Rock y metal en español · desde 2002
The Metal Circus
Live

WACKEN OPEN AIR 2005 (II)

9
Fecha
4 de junio de 2008

NIGHTWISH

Los multiplatino finlandeses se presentaban en el festival como uno de los visibles cabezas de cartel junto a ACCEPT, por la cual la cantidad de público que se acercó al true metal stage para presenciar su actuación fue tal que se convirtió en una misión imposible avanzar hacia el escenario más allá de la mesa de mezclas, quedando la visibilidad de muchos de nosotros bastante mermada. Aunque el show fue de lo más correcto, he visto conciertos bastante mejores de NIGHTWISH, mejor interpretados y con mejor sonido, pues las guitarras y los teclados muchas veces no se distinguían en el sonido que salía por la PA. Por otra parte, la interpretación de la señorita Turunen fue, para sorpresa de muchos, demasiado discretita. En esta ocasión no logró sorprendernos con su envolvente voz, sino que se mantuvo en el mero plano de la corrección llegando incluso a errar en algunos momentos. Quizá fuera porque no sé encontraba en un buen momento físico, porque se había dejado las cuerdas vocales en sus recientes conciertos en solitario o porque simplemente nos tiene tan bien acostumbrados que comienza a ser más fácil que no quedemos sorprendidos. El caso es que faltó un punto de fuerza y magia para que nos viéramos azotados por las dotes con las que a lo largo de estos años nos ha seducido y que la han alzado a la posición de buque insigne de la exitosa formación finlandesa. A pesar de este detalle, el cómputo de la actuación fue lo suficientemente exitosa como para que el público saliera la mar de contento ese día del recinto de conciertos. En cuanto al set list y el devenir escénico nada que no hayamos podido ver ya anteriormente con la excepción de un par de sorpresas. La flamante ristra de clásicos y hits de la banda erigiéronse piezas destacadas de la habitual serie de temas que nos suelen ofrecer en directo. Cayeron los cuatro primeros cortes de “Once”, de los cuales me quedo con la impactante “Planet Hell” a pesar de que estaba claro que serían “Nemo” y “Wish I Had An Angel” las que iban a recibir las mayores ovaciones por parte del público. Eso sí, agradecí sobremanera que también de su última obra de estudio sonara la emocionante “Ghost Love Score”, para mí una de las composiciones más erizavellos que haya escrito Tuomas Holopainen jamás. El resto de temas, los habituales, entre los que podríamos destacar “Slaying The Dreamer” (con un Marco Hietala fantástico), “Wishmaster”, “The Kinslayer” o la ya demasiado sobada “Over The Hills And Far Away”. Sin embargo, se atrevieron con una nueva versión, “High Hopes” de PINK FLOYD, que sorprendió a muchos que no sabían de donde había salido esta nueva canción. La otra sorpresa fue la interpretación del nuevo single del grupo de Tarja Turunen en solitario (editado por lo visto solo en Finlandia), una canción sosegada y suave.

Como detalles vistosos destacar los ya habituales cambios de vestimenta de la diva a lo largo del show (hasta tres veces) cuidados hasta el punto de que el color del micro también fuera variando para que viniera a juego con el modelito que la soprano lucía en ese momento. El público, como no podía ser de otra forma, se mostró bastante animado y atento, no en vano NIGHTWISH es una de esas bandas que agradan tanto a amantes del gothic como del heavy o como de vete a saber tú qué. Es decir, una de esas formaciones que en mayor o menor medida gustan a todo el mundo. La tremenda multitud apelotonada dio pie a que empezara el festival de metaleros voladores que comenzaron a surcar los mares que son nuestras cabezas sin ningún tipo de pudor. Esto me hizo recordar las tremendas oleadas de heavies flotantes que nuestras cervicales tuvieron el placer de degustar el pasado año, aunque por suerte o por desgracia en la presente edición este fenómeno no ocurriría en demasía debido al mal tiempo y a la diarrea en forma de barrizal en la que nos vimos rebozados todos durante los conciertos. Vaya, que si hubiera ocurrido hubiera sido la gran guarrada.

Mención a parte merecen los numerables efectos pirotécnicos que se fueron sucediendo a lo largo del show, con un castillo de fuegos artificiales final que dejó a más de uno boquiabierto. Y es que queda claro que a día de hoy no se escatima en recursos cuando se trata de ofrecer una actuación especial en la gran cita europea que es el Wacken Open Air. ¡Como debe ser!

Viernes 5 de agosto

NAGLFAR

Tragarse una actuación de black metal a las 11 de la mañana y con un chubasquero verde puesto tiene que ser por cojones bastante “true”. El caso es que realmente tenía ganas de disfrutar de una nueva actuación de los black metaleros NAGLFAR después del mal sonido que sufrieron a su último paso por España como teloneros de FINNTROLL. Ahora sí que tienen en nuevo disco en la calle que presentar, “Pariah”, y por ello cortes como “A Swarm of Plagues” fueron perpetrados con la furia de quién destripa a su nuevo hijo bastardo.

El sonido esta vez sin ser la octava maravilla resultó bastante acertado y pudimos disfrutar de lo lindo de los temas sacadas básicamente de sus dos últimas obras de estudio, tales como la ya clásica “I Am Vengeance”, el obús que abre su obra “Sheol” y que en contra de lo que venía siendo habitual no dejaron para el final. El frontman Olivius salió ataviado con una especie de jersey negro y con un aspecto que nos hizo pensar en que quizá se había vuelto un niño bueno, pues tampoco llevaba el sutil maquillaje habitual en él, pero para nuestra fortuna no tardó en deleitarnos con sus berridos y sus caretos histriónicos de cordero poseído, caldeando así el ambiente, algo frío a causa de las bajas temperaturas y de la fina lluvia que no dejó de caer lentamente a lo largo de toda la actuación (sin llegar a apretar). El público, más numeroso de lo que me esperaba dada la hora y las condiciones, se mostró algo espeso o quizá algo dormido. En ese caso eran cápsulas como “Of Gorgons Spawned Through Witchcraft” o “The Perpetual Horrors” las que realmente hacían falta para quitarnos la tontería de encima, pues era hora de ir espabilando en clave de metal extremo. Es de agradecer que la banda no se entretuviera en entremeses vacíos ni discursitos prescindibles, por lo cual ellos pudieron aprovechar como es debido de los 45 minutos que se les brindó y nosotros pudimos deleitarnos con el puñado de canciones que queríamos oír, tales como Sin duda una magnífica forma de darnos los buenos días.

ILLDISPOSED

Les llegaba el turno a estos daneses no muy conocidos por nuestras tierras. Lo cierto es que su death metal comercial y bajado de revoluciones posee la calidad suficiente como para hacer las delicias de todo persona que no se aferre necesariamente a estereotipos, pues el metal extremo de estos señores no resulta ciertamente extremo, aunque si no fuera así probablemente la gracia que se les supone a las composiciones con gancho que les caracterizan quedaría en agua de borrajas. Aunque su último “1-800 Vindication” sea un disco bastante tranquilito la verdad es que sorprende la pegada de un tema tan aparentemente accesible como es “Believe In Me”, que dada su peculiar producción en el disco, en directo tomó un cariz más crudo. De tal forma, temas como la thrasher y cañera “Jeff” sonaron de maravilla, pues de hecho la banda disfrutó durante toda la actuación de un sonido impecable.

Entre tema y tema Bo Summer soltaba cosas en alemán que me imagino serían muy graciosas, pues provocaron más de una carcajada entre el público. Ante nuestro desconocimiento del idioma, a nosotros no nos quedaba más opción que esperar a ver que nos depararía el siguiente tema, pero por lo que me enteré a posteriori dicho señor soltó perlas como “Somos gays y venimos de Dinamarca, y somos gays con pequeñas bolas” (¿?) Chorradas a parte, aspectos como constancia, nitidez y profesionalidad fueron suficientes para hacernos disfrutar de una actuación que lejos de sorprendernos o de tirarnos de espaldas colmó nuestras expectativas, lo cual no es poco, tal y cómo quedó demostrado en “Kokaiinum” o la más típicamente sueca “Beyond The Gates”.

WITHIN TEMPTATION

Cuando la actuación de los holandeses dio comienzo, la mayor tromba de agua que caería durante todo el festival estaba haciendo acto de presencia, por lo cual muchos decidimos perdernos los primeros compases del concierto antes de lanzarnos a la incomodidad que supone ir chorreando por Alemania a menos de 10 grados.

Cuando la cosa se hubo calmado, aparecimos por la zona para poder comprobar de nuevo lo bien que las gasta esta gente en directo. Un sonido y una interpretación impecable hicieron que tuviera que mentalizarme de que estaba en Wacken y no en una gala de Televisión Española y que por lo tanto no había playback. Y es que si bien el día anterior habíamos podido ver a una Tarja Turunen con algunas carencias de directo, la señorita Sharon nos demostró que posee en chorro de voz para dar y regalar en escena. Prácticamente no falló ni un semitono en todo el tiempo que de actuación que pude presenciar, algo que les aseguro que no se ve todos los días. Por otro lado, también pudimos comprobar que las constantes que caracterizan a la frontwoman desde los primeros días de la banda siguen intactas: Ahí estaban los vestidos exagerados, los llamativos y casi obsesivos movimientos de brazos al son de las melodías y los tonos agudos que hacen que más de uno huya despavorido.

El escenario estaba flanqueado por dos columnas y dos esculturas de ángeles que se situaban a los laterales de forma simétrica. A pesar de la acertada presencia de pirotecnia, con lenguas de fuego incluidas, eché de menos las sugestivas imágenes de espacios naturales que se proyectaran durante su periplo por tierras españolas en las pasadas giras. A destacar que la batería estaba situada un lateral y que el central del escenario lo ocupaba una plataforma escalonada a la que los componentes le dieron bastante juego, especialmente Robert Westerholt.

El set list no varió mucho respecto a lo que hace poco hemos podido ver por partida doble en la gira española (recordemos que han pasado por aquí dos veces en menos de cinco meses), por lo cual volvieron a caer los temas clásicos y, si no recuerdo mal, no se interpretó ningún tema del “Enter”. “Caged”, “See Who I Am”, el radiado hasta la saciedad “Stand My Ground” o la preciosa “Mother Earth” fueron algunas de las piezas claves de una actuación que se dio finiquitada por el clásico “Ice Queen”. En definitiva, un show donde todo salió a la perfección de no ser por la lluvia inicial que tocó bastante las pelotas.

STRATOVARIUS

El “acto sorpresa” anunciado por la organización resultó ser nada más ni nada menos que la vuelta al ruedo de los finlandeses tras las mil y una historias acontecidas a lo largo del último año y que ahora no recordaremos por enésima vez. Eso sí, no hubo más que tiempo para recordarnos que no se han ido y que además vienen con las pilas cargadas, pues una actuación de 3 temas no da para mucho. 15 minutos en los que sonaron “Hunting High And Low”, “Black Diamond” y un tema de adelanto de su nuevo disco, de hecho el que será el single, “Maniac Dance”. De los dos primeros temas poco hay que decir, pues sonaron perfectos, no en vano han sido interpretados ya cientos y cientos de veces por una banda capaz incluso de mejorar las versiones del disco. El nuevo tema, por su parte, sorprendió a propios y extraños: puro hard rock ochentero que poco o nada tiene que ver con lo que nos había ofrecido la banda hasta ahora. Sonó de fábula, pero me pregunto qué opinarán de él los fans más acérrimos. Una buena composición que, siendo el single, nos da pistas sobre la nueva dirección de la banda una vez acaecido el agotamiento de su fórmula de power metal de tintes neoclásicos. Eso sí, a pesar de la corrección de las formas mostradas, no sé que esperar del futuro de STRATOVARIUS, pues si es cierto que Tolkki ha sido diagnosticado de maniaco-depresivo no esperéis que supere dicha patología con un par de aspirinas. Sin más, el mini show de los finlandeses constituyó un buen aperitivo para la caída de la noche.

APOCALYPTICA

A continuación, con APOCALYPTICA y CORVUS CORAX nos esperaban tres horas bastante relajadas. Y es que no nos engañemos, por mucha caña que metan APOCALYPTICA en muchas de sus composiciones, tres horas seguidas sin escuchar una sola guitarra en un festival de metal en la franja de horaria de más relevancia es de lo más curioso e incluso paradójico. ¿No creéis? Pero no nos quedemos con la opinión vista desde un solo extremo, pues toda moneda tiene dos caras… Y es que este pequeño detalle (o detallazo diría yo) viene a demostrar que en el metal existe mucha gente que tiene los oídos bien abiertos en vista a degustar cualquier agrupación que tenga calidad, se cumplan los clichés y requisitos clásicos o no. Y una muestra de ello es la cantidad de público que siguió con atención ambas actuaciones, a cada cuál más “exótica”.

En un escenario en el que tan sólo se hallaban cuatro tronos, una batería y poco más hicieron acto de presencia los cuatro cellistas con sus armas en ristre. Ya empiezan a ser habituales dentro del circuito de festivales de verano y tampoco se lo piensan dos veces a la hora de emprender sus propias giras desde hace un par de discos. Estos factores unidos a su dedicación y a su calidad como instrumentistas dan como resultado un show sin fisuras que resulta de lo más entretenido y, en muchos momentos, espectacular. El set list fue muy parecido al que días después interpretarían en el The Metalway Festival, con la diferencia de que su show en Wacken fue algo más largo. De tal forma, pudimos disfrutar de algunos de sus grandes éxitos como “Bitersweet” (sin las voces de Lauri y Valo, obviamente), “Path” o la thrasher “Betrayal”. , teniendo también cabida composiciones como “Quutamo” o “Farewell”.

Las grandes dosis de humo vertidas sobre el escenario nos hacían dudar si éste era producto de la vertiginosa velocidad a la que nuestros muchachos rascaban sus cuerdas, pues versiones de METALLICA como “Seek & Destroy” o “Fight Fire With Fire” nos azotaron con una fuerza que nada tenía que envidiar a la distorsión de las guitarras de las composiciones originales. Eso sí, también hubo tiempo para la calma, calma esperada, pues escuchar tantas bocas cantando el estribillo de “Nothing Else Matters” es otra de esas experiencias que sólo pueden vivirse a lo grande en un festival del nivel de asistencia de Wacken. ¿Pensabas que el hecho de haber escuchado esta canción un millón y medio de veces ya era motivo suficiente para no volverte a emocionar? “Creeping Death”, “Enter Sandman” o la inconfundible “Master of Puppets” fueron otros de los temas de sobra conocidos por todos que cayeron, con Eicca y Paavo fuera de sus respectivos asientos agitando a la concurrencia de un lado a otro del escenario, lejos de la seriedad escénica de Antero Marinen, al que se le pudo ver durante toda la actuación sentado y concentrado en su trabajo, oculto bajo sus ya célebres gafas de sol.

Como viene siendo habitual últimamente en las actuaciones de la banda, el concierto terminó con la interpretación de “Hall of the Mountain King”, del compositor clásico noruego Edward Grieg, dando así por finalizada una actuación de la que nadie salió insatisfecho.

CORVUS CORAX

Y llegó la propuesta más exótica, sin duda, del festival. Los germanos CORVUS CORAX practican una especie de folk bastante original, pero que poco tiene que ver con el metal, de hecho dudo mucho que ni tan siquiera la mitad de los allí presentes conociera demasiado a estos tipos (que no hay que confundir con el grupo estadounidense black metalero del mismo nombre), que, no en vano, se traían para esta ocasión una propuesta entre manos que a buen seguro agradó a todo aquél que fuera un poco abierto de mente. Por lo menos unos 80 músicos se juntaron sobre el escenario (sí, habéis leído bien la cifra) entre orquesta, coros y los componentes del grupo. Con un sonido totalmente cristalino y una delicadeza musical muy llamativa se encargaron de interpretar el celebérrimo Carmina Burana de Carl Orff dotándolo de innumerables matices marca de la casa. La orquesta estaba situada en forma de uve y la formación se veía completada por un director, mientras que en el punto medio del escenario se encontraba una estructura escalonada en la cual los músicos de CORVUS CORAX ataviados con toda una serie de ropajes a medio camino entre lo medieval y lo Mad Max irían apareciendo con multitud de instrumentos supuestamente arcaicos para ejecutar varias performances y bailes para en algunos casos descender al frontal del escenario. Lo cierto es que sobre las tablas había tanto donde mirar que lo raro era no quedarse ensimismado y con la boca abierta. Si bien la música de los instrumentos medievales y sobretodo las gaitas y sus derivados eran los que presidían las composiciones en muchos momentos (al más puro estilo IN EXTREMO) la solemnidad producto de la conjunción entre los instrumentos clásicos y el grandioso coro hacían ascender nuestros oídos hasta un nuevo nivel.

Momentos sosegados y de larga contención como fue el tramo inicial de la actuación contrastaron con los más alegremente folk en los que pude ver desfilar por el escenario multitud de instrumentos que no había visto en mi vida, desde una especie de enorme conducto vertical de madera que producía unas sonoridades agudas y que a buen seguro costaba más dominar físicamente que musicalmente hasta una especie de organillo con manivela que necesitaba de dos componentes para hacerlo funcionar y que fue arrastrado hasta la parte frontal del escenario para que nos preguntáramos desde más de cerca qué carámbanos era lo que estábamos presenciando. Eso sí, en medio de la extrañeza no fuimos pocos los que logramos transportarnos a oscuros tiempos medievales en los que las guitarras no eran ni tan siquiera producto de la imaginación de los más visionarios. Por otra parte percusión y cuerda había a raudales dentro de un generoso abanico de timbres, cortesía de la conjunción del bando clásico con el folk.

Una hora y cuarto sin aparentemente nada de metal que se pasó volando, lo cual tiene un mérito incalculable. Espectacular, grandioso y refinado ejercicio que muy pocos olvidaremos y que finalizó con todos los músicos saludando bajo un pequeño castillo de fuegos artificiales. Si Carl Orff lo hubiera visto se nos cae de espaldas.

TURISAS

Menudas ganas de pasárselo bien había frente al escenario del Party Stage. Los músicos tarados de TURISAS han conseguido con un solo disco y un buen boca a boca que las noticias en torno a la banda comiencen a generar un notable interés. Dudo que de no ser por la existencia de Internet una banda con un solo disco, sin una fuerte campaña promocional detrás y sin apenas haber girado por Europa hubiera llegado a congregar a tal legión de guerreros envueltos en fango frente al Party.

Sin que apenas hubiera acabado la actuación de CORVUS CORAX en el True Metal Stage comenzó el despelote sonoro a cargo de estos chalados finlandeses, con “As Torches Rise”, el tema que abre su aclamadísimo “Battle Metal” y que nos vino a demostrar que, sí, estos señores son unos alumnos aventajados de BAL-SAGOTH que, no contentos con ellos, tiran del rollo vikingo, folk y medieval para luego batir dichos componentes y deleitarnos con un bocado exquisito. Y con el principio de la actuación, la locura que se nos iba a avecinar durante tres cuartos de hora: el corpulento cantante, vestido en gruesas pieles de váyase usted a saber de qué bestia y con la cara pintada a franjas rojas y negras nos dejó clarito que ni él ni sus compañeros son un espejismo: son unos sucios vikingos y están realmente chalados. Vociferando sin parar secundó al carismático violinista Olli en su faceta de corretear por el escenario sin parar, cosa que propició que el fiestero caos organizado sobre las tablas se contagiara al público en menos que suena un cuerno. Y es que allí arriba no eran pocos: si bien los miembros oficiales de la banda son cinco, para el directo se hacen acompañar nada más ni nada menos que por dicho violinista, un acordeonista/teclista, dos tiparrones enormes que hacen coros, un bajista y una cantante femenina que salió ocasionalmente para deleitarnos con las líneas vocales del tema “Midnight Sunrise”.

“Land of Hope and Glory” fue otra de las destacadas, tema al fin y al cabo representativa del arte que atesoran estos bárbaros: cambios de ritmo totalmente inesperados, melodías folk, voces desgarradas, teclados de batalla y multitud de coros que sonaron con una nitidez y una potencia abrumadora. Y de tal forma sonaron casi todos los temas (a excepción de dos o tres) que conforman “Battle Metal” incluido como no el que da título al álbum. Para colmo, para el final nos guardaron una sorpresa en forma de medley cachondo donde empezaron a sonar para nuestro pasmo piezas tan peculiares como el “Rasputin” de BONEY M, el himno de Finlandia, la Lambada (!!) o las melodías de algunas series de dibujos animados. Vaya, que esto sólo podría ocurrir en Wacken y con TURISAS.

Una actuación sorprendente, potente y con una versatilidad pasmosa. Los incrédulos que creían que no se podría recrear un universo tan rico y variado sobre el escenario debieron quedar estupefactos al comprobar que más allá de lo que allí sonó lo que pudimos presenciar fue un auténtico espectáculo a todos los niveles, a lo que hay que sumar un sonido perfecto que hizo que un entregado público se quedara con ganas de más juerga sin tregua. Si las cosas siguen su curso natural y evolucionan en su justa medida espero que en poco tiempo TURISAS gocen de la popularidad de FINNTROLL o ENSIFERUM y los podamos ver incluso de gira por nuestro país.

Sábado 6 de agosto de 2005

ZYKLON

El escenario Black Stage sería atacada el sábado en primera instancia por los noruegos ZYKLON. Cierto es que gran parte del atractivo inicial por este grupo vino suscitado por la presencia en sus filas de los exEMPEROR Zamoth (aka Samoth) y Trym y, de hecho, hacia ellos van la mayoría de miradas todavía a día de hoy, pero también hay que reconocer que el resto del grupo no desluce en absoluto la labor de las otras dos leyendas, especialmente el bajista y cantante Secthdaemon, que demuestra muy buenas aptitudes en sus menesteres. Eso sí, siempre refiriéndonos a lo musical, ya que el grupo se muestra ciertamente parado sobre escena, siendo el voceras el único que entra en algo en contacto con el respetable entre canción y canción.

Su death metal técnico con ligeros argumentos black metal, sin ser la panacea de la originalidad, destiló suficiente calidad como para que las progresiones de la banda fueran seguidas con suficiente atención (aunque no mucha pasión) por el respetable, que fue llegando a generosas ráfagas a medida que pasaban los minutos. El hecho de que el sonido estuviera algo desnivelado provocó que la mayoría de espectadores alucináramos especialmente con el instrumento que, posiblemente por méritos propios, se comía a todos los otros: la apisonadora camuflada de batería del coleguita Trym, que no contento con deleitarnos a base de contundencia en todos y cada uno de los ritmos, nos puso los pelos de punta cada vez que tenía lugar un blast beat, por no mencionar su punzante técnica con el doble bombo. No había tenido la oportunidad de ver a este hombre en directo todavía, pero por fin pude comprobar que quien se dejó el alma tocando la batería en el “Anthems to the Welkin at Dusk” de EMPEROR es de carne y hueso ¡Pero que tío!

Por lo demás, el set list estuvo compuesto por temas tanto de “World ov Works” como de “Aeon” (evitando tocar temas de ZYKLON-B) entre los que se encontraban piezas pesadas como “Two Thousand Years” o la rápida “Psyklon Aeon”, en la que Zamoth nos demostró que sigue engrasando su muñeca con esmero a día de hoy. “Hammer Revelation”, el tema que abre el primer disco, fue el encargado de poner el broche final a una actuación que si bien no fue épica sí que colmó nuestras expectativas de largo.

SUFFOCATION

SUFFOCATION es uno de esos grupos que jamás decepcionan en directo, toquen en las condiciones que toquen, ya sea ante una gran masa enfervorizada o en la buhardilla de mi habitación. Los que los hayan visto alguna vez saben de lo que hablo. Ahora, tras tantos meses de gira sin descanso tras su ansiada vuelta al ruedo, iban a tener la oportunidad de darse un baño de multitudes a la hora de demostrar la apisonadora letal y técnica que son en directo. Y de qué manera.

Con una montaña de watios a su disposición, tan sólo tenían que volver a hacer lo que tan bien saben… ¿Otra vez? Sí, de nuevo nos volvieron a dejar con la boca abierta a base de profesionalidad, brutalidad, cambios de ritmo y una técnica que se derramaba a borbotones entremezclada con mucha mala leche cortesía de las letras, con joyas como las de “Breeding the Spawn”, que fue dedicada a todas las mujeres allí presentes.

Qué decir de hachazos en la cara como “Effigy of the Forgotten”, toda una aventura por los recovecos del death metal, o la visceral “Torn Into Enthrallment”. Todo un prodigio de la técnica cortesía de los certeros guitarras Terrance y Guy así como el experienciado Derek Boyer (otrora en las filas de nada más y nada menos que VITAL REMAINS o DYING FETUS), que no dudaron en aliarse a la hora de perpetrar corpulentas tríadas de headbangings que eran secundadas, cómo no, por un público plenamente contagiado de ese mal del death metal que tan bien saben cultivar los americanos. Sumados al insustituible Frank Mullen, que se basta con un par de notas para dotar a las canciones de las líneas vocales que necesitan, se encargaron de dotar al escenario de un lugar versátil, especialmente Frank, que con sus característicos movimientos bruscos sabe desempeñar a la perfección su papel de frontman. Por su parte, Mike Smith, se encargó de hacernos sabedores de nuevo de su incontinencia rítmica, que por mucho que tenga nombre de enfermedad no es otra cosa que un manual de “Cómo meter media tonelada de cambios de ritmo avasalladores y técnicos en un solo tema”. Hay que ver como las gasta el morenito.

“Funeral Inception”,“Infecting the Crypts” o “Tombs of Acrimony” hicieron transformar la ténue lluvia que caía en maldito ácido sulfúrico. Obviamente nuestras única escapatoria era mover las greñas como posesos intentando evitar que el dolor nos atormentase. “Quiero ver un brutal “moshpit”, pero no asesinéis a demasiadas personas”, nos espetó un Frank ansioso de ver una carnicería allí abajo. Serás bestia.

La recta final del show fue todo lo digna que se merecía, con un “Surgery of Impalement” atronador y, como no podía ser de otra forma, otro de sus piezas ya clásicas, “Pierced From Within”. Fue a ver como triunfaban y triunfaron. No podía ser de otra forma. Nada que objetar.

KREATOR

Si bien en la pasada edición de Wacken tocó reducirlo todo a cenizas con uno de los grandes del thrash metal, DESTRUCTION, en esta ocasión les tocaba el turno de volver a construir el mal sobre dicho escenario de batalla a sus compatriotas, esos bastardos comandados por el cabreado de Mille Petrozza. Últimamente me estoy pegando unas hartadas de KREATOR que ni el más pintado, pues estos chicos aparecen por todas partes. Aunque dadas las formas con las que nos premia la banda, ni me quejaré yo ni se quejará nadie, pues ya se sabe de sobras que todas y cada una de las actuaciones de los germanos se convierten en una experiencia difícilmente sustituible. ¿Qué otra banda de thrash metal congrega a tanta gente, ofrece una actuación con tantas garantías y arrasa allá a donde vaya? Indiferentemente de predilecciones o gustos personales, ese trono lo ocupan KREATOR, grupo que a día de hoy han sabido llegar a la masa metalera como ninguna otra de sus mismas características lo ha conseguido.

Aunque “Enemy of God” no sea de los mejores discos de su carrera ni de lejos, Mille y compañía poseen un fondo de catálogo con suficientes cañonazos como para vivir de gemas del pasado durante diez años más. La canción que abre su última obra de estudio, homónima y posiblemente la mejor del álbum, fue la encargada de abrir, como viene siendo costumbre, la caja de los truenos. A un volumen ensordecedor que no perdió ni un ápice de nitidez gracias a los amplificadores de apoyo situados en la torre de control, los germanos fueron descargando una a una esas piezas ineludibles en un Black Stage lleno hasta los topes de gente, la mayoría de ellas con generosas dosis de alcohol en el cuerpo y con el fresquito y la noche cayendo sobre nosotros con gusto.

Así pues, bien recibida fue esta nueva sesión de “best of” de la banda, aunque se espera que para futuras giras el repertorio varíe un poco como es obvio. Ametrallados por “Flag of Hate” o “Pleasure to Kill” pudimos comprobar lo cómoda que puede llegar a sentirse la banda en un escenario tan grandioso como el de Wacken, haciéndose con la situación y clavando los temas, por mucho que la visibilidad desde el público se viera en algunos momentos algo mermada por la ingentes cantidades de humo que eran lanzadas al escenario. La algo más melódica y siempre bienvenida “Phobia” y la inervante, rápida y predilecta de un servidor “Extreme Agressions” fueron dos de los ejemplos más representativos de lo que fue la actuación. Vaya, que se derramó caña hasta que quedamos empapados. “Suicide Terrorist” o “People of the Lie” siguieron empapándonos del rabioso pesimismo que atesoran las letras de la banda, con toda una demostración por parte de los en otra ocasión conocidos como TORMENTOR, con especial mención a las dobles tareas de Ventor y Petrozza, el primero demostrando por qué la máquina está tan bien engrasada y el segundo justificando por qué la mayor parte de la popularidad de la banda es aglutinada por él, pues carisma rebosa por los cuatro costados.

Dada su situación en el cartel, no cabía duda que iban a ser uno de los platos fuertes del sábado. Con un buen apoyo de la impresionante luminotecnia y jugando en casa ante un montón de los fans para los que yo son casi de la familia, se despidieron entre vítores y saboreando una gran actuación legitimada por su profesionalidad, entrega y tesón. Si se lo siguen proponiendo, nos quedan KREATOR para muchos años más.

PRIMORDIAL

En el escenario WET Stage iban a tener la oportunidad de mostrarnos su particular propuesta musical los irlandeses PRIMORDIAL, ocasión que no podíamos perdernos dado el inigualable marco de un festival como este, posiblemente el único festival multitudinario en el que podríamos tener la oportunidad de ver concentrados a un número de fans de la banda lo suficientemente considerable. Además, considero que la música de estos señores gana más enteros en ambientes algo más reducidos que en espacios abiertos, por lo cual su inclusión en el escenario más pequeño de los cuatro fue un punto a favor, una opción más acertada de lo que hubiera sido incluirlos en la parrilla del Party o el Black Stage. Así pues, este condicionante arropó positivamente una propuesta marcada por el intimismo, la emotividad y el matiz totalmente anticomercial de la música de la banda de Alan Averill y compañía.

Realmente perfecta fue la espiral de emociones recreadas en total sinergia con el público, muy a pesar de una música solo digerible por los más avezados, que, al fin y al cabo, eran la mayoría de los que se encontraban en la carpa presenciando la actuación. La pasión de Alan (que apareció en escena con una camiseta blanca de tirantes y el rostro y el cuerpo salpicado de sangre) a la hora de interpretar las profundas letras del grupo fuertemente enraizadas en la imaginería celta era tal que a buen seguro muchos llegaron a dudar si dicho sujeto no se encontraba en unas condiciones mentales aptas. Nada más lejos de la realidad, pues en estos casos extremos cuando podemos ver si el frontman de un grupo sabe ejercer de catalizador de emociones de la banda tal y cómo se le brinda por cumplir dicho papel.

Los temas, vinieron a ser básicamente un compendio de todos sus álbumes, con algunos temas de los ubicados en el recopilatorio/directo “Dark Romanticism” y el ineludible hincapié en su última obra de estudio como principales bazas. Ritmos constantes y de intensidad contenida como son “The Golden Spiral” , donde Alan ya nos dejó claro que se retorcería, pondría su vida en expresarse y narrar delante del micro o se tiraría por el suelo si hacía falta. Y es que este tema que abre “The Gathering Wilderness” es una obra lo suficientemente lúcida y representativa de lo que gustan en cultivar estos señores. También caería con estilo la algo inesperada “Autumn’s Ablaze” o la creciente “The Coffin Ships”, que con su alternancia de guitarras en acústico y distorsionadas logró ir labrando un huesudo camino que desembocaría en un final intenso en el que Alan se desgañitó a gusto. Quizá no hubiera estado de más aquella inusual rápida pieza que abría su anterior “Storm Before Calm” para tener también la oportunidad de escuchar un tema más movido, pero estaba claro que los chicos se encontraban más concentrados en recrear atmósferas en detrimento de blast beats y ritmos veloces. Demostraron no necesitarlos, por otra parte. Mención especial merece el tema con el que finalizaron el show, “Gods To The Godless”, en cuyo clímax final incluso algunos espectadores volaron sobre nuestras cabezas, aspecto a destacar ya que la música de PRIMORDIAL a priori no se presta a ello dada su naturaleza algo pausada de pagan y folk. Todo un espectáculo de emociones que resultó tan exorcizante como analgésico y gratificante.

ENDSTILLE

Otra de las bandas que más interés habían suscitado del WET Stage eran los alemanes ENDSTILLE, que con cuatro discos (contando el recientísimo “Navigator”) editados a razón de uno por año hasta ahora y con una propuesta a medio camino entre unos DARK FUNERAL y unos MARDUK han sabido ganarse cierta confianza por parte de los amantes del black metal más rápido.

Después de que los propios componentes del grupo chequearan e hicieran las pruebas pertinentes, éstos desaparecieron y aprovecharon para ponerse el corpse-paint en tiempo récord mientras sonaba la intro. Una vez sobre el escenario daría comienzo una bastante accidentada actuación en la cual los problemas técnicos serían la nota dominante. De entrada, el grueso sonido del bajo no estaba presente en la mezcla que llegaba hasta nuestros oídos, al parecer por problemas con el cableado. Para cuando éste finalmente se oyó, el sonido aparecería y desaparecería a intervalos durante toda la actuación hasta que los técnicos dieron ya directamente el caso por perdido. El sonido de la guitarra, por su parte, no fue todo lo nítido que podría esperarse, hecho que provocó que en algunos momentos la tan temida maraña sónica hiciera acto de presencia. A pesar de ello, el sonido por lo general fue lo suficientemente justo como para que disfrutáramos de un show bastante entretenido, en el que la banda comandada por Iblis nos llevó por el martilleante y tortuoso caminos de los blast beats de temas como “Dominanz” o “Instinct”. También hubo algo de tiempo para riffs más pesados en una onda de los temas lentos de MARDUK, pasajes que fueron aprovechados para menear las greñas y hacer resucitar el alcohol que ya llevaba unos cuantos días fermentando en nuestros podridos cuerpos.

Todo se vino abajo cuando la banda se encontraba interpretando “Bastard”, de su última obra de estudio. De golpe y porrazo el sonido desapareció y a los señores de ENDSTILLE se les quedó cara de tontos. ¡Vaya, esto me suena! Yo pensaba que estas cosas solo pasaban en España, pero veo que no. En Wacken nada más ni nada menos, señores. Al cabo de poco tiempo dicho problema se solucionó y pudieron terminar el tema para deleite del personal. Acto seguido la banda desapareció de escena y nunca más se supo de ella, culminando de tal forma una actuación sencillamente correcta y entretenida en la que no se puede decir que la suerte les acompañara. Otra vez será.