo europeo arrancará en Barcelona con dos conciertos en el Palau Sant Jordi (13 y 14 de Abril) y semanas después recalará en Madrid en el Wizink Center (24 y 25 de Mayo). Las entradas están a la venta a través de Ticketmaster en este enlace. 

Us + Them (2017-2018)

Aunque después de la stravaganzza de “The Wall” muchos pensaban que para Waters sonaban tambores de retirada (el tipo cumplirá 75 años en septiembre), hace un año sorprendió a todo el mundo poniendo en marcha una gira, el “Us + Them Tour”. Para algunos, la gira de presentación de su nuevo disco “Is This The Life We Really Want?”. Para la gran mayoría, una nueva oportunidad de escuchar los grandes clásicos de Pink Floyd sobre un gran escenario. Motivado por un clima político que se torna más crispado por momentos y por una crisis migratoria sin precedentes como la de los refugiados, además del creciente clima de desigualdad a nivel mundial sobre el que se asienta el lema “Us & Them”, Waters no ha podido aguantarse y ha puesto en marcha un tour que cuesta cuatro millones de dólares producir inicialmente, aunque las recaudaciones están siendo espectaculares a lo largo de toda la gira americana. Evidentemente no se trata de un monstruo como “The Wall”, donde llegó a realizar cinco, seis e incluso ocho noches seguidas en algunas ciudades debido a la alta demanda de entradas, pero Waters no está perdiendo dinero precisamente.

La producción, como siempre, es espectacular. Un escenario de 88 metros de ancho por 34 metros de profundidad es el protagonista del espectáculo, junto a un sistema de pantallas LED de 48 metros de largo por 12 metros de altura que hace del recinto una replica de la estación de energía de Battersea en Londres, conocida por su aparición en la portada del disco “Animals”.

El escenario incluye 17 proyectores láser 30K y otros 4 proyectores láser 12K. Así mismo, el sistema de proyección permite discernir entre elementos móviles, lo cual es de ayuda cuando un cerdo está sobrevolando el recinto, por ejemplo. Evidentemente, el show de Waters no es tal si no hay un cerdo volando en algún momento. Algie, la cerda en cuestión, porque es cerda (cuestiones legales que vienen desde su salida de Pink Floyd en 1987…) vuela entre las torres de la central de Battersea, con sus más de seis metros longitud y sus sistema de control remoto.

El show también incluye una pirámide laser que replica la portada de “The Dark Side of the Moon” por encima de las cabezas del público. Para completar el show, más de veinte máquinas de confetti bañan al público en papel al final de “Comfortably Numb”.

El setlist de la gira incluye hasta siete nuevas canciones (“Déja Vu”, “Oceans Apart”, “Part of Me Died”, “Picture That”, “Smell The Roses”, “The Last Refugee” y “Wait for Her”) pero que nadie se engañe: el grueso del set está compuesto por una variada selección de canciones de Pink Floyd. Un amplio repaso a “The Dark Side of the Moon” (“Speak to Me”, “Breathe”, “Time”, “Breathe (Reprise), “The Great Gig In The Sky”, “Money”, “Us and Them”, “Brain Damage” y “Eclipse”) sirve como columna vertebral del concierto. Aunque la gira de “The Wall” dejó a todo el mundo saciado, siguen apareciendo algunas de las selecciones más necesarias (“The Happiest Days of Our Lives”, “Another Brick in the Wall Part 2” y “Part 3” y la inevitable “Comfortably Numb”). Para completar, dos selecciones de “Wish You Were Here” (el tema título y “Welcome to the Machine”) y un repaso a “Animals”  (“Dogs” y “Pigs”). Hay omisiones dolorosas (“Run Like Hell”,”Sheep”, “Shine on You Crazy Diamond”) pero por otro lado tenemos regalos como “One of these Days”. Waters omite toda referencia a su discografía en solitario previa y se concentra en sus nuevos temas, conocedor de que, bueno, “Amused to Death” o “The Pros and Cons Of Hitch Hiking” no son discos de cabecera de casi nadie. También omite cualquier referencia a “The Final Cut”, como tipo inteligente que es.

La carga política del show es potente, como comentábamos, y en Estados Unidos le ha costado que sponsors como American Express decidan dejar de patrocinar el tour debido a las proclamas anti-Trump que aparecen en las pantallas durante “Pigs (Three Different Ones)”. No se puede tener todo, especialmente cuando has sido crítico con la clase política durante los últimos cincuenta años. De todos modos, algo nos dice que Waters no cenará nada del Mercadona esta noche.

La banda de Waters es tan espectacular como siempre en esta gira. El fuera de serie Dave Kilminster sigue siendo su guitarrista de referencia, aunque hay una savia en la formación de directo, con Gus Seyffert y Jonathan Wilson como guitarristas de apoyo, Joey Waronker como baterista y Bo Koster junto a Jon Carin, conocido de su paso por la última encarnación de Pink Floyd, como teclistas.

The Wall (2010-2013)

Cuando Pink Floyd editaron originalmente “The Wall” en 1979 y pusieron en marcha la gira del disco, lo hicieron sin saber que un concepto escénico tan grandilocuente terminaría haciéndoles perder grandes cantidades de dinero. Originalmente, “The Wall” fue un show que no pudo girar el mundo con normalidad, sino que por la pesadilla logística de la que se trataba, tan solo se organizó como breves ‘residencias’ en distintas capitales mundiales. Siete conciertos en Los Ángeles, cinco en New York y seis en Londres fueron la longitud del tour de 1980. Volvieron a la carretera en 1981 con ocho shows en Dortmund y cinco más en Londres. En global, “The Wall” fue un show épico que solo pudieron ver unas 550.000 personas en todo el mundo.

Foto: Sergi Ramos

Diez años después fue Roger Waters, ya fuera de Pink Floyd, quien revivió el mítico show en una noche histórica, la del 21 de Julio de 1990, en Berlin ante más de 350.000 personas en un espacio entre la Potsdamer Platz y la puerta de Brandenburgo. Pero “The Wall” no brilló en todo su esplendor hasta que Waters decidió despertar al monstruo nuevamente en 2010 y hacer una gira de cuatro años (cuatro años!) por todo el mundo, vista por más de cuatro millones de personas. El montaje mejoraba la producción original, aplicando toda la tecnología del nuevo milenio en todo su esplendor. Así pues, la empresa Tait Towers construyó un sistema de elevadores hidráulicos que permitía construir el muro lentamente durante el show y que se derrumbase de manera segura al final de cada concierto. Con Chris Kansy como director de producción y un espectáculo luminotécnico de altura diseñado por Marc Brickman, la producción fue seguramente la más espectacular que Waters -e incluso Pink Floyd- jamás han sacado de gira por el mundo.

Foto: Sergi Ramos

El muro, formado por más de 250 ladrillos plegables de carton, se usaba para mapear proyecciones de todo tipo a lo largo del show, una mejora considerable sobre las proyecciones más rudimentarias que se empleaban en el show de 1980. Canciones como “Comfortably Numb” o “Run Like Hell” se convertían en espectaculares muestras de como aunar un espectáculo de 1980 con la tecnología más avanzada.

El inicio del show, bañado en un espectacular display de pirotecnia durante “In the Flesh?” y la aparición de un avión Stuka que se estrellaba sobre el escenario, era otro shock para los sentidos. Por no hablar de los muñecos hinchables del profesor y la madre, las apariciones de Waters con Dave Kilmister en una ventana del muro durante “Nobody Home” y otros tantos grandes momentos de un show que es historia viva de la música y de las producciones escénicas.

“The Dark Side of the Moon Live” (2006-2008)

Cuando Waters empezó su tour en el Rock in Rio de 2006, estaba todavía en mente de todo el mundo la posibilidad de una reunión de Pink Floyd después de la actuación de Julio de 2005 en el Hyde Park londinense como parte del festival caritativo Live 8. Esta gira de Waters, pese a espectacular, fue ciertamente anticlimática. Estaba claro que Floyd no iban a girar y, para confirmarlo, su antiguo nemesis aeterna, David Gilmour también salió de tour ese mismo año con su disco “On an Island”.

Foto: Sergi Ramos

Una vez superada la decepción de la reunión que no fue, tener a Waters con una banda de excelentes músicos haciendo “The Dark Side of the Moon” de manera íntegra en directo fue una buena manera de pasar el disgusto. Si además le sumamos un primer set con selecciones como “In the Flesh”, “Southampton Dock”, “Have a Cigar”, “Set The controls for the heart of the Sun”, “PErfect Sense” y Sheep” la cosa mejora bastante. No contento con eso, Waters coronaba cada show con una pirámide laser y un buen montón de explosiones durante la suite de “The Wall” con la que cerraba cada concierto.

Una noche espectacular, si, pero habría sido mejor que 2006 fuese el año de la reunión de los Floyd. Era el momento.

“In The Flesh” (1999-2002)

Roger Waters volvió a la carretera tras un largo parón en 1999 y lo hizo a su manera: con tres giras veraniegas a lo largo del periodo estival de 1999 y 2000 en Estados Unidos y con un gran tour de primavera en multitud de capitales de Africa, Sudamérica, Asia y Australia y una gira más regular por Europa.

Un tour que veía a Waters recuperar el catálogo de Pink Floyd pero aún con gran cantidad de canciones de su época en solitario. Del tour salió un DVD y un disco en directo pero estuvo lejos de ser tan exitoso como los que vendrían más adelante, siendo carne de anfiteatros y pabellones algo más humildes, excepto en Europa donde optó por arenas de gran tamaño sin llegar a agotar entradas.

“Radio K.A.O.S” (1987)

Con un éxito desigual y obviamente afectado por el hecho de que Pink Floyd estaban reventando estadios en todo el mundo sin él tras una agria separación de bienes, Waters salió de gira para presentar su disco “Radio KAOS” en 1987. Una gira que incluyó algunos elementos propios de la era Floyd, como la pantalla circular, el sonido cuadrafónico, proyecciones y demás, pero que distaba mucho de las grandes macroproducciones de los Floyd.

El set, lleno de nuevas canciones que no han superado el test del tiempo muy holgadamente, se intercalaba con una buena selección de clásicos de Floyd pero tocados con ese horroroso tonito y sonido ochentero propio de artistas que se sienten fuera de lugar y quieren sonar actuales. Lo bueno es que esta gira sirvió para poner en marcha la Bleeding Hearts Band, donde músicos como el baterista Graham Broad o el guitarrista Andy Faitweather-Low encontrarían un lugar y lo mantendrían durante décadas en todas las actividades en directo de Waters.

“The Pros and Cons of Hitch Hiking” (1984)

Pese a haber sido el maestro de los conceptos con “The Dark Side of the Moon” o “The Wall”, los 80 fueron dificilitos para Waters, que no terminaba de encontrar su lugar en el nuevo paisaje musical de la época y cuyos directos no terminaban de despertar el fervor del público. En aquel entonces, quien más y quien menos había visto a Pink Floyd en directo durante los 70 y un tour de Waters no tenía el atractivo actual, donde es como la única oportunidad de escuchar ciertas canciones en directo a manos de uno de los fundadores de la banda. Así pues, su primera gira en solitario, pese a realizarla con Eric Clapton de guitarrista (aunque solo en las fechas de 1984) fue un pequeño fracaso. El tour de 1984 apenas constó de nueve fechas en Europa y diez en Estados Unidos. El siguiente año cerró diecisiete conciertos en Estados Unidos que tuvieron mejor recepción pero Clapton ya se había descolgado de la formación tras un ligero altercado con Waters.

El setlist incluía una primera parte repleta de clásicos de Floyd, especialmente los compuestos por Waters, obviando canciones como “Comfortably Numb” o similares, muy cercanas de Gilmour. Lo demás era un batiburrillo de canciones nuevas en fila india que, visto el éxito de la gira, no fueron demasiado bien recibidas.

Sergi Ramos