Se acabó. Sepultura dieron anoche, sábado 7 de noviembre, el último concierto de su historia en el Suhai Music Hall de São Paulo, con las entradas agotadas y después de más de cuatro décadas de carrera. Fueron unas dos horas y media, más de treinta canciones y un desfile de invitados para cerrar la gira Celebrating Life Through Death, que anunciaron a finales de 2023.
Sobre el escenario, la última formación: Andreas Kisser, Derrick Green, Paulo Jr., el único que ha estado en todas las etapas de la banda, y el joven batería Greyson Nekrutman, que entró semanas antes de arrancar la gira de despedida. Y en el aire, la gran ausencia: Max e Iggor Cavalera no aparecieron.
Así fue la última noche
Green abrió la noche conteniendo las lágrimas: «Este momento es muy especial, muchas gracias», dijo, avisando de que todavía no quería llorar porque quedaban muchas canciones. Arrancaron con «Arise» y repasaron toda su carrera, aunque con un peso claro de la época clásica: 18 de las canciones eran de la etapa de Max, entre ellas «Altered State», que no tocaban desde 2013, e «Itsári», que no sonaba desde 1998.
Kisser, que salió con una camiseta de los Looney Tunes con el «That’s all folks» de Porky, convirtió su solo de guitarra en una performance: acabó pintando un lienzo gigante con la propia guitarra. Paulo Jr. se emocionó visiblemente durante el homenaje que le dedicaron, y Green volvió a coger la guitarra en «Reza» por primera vez en unos quince años.
Los invitados
- Jairo Guedz, guitarrista de la formación original y antecesor de Kisser, en «Biotech Is Godzilla», «Slave New World» y «Troops Of Doom». Kisser recordó que fue él quien le prestó una guitarra en 1987.
- João Gordo y Jão (Ratos de Porão) en «Reza» y en dos versiones de los Ratos: «Crucificados Pelo Sistema» y «Beber Até Morrer».
- Moyses Kolesne (Krisiun) en «Itsári» y «Kaiowas», que acabó con el escenario lleno de gente, niños incluidos.
- Amilcar Christófaro (Torture Squad) a la batería en «Beneath The Remains».
- Yohan Kisser, hijo de Andreas, en «Convicted In Life», y miembros de Chained Saint y Eminence en «Propaganda» y «Dusted».
El final, el que todo el mundo esperaba: un solo de batería, un trozo de «Ratamahatta» y «Roots Bloody Roots» para bajar el telón. Abrieron la noche Sacred Reich, Krisiun y Metal Allegiance.
¿Y los Cavalera?
No estuvieron, pero no porque nadie los llamara. Kisser ya contó en marzo a Metal Hammer que la banda había invitado a los hermanos a la despedida: habló por teléfono con Iggor y los mánagers contactaron con los de Max. La respuesta fue no.
Ellos no quieren formar parte, y está bien. Es una elección.
Andreas Kisser
Según la crónica de Rolling Stone Brasil, Iggor declinó directamente y en buenos términos, y Max lo hizo a través de sus representantes. Tampoco apareció Jean Dolabella, batería de la banda entre 2006 y 2011, que estaba confirmado y no llegó a subir al escenario.
¿Habrá reunión?
Esa es la pregunta que queda después de anoche. Hace dos años Max y Kisser parecían acercar posiciones, y el propio Max llegó a decir que estaría abierto a una reunión si se hacía «de la manera correcta». Un mes después dio marcha atrás: está a gusto tocando con su hermano en Cavalera, donde llevan años regrabando los primeros discos de Sepultura.
Kisser, por su parte, no cierra ninguna puerta. En una entrevista reciente lo dejaba claro: «No descarto nada». Pero también insistía en que lo importante es que ahora paran, y lanzaba una frase que da para muchas lecturas: «Sepultura no va a morir». De momento, lo que viene es un disco en directo con unas cuarenta canciones grabadas en cuarenta ciudades de la gira, todavía sin fecha. El último trabajo de estudio fue el EP The Cloud Of Unknowing, publicado en abril.
La propia crónica de Rolling Stone Brasil lo resumía con una idea que comparten muchos fans: sin Max e Iggor, la noche se sintió más como el final de una gira que como el final de Sepultura. El tiempo dirá si tenían razón.

