- Fecha
- 1 de octubre de 2004
Que bueno que volvieron. En mi vida me iba a imaginar que un grupo al que oía en vinilos, un grupo al que David Coverdale le dio cerrajón lo iría a disfrutar. Vivimos días de reuniones, y sí, sabemos que es por la pasta, o aún… ¿alguien se cree que el motivo de estas reunificaciones sea por la inspiración de cualquier Divinidad? Venga ya.
Pero centrémoslo en WHITESNAKE. Sería la oportunidad de comprobar in situ si iban a relavar o ensuciar el nombre de la banda después de esta gira, podríamos comprobar si es cierto que el señor Coverdale ha sentado cabeza y sus excesos de alcohol forma parte del pasado, porque no se puede luchar contra la naturaleza y cincuenta y tres no es lo mismo que veintitantos….
Se nota en su rostro; arrugas y patas de gallo lo desvelan y está a años luz de mostrar en escena el dinamismo de antaño. Tampoco le podemos pedir peras a un manzano. Cumplió. Su voz no es la misma que grabó “Burn”, está claro, pero su carisma sigue intacto.
¿Y que decir de la banda que le escolta? David no iba a buscar morralla, no se le permite. A estas alturas sobra decir que Doug “todoterreno” Aldrich es una máquina bien engrasada, con técnica y sentimiento. Aún no me he podido quitar de la cabeza la gillipollez innecesaria (perdón por el taco, pero no encuentro otro calificativo) de alguien que se hace llamar humano, que gritaba con énfasis “fuera y que vuelva Steve Vai” Bueno…lo dicho….sin comentarios. Junto al vocalista, era objeto de muchas miradas. No por ello el buen hacer de Marco Mendoza, Reb Beach (que también soltaba algún que otro solo de gran calibre), Timothy Drury, y Tommy Aldridge, se quedó sin brillo y era más que latente a lo largo de casi las dos horas de show.
Dos horas que da mucho juego para los sentimientos de los allí reunidos. Empezaron con un “Burn” un poco bajada de tono, y “Bad Boys” con su correspondiente aullido inicial. El público en el bolsillo. Si no recuerdo mal continuaron con “Love ain’t no stranger”, una vacilona “Ready an’willing” y la balada esa que tienen muy famosa…..ah, sí!!, “Is this love”. Bien, no está mal. Y para seguir poniendo a la Cubierta en pie “Give me all your love”. Toma ya.
Después llego el momento más deslucido de la noche. “Judgement Day” les quedó sosa. También el solo, a continuación, de Aldrich estaba bajo en sal. “Crying in the rain” levantó un poco las caras largas, pero el solo del batería que se incluía en la canción presagiaba bostezos. Menos mal, que la veteranía de Tommy quedó impresa, y su intervención producía babeos descontrolados.
Y a partir de ahí, recuerdo un orgasmo musical. El comienzo de “Ain’t no love in the heart of the city” ponía los pelos de punta al ver al respetable formando un coro unido, lleno de pasión. “Don’t break my heart again” y una esperada “Fool for your loving” nos hacía ver las maravillas que acarrea la música en directo. Y con “Here I go again”…..Pues eso. Orgásmico.
Pero aún quedaba el bis. Salieron arrollando con “Take me with you” y culminaron en el clímax que llevaban arrastrando varios minutos con “Still of the night”. Esa imagen de Coverdale cantando a capella en última instancia.. Esa imagen de una gran banda despidiéndose… no se borrará de la memoria. Pululaban aires ochenteros, un flash back individual acompañado de su música. Que rollo que ya terminó. Con lo que estaba disfrutando….Además se ha hecho hasta corto, y eso es buena señal.
Para no olvidar. Are you ready?.
Ah!!!, se me olvidaba un par de datos importantes. Telonearon al sexteto la agrupación estatal SEX MUSEM, que desprendieron buen rock para calentar. Sinceramente me agradó su presencia, más que la que se confirmó en un principio: Beholder. Era como si Marujita Díaz tocara antes de Dream Theater. Solo pude ver varios temas de su actuación, ya que me encontraba en el puesto oficial de Whitesnake, y estaba dudando si comprarme un parche de batería (o un revestimiento de plástico mejor dicho) por 40 euros, una camiseta de impresión rudimentaria con plancha al vapor por 30, o una tacita de café por 10. Que buenas mañanas iba a tener, así cualquiera se levanta con energía. O no?.
Y el otro detalle de “minúscula” importancia era la negación de ceder photopass, según la muchacha de la taquilla, por parte de la banda. La promotora nos lo da, el grupo nos lo quita. “Dicen que si hay treinta y cuatro fotógrafos no tocan”, se oía por ahí. Así que solo a cuatro, que es lo que Coverdale y compañía veían oportuno. No nos encontrábamos entre esos afortunados, por lo que podéis comprobar.
He intentado quitarme esa mala uva que surgió en su momento y no tomar prejuicios contra el grupo. Ayuda a solventarlo el recuerdo de su actuación. Me he limitado, bajo la máscara de una persona cualquiera del público, a redactar esa noche. Nada más.
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Fotos: Whitesnake.com









