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The Metal Circus
Reportaje

ADIÓS A AMY WINEHOUSE

Los que hacemos esta web somos sabedores de que Amy Winehouse no es precisamente una de las personas más queridas de nuestros lectores y posiblemente sí una de las más odiadas. Pero ahora, antes de que la prensa saque punta a su muerte y busque causas absurdas y conspiraciones, y antes de que las discográficas exploten su muerte, bien merece unas pocas líneas.

Amy fue una cometa deslumbrante que sólo nos legó un par de discos: uno muy puro y soul y otro más comercial, pero ambos más que destacables. La pasada década fue algo pobre en cuanto a nuevos valores y promesas a nivel mass media, y Amy fue la chica mala que animó un poco la escena. Las letras de su día a día y la célebre “Rehab” muestran a un gran talento y voz que poco a poco sería devorada por su propio personaje. A muchos de los que disfrutamos del rock duro no nos parecía mal que alguien como Winehouse fuera una superventas.

Su vida propia de rockstar autodestructiva sirvió para que la prensa rosa lanzara los perros a cada paso de la artista y su tumultuosa vida fue un escaparate atrayente que divirtió durante muchas sobremesas a los buitres rosas. Ahora descansa a pesar de que su última aparición en concierto no era la que mejor justicia le hacía. Si más no… anticipaba el drama final. A pesar de que muchos la meten dentro del saco del club de los 27, dudo que Amy llegase al nivel de astros como Cobain, Hendrix, Morrison, Brian Jones o Joplin. Posiblemente con un par de discos más sí hubiera demostrado que estaba a la altura de vértigo. Quizá lo podamos ver en sus últimas grabaciones cuando aparezcan.

Un recuerdo a una reina que nunca llegó a estrenar su cetro. Su legado va mucho más allá de “Rehab”.