Hay muertes, y hay muertes. Me refiero a los músicos; los fallecimientos de los familiares duelen todos. Es algo obvio. Porque seamos claros, algunas muertes nos resultan indiferentes, otras anecdóticas incluso, y otras, sí, duelen. Aunque estos músicos no sean conocidos ni familiares, es innegable que forman parte de nuestra vida, y afloran en nosotros algún que otro sentimiento. Las formas en las que se van al otro mundo es también una variable a tener en cuenta, ya que ayuda a enardecer o degradar su carrera y su vida. Puedo decir sin morderme la lengua, que las muertes de Kevin DuBrow, Paul Gray o Jon Nödtveidt me la traen al fresco. Unos por yonquis, otro por descerebrado. O por cobarde, porque no hay acto más cobarde que el suicidio. Y, ojo, eso no quiere decir que no haya disfrutado con su música en algún momento de mi vida. En cambio, por ejemplo, el fallecimiento de Pete Steele, fue triste. Y ni que decir tiene el de Ronnie James Dio. Capítulo aparte se merece en la historia de la música. Y todos los homenajes que se han hecho y se harán serán pocos. Nunca podremos devolverle todo lo que nos ha regalado.
Por desgracia, hoy toca hablar de otra muerte. Y en esta ocasión trágica. De las que coge por sopetón. De las inesperadas. Steve Lee, vocalista de GOTTHARD, de 47 años de edad, ha perdido la vida de forma desgraciada mientras se arropaba por la lluvia que comenzaba a arreciar, en un viaje que había planeado con varios amigos para cumplir uno de los sueños de su infancia: recorrer Estados Unidos montado en una Harley Davidson. También han resultado heridos el bajista de la banda, Marc Lynn, y la novia de Lee, Brigitte Voss Balzarini. Desde aquí le deseamos una pronta recuperación.
Haciendo referencia a lo que decía al principio, el recuerdo de una persona cuando muere, es el que se tiene mientras ha vivido. Y Lee, era una gran vocalista, tenía una voz única, y militaba en un grupo que tenía la corona y el cetro del hard rock europeo. Caso aparte los logros de su carrera musical. Dueto con Montserrat Caballé, cientos de miles de discos vendidos, éxito de público en sus directos… Y aún así, era humilde y con un gran valor humano. No hacía falta conocerlo para percatarse de ello. Unos pocos segundos con él, fuera o encima del escenario, y con un simple gesto te hacía ver que tipo de persona era. En Suiza, su país, no serán pocos los que hayan derramado lágrimas por esta noticia. Por que sin duda ha sido un vocalista que ha dejado huella.
No hay que ser muy perspicaz para saber que The Metal Circus ha apoyado y mimado la carrera de GOTTHARD. Al igual que todas las bandas que tienen talento, magia, se lo curran como nadie y siempre mantienen esa cercanía con las personas que tienen parte de culpa de ser lo que son: su público. Nos quedará su música, eso es cierto, pero también nos queda la sensación que Steve Lee nos ha dejado antes de tiempo. Descanse en paz y disfrute allá donde esté.


