“Un juez dictaminó ayer en Reno, Nevada, que Judas Priest, banda de rock de tipo heavy metal no es responsable de la muerte de dos jóvenes que se suicidaron después de escuchar supuestos mensajes ocultos en una canción de su disco ‘Stained Class’.En una sentencia de 100 páginas, el juez Jerry Whitched dictaminó en favor de la banda de rock y de la compañía de discos CBS, y señaló que las familias de los dos jóvenes no pudieron probar que un mensaje subliminal oculto en el disco hubiese inducido a Raymond Belknap, de 18 anos, y a James Vance, de 20, a suicidarse. La sentencia sucedió a un juicio que duró 17 meses e incluyó a más de 40 testigos. Algunos miembros de la banda testificaron en su defensa”.

Esta noticia, publicada en la edición del 25 de agosto de 1990 de El País a través de la agencia Reuters, suponía el final de un calvario para la banda de heavy metal británico más influyente de todos los tiempos junto a Iron Maiden. El juicio de Reno estuvo a punto de terminar con Judas Priest mientras sus miembros eran cuestionados insistentemente a lo largo de tres semanas sobre unos presuntos mensajes subliminales que incitaban a ‘hacerlo’. Donde ‘hacerlo’ significa ‘pegarse un tiro’.

“Hazlo”

Todo comenzó un trágico día de diciembre de 1985 en Sparks, Nevada, cuando Belknap y Vance, dos jóvenes americanos, habían pasado la tarde bebiendo alcohol y fumando maría mientras escuchaban una y otra vez el clásico “Stained Class” de Judas Priest. Fue entonces cuando, tras seis horas de alcohol y drogas, cada uno de los chavales cogió una pistola y se disparó. Belknap colocó la pistola bajo su mandíbula y disparó, muriendo instantáneamente. Su amigo, Vance, quedó malherido y desfigurado y terminó muriendo tres años después suicidándose con una gran dosis de calmantes. Antes de eso, Vance y su familia tuvieron a bien hacer lo más lógico en estos casos, que es denunciar a la banda que grabó el disco que estaban escuchando en el trágico momento del suicidio. Recordemos que en los ’80 el heavy metal era el causante de todos los males del mundo, de corromper a las juventudes y de fomentar el satanismo. Hoy, esta misma labor la realizan el trap y las redes sociales. Cambian los tiempos pero no la estupidez humana.

Ratmond Belknap James Vance Judas Priest

El caso es que, pidiendo 6,2 millones de dólares en daños y perjuicios, la familia y el chaval se dedicaron a intentar justificar durante meses que la canción “Better By You Better Than Me” (temazo, por cierto) incluía mensajes que supuestamente indicaban ‘suicidate’, ‘hazlo’ y ‘muramos’. Todo ello en una canción que, además, era una versión de Spooky Tooth. Los mensajes, grabados al revés, supuestamente obligaron a los dos adolescentes a formar un pacto suicida que acabó con ambos chavales correspondientemente, bueno, suicidados. Faltaba ver quien era el culpable y tras todo el ruido mediático todo quedó en nada: el supuesto mensaje subliminal era el resultado de un downbeat de la caja de Les Binks y una exhalación de Rob Halford mientras cantaba. Ingenieros de sonido tuvieron que acudir a intentar demostrar con pruebas que era virtualmente imposible que aquello fuese un mensaje de ningún tipo. La familia no consiguió probar de manera fehacientes tal extremo y terminaron perdiendo el juicio.

periodico 1990 juicio Judas Priest

Un documental que profundiza en el caso

A lo largo de las vistas previas al juicio, se comentaron puntos de vista interesantes como el referente a si los mensajes subliminales estaban sujetos a la libertad de expresión. El juez dictaminó que al no ser parte efectiva de un diálogo al no ser perceptibles abiertamente, no se podían considerar protegidos por la Primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.

Judas Priest juicio 1990

El juicio fue el sujeto en 1992 de un documental titulado “Dream Deceivers: The Story Behind James Vance Vs Judas Priest”. En él, Rob Halford -vocalista de la banda- indicó que si la banda hubiese tenido tanto ahínco en ubicar mensajes subliminales incitando a los fans a suicidarse, el resultado habría sido contraproducente. “Habría sido más práctico pedir que comprasen más discos nuestros”.

https://www.youtube.com/watch?v=LGUJFx8WWIA

El documental arroja mucha luz sobre la insistencia con la que la familia -y el abogado defensor Ken McKenna- quería culpar a Judas Priest. En el juicio, la madre de Vance reconoce que su hijo había sido expulsado de la escuela por peleas y comportamiento agresivo, además de contar con condicionantes como, por ejemplo, el abandono de su padre. La madre de Belknap, en sede judicial, también asumió que su hijo había robado dinero y unas gafas en alguna ocasión pero que “no hizo nada serio”. “Mi hijo nunca hizo nada grave, no robó a mano armada ni se metió en líos de drogas” explica la madre.

Juicio Judas Priest 1990

“Queremos que todo termine y seguir con nuestras carreras” reconocía KK Downing en un momento del documental. “Se han dicho muchas cosas malas de nosotros en estos años” le apoyaba Glenn Tipton. Posteriormente, en su reciente biografía “Heavy Duty: Days and Nights with Judas Priest”, Downing admitió que el juicio de Reno fue uno de los motivos que desestabilizaron a la banda a principios de los 90, retrasando varios meses la edición del disco “Painkiller” y generando malestar en la banda. Un malestar que, junto a otros motivos, terminarían con Halford abandonando la banda meses después.

Judas Priest juicio periodico

Las escenas del juicio donde se diseccionan las letras de las canciones de Judas Priest del derecho y del revés son tremendas. El momento definitivo llega cuando Rob Halford coloca un radiocasette sobre la mesa del juez y le indica que ese trozo en concreto de la canción (“Exciter”), si se escucha al revés, dice “quiero caramelos de menta, quiero que ella me traigo uno”. Si se escuchaba en el sentido normal, la letra decía “Stand by for Exciter / Salvation is his task’. “En ese momento parece que algo hizo clic en sus cabezas y dijeron ‘es cierto’” recuerda Rob Halford en el documental.

Sergi Ramos