Tiempos oscuros para la escena de rock duro internacional. Desde hace ya algún tiempo, uno se levanta, se conecta a Internet para informarse de las nuevas acaecidas en la escena, y se encuentra con funestas noticias. Estas conexiónese hacen que uno cruce los dedos suplicando que el próximo en caer no sea uno de sus músicos favoritos. La muerte azota al heavy metal, y eso es inevitable. Podemos ver a nuestros héroes como dioses sobre un escenario, pero la realidad nos golpea duro cada semana y nos recuerda que son tan humanos como nosotros. Algunos de los últimos en caer han sido Scott Columbus y Gary Moore, pero está claro que antes de que acabe este mes, habrá más nombre en esta fatídica lista. Por otro lado, aunque no sea tan trágico, vemos que bandas como Judas Priest o los Scorpions están decididos a colgar los micros e instrumentos. La cuenta atrás ha empezado…
Lo más triste de todo es que no sólo perdemos a todas esas bandas clásicas que nos han alegrado nuestros días y han alargado nuestras noches, el gran problema es que no hay relevo. Los nuevos grupos no poseen ni el encanto ni los medios los elevan a bandas de estadio. Evidentemente nos quedarán los festivales de verano, pero a día de hoy más prima la fiesta que el cartel, convirtiéndose en macrobotellones metálicos más que en grandes conciertos. Entonces… ¿Qué futuro nos queda?
Bueno… la verdad es que poco tengo de Nostradamus o de Bruja Lola, pero ayer, domingo 10, asistí a un concierto que me arrojó un poco de luz ante lo que creo que puede pasar. Tocaban los Australian Pink Floyd, banda tributo que homenajea cada noche a Waters, Barrett, Mason, Gilmou… Su show es espectacular, con lásers, luces, pantalla en 3D… Evidentemente lejos están de acercarse a la banda original, pero sus conciertos son alucinantes. Podría ser que el futuro sea este. Bandas tributo que tengan el beneplácito de los miembros originales supervivientes y que paseen el espectáculo en mayúsculas de sus adorados ídolos. No estamos tan lejos de ello pues la actual encarnación de Thin Lizzy vendría a ser algo parecido. Tienen la autorización de la madre de Lynott y los miembros que todavía tienen ganas de girar continuan con ello.
Evidentemente el caso de Kiss será el más claro. Ellos ya tienen montado su futuro. Vamos a ver en unos años como unos impersonators girarán por todo el mundo con su espectáculo mastodóntico y vistiendo sus trajes y pinturas mientras ellos disfrutan de su jubliación haciendo lo que más les gusta: amasar fajos de billetes. Soy de la opinión que las grandes canciones deben seguir viviendo sobre los escenarios, así que, pienso, pronto reviviremos a las grandes bandas a base de sucedáneos con bonito envoltorio. Creo que ayer domingo, ante los Pink Floyd australianos vi el futuro… Nos guste o nos disguste, creo que esto es lo que hay. ¡Disfrutemos los pocos años que nos quedan!

