El Hell Awaits, uno de los bares metaleros con más solera de Barcelona, ha vuelto a recibir una multa del Ajuntament. El local de la calle de les Tàpies, en el Raval, a un paso del Paral·lel, lo ha denunciado en sus redes con un mensaje durísimo: «Parece ser que alguien está nervioso y no somos nosotros».
La sanción, según el propio bar, es por «incumplimiento de normativa». Y llega, dicen, cuando ellos creían tener el asunto resuelto. En el documento de pago que han compartido, el concepto es «infracció d’ordenances» y el importe, 1.950 euros, a los que se suman un recargo de 195 euros y las costas: en total, 2.151,56 euros. El número de expediente que figura en el documento es de 2025.
Este contenido de Facebook usa cookies de Facebook. Configurar cookiesSiete meses de expediente por unos televisores
La historia que cuenta el Hell Awaits empieza hace siete meses, cuando recibieron lo que describen como «la enésima amenaza de precinto» si en el plazo de un mes no limitaban el sonido de sus televisores. Tras un largo silencio, el pasado 9 de octubre los técnicos del Ajuntament midieron el sonido en el local y, según el bar, les comunicaron que si no superaban los 80 decibelios no hacía falta instalar ningún aparato limitador.
De ahí su conclusión: si cumplían, no entienden la nueva multa. El bar plantea tres posibilidades, «o alguien miente, o no sabe aplicar la ley, o, la más grave, está utilizando un bien público para fines propios», y apunta a posibles intereses privados detrás de la presión sobre el local, algo que no concreta.
Si alguien se siente aludido por estas líneas, le pedimos que por una vez sea lo suficiente honesto y honrado para dar la cara.
Esta es la versión del bar. El Ajuntament de Barcelona no se ha pronunciado públicamente sobre la sanción; actualizaremos esta información si lo hace.
Aluvión de apoyos
La publicación acumula más de 200 reacciones y medio centenar de comentarios de clientes, casi todos de apoyo. Alguno incluso se ofrece a hacer una colecta para pagar la multa. También hay quien recuerda que el ruido es un problema serio para muchos vecinos, el otro lado de un conflicto que se repite en los locales de ocio de toda la ciudad.
El Hell Awaits, que comparte nombre con el segundo disco de Slayer, publicado en 1985, es desde hace años punto de encuentro de los metaleros de Barcelona y de los que visitan la ciudad.

