No os voy a contar todo el proceso mental que me llevó a comprar dos revistas
relacionadas con el rock, heavy metal y estilos periféricos (llamémosla X e
Y) a las 9 de la mañana mientras esperaba el autobús que me llevaría de vuelta
a casa donde mi ansiado catre me requería con los brazos abiertos después de
una soberana juerga, porque ni yo mismo lo sé. Es posible que la zozobra posterior
tras ingerir más alcohol de la cuenta fuera la causa. Es posible. No quiero
decir por ello que en mi vida haya soltado pesetas, y ahora euros, en estas
publicaciones, es más, tengo en una estantería cientos de números de distintas
revistas que se han ido amontonando a lo largo del tiempo, más que de libros
incluso. Algo que no dice muchas cosas buenas de mí. Internet es relativamente
joven en este aspecto, y antes, servidor, y con toda seguridad todos los que
estáis leyendo esto, hallaba en estas revistas una de las fuentes de información,
porque los programas de radio…en fin… o se ponían en horarios tardíos
y para nada flexibles (¡cuantas veces me habré quedado dormido en clase por
escuchar a El Pirata¡), o eran solo de índole local como mucho. Supongo que
los que habitáis en ciudades más grandes habréis tenido, o tendréis, más oportunidades
en el campo radiofónico. Y ya no hablemos de la información metálica a través
de la televisión….