- Fecha
- 04 -06/08/
Tras no acudir al festival europeo de Heavy Metal por excelencia desde el año 2002, diversos motivos de toda índole quisieron que en este 2005 completara mi quinta visita a tierras germanas. El cartel prometía, y el viajecito en sí también, plantándonos en Wacken a media tarde del miércoles, sin embargo, maldita sea la primera nube que se asomó en la lejanía… De mis 5 visitas al festival germano, ésta ha sido de lejos la que peor metereología ha tenido. En 1999 el tiempo se estropeó en los últimos conciertos del domingo por lo que, hasta ese momento, pudimos gozar de buen tiempo. En el 2002 por ejemplo, llovió, ¡Vamos que si lo hizo! Provocando en el primer día de festival un barrizal gigantesco e incómodo, pero por suerte, y tras la colocación de la paja que servía para aislarnos del barro, apenas ninguna nube volvió a asomarse por el cielo. En esta ocasión, salvo el miércoles y el jueves, el tiempo no tuvo compasión de nosotros y ni toda la paja del mundo pudo evitar que la zona de conciertos se convirtiese en una auténtica bañera de cerdos (Imagínense pues cómo estaba la zona de acampada…).
Tras un agotador e interminable viaje repleto de encuentros, demoras, sorpresas y sobretodo somnolencia extrema, mi acompañante y yo llegamos al bonito pueblo de Wacken el miércoles a media tarde, dispuestos a reencontrarnos con nuestros asiduos compañeros de festival llegados de todos los rincones de Europa, con quién solemos unirnos en casi todos nuestros últimos viajes por la geografía Europea. Una vez montado nuestro campamento de operaciones repleto de todas las comodidades de las que uno puede gozar en un marco como el de un festival, léase Nevera, generador, mesas y sillas, radiocassette, toldo y toneladas de cerveza, decidimos hacer la primera incursión por la zona del festival, más en concreto, por esa carpa infernal llamada Headbangers Ballroom, donde una vez más, y espero que ésta fuese la última, una serie de borrachos “amenizaron” la noche en el deleznable Metal Karaoke, una actividad que podría llegar a ser entretenida durante un rato, pero que cansa cuando se alarga durante horas, pues uno acude a ese lugar a escuchar música y hacer un poco el Metalhead, y no a ver como mil personas están paradas de pie observando qué se cuece en el escenario. Lógicamente, todos los clásicos del Heavy Metal, algunos de ellos no esperados como el “Silent Lucidity” de QUEENSRYCHE, fueron destrozados a base de bien por las hordas germanas a quienes el alcohol parece robarles de una forma un tanto peculiar un don muy concreto; El de la vergüenza. La noche prosiguió hasta altas horas de la madrugada y a algunos les dio por iniciar una competición muy divertida (y cara); Tirarse cervezas encima… ehem, lo dejaremos aquí.
Las primeras horas del jueves, antes de que se iniciaran los conciertos que conforman la ya clásica “A Night to Remember”, fueron empleadas en el acto principal que motiva mis visitas a los festivales de verano; La obligada visita al Metal Market a dejarse ese buen puñado de euros que a uno tanto le cuesta ganarse. Lógicamente, salir del supermercado del Metal con unas cuantas bolsas repletas de joyas de todo tipo supone un placer de dimensiones indescriptibles. Tras ello, qué mejor que pasarse por el True Metal Stage para completar una jornada redonda y de paso evidenciar algo que empieza a preocuparme más de la cuenta; mi pasión por CANDLEMASS empieza a ser enfermiza. Con un sol de infarto que apenas volvió a aparecer en lo que quedaba de festival, los señores Edling, Marcolin, Lindh, Bjorkman y Johansson saltaron a escena sin su mítica “Marche Funebre”, pero eso sí, con los concebidos candelabros, cruces y telón de fondo con la calavera empalada. Si bien al principio de su show, el sonido dejaba un tanto que desear, a medida que éste fue transcurriendo los problemas se fueron subsanando poco a poco. CANDLEMASS abrieron lógicamente con la nueva “Black Dwarf”, algo que resultaba más que evidente pues su nuevo “Candlemass” acaba de salir al mercado hace escasas semanas. Puedo entender que con un nuevo disco tan reciente, la banda arda en deseo de presentar nuevos temas, pero para eso ya tendrán su inminente gira europea donde podrán realizar un show de 2 horas. Soy de la opinión que en los festivales las bandas deberían ceñirse únicamente a los repertorios clásicos, y dejar el material más nuevo y reciente para las giras de presentación de los respectivos discos. Si CANDLEMASS disponen de 1 hora de actuación, creo que lo último que deberían hacer es dedicar la mitad de su show a ejecutar nuevos temas, por muy buenos que estos sean, pero que en su gran mayoría, todavía son desconocidos por mucha gente. Así pues, la banda sueca dejó caer “Copernicus”, “Born in a Tank”, “Spellbreaker” y “Seven Silver Keys”, junto con sus clásicas “Well of Souls” y “Dark are the Veils of Death”, que, como siempre, fueron enlazadas una tras otra, la ultra épica y emotiva “Under the Oak” (Momento álgido de todo el festival para un servidor), “At the Gallows End” y “A Sorcerer’s Pledge” para cerrar. Como se puede deducir de tal repertorio, el hecho de dejar fuera “Solitude”, “Samarithan”, “Bewitched” o cualquier tema de “Ancient Dreams” o “Tales of Creation” resultó ser una auténtica catástrofe de magnitudes importantes. De cualquier forma, pude ver a CANDLEMASS en todo su esplendor a principios de año en el Atarfe Vega Rock, y si nada se tuerce, malgastaré mis ansiadas y más que necesarias vacaciones en seguir parte de su gira europea junto a los dioses CATHEDRAL y GRAND MAGUS, ¡Casi nada!. Tras la actuación de los suecos, decidí dar por concluída mi primera visita a la zona de conciertos; Había que retomar fuerzas para el día siguiente que se las pintaba cargadito. Además, creo que resulta más que evidente que NIGHTWISH no es precisamente una de mis banda preferidas. Mientras los fans de la banda finesa gozaban con el show de sus ídolos, un servidor prefirió quedarse en la tienda a degustar las repelentes cervezas de marca “Wacken” a la par que tuvo que aguantar a ese extraño engendro llamado Andy soltar la mayor cantidad de tacos nunca escuchados en inglés referentes a la señorita Tarja y su peculiar fisionomía. Por suerte ningún fan de NIGHTWISH estuvo presente pues de haberlo estado, tengan claro que se habría intentado perpetrar algún tipo de crimen.
Salir de marcha por la noche a la carpa suele ser una tarea a veces de desastrosas y trágicas consecuencias. Resulta que mi despertador, que en paz descansa desde aquella mañana de viernes de agosto, decidió que no debía sonar a la hora especificada para ponerme en pie y poder disfrutar del show de los suecos MORGANA LEFAY, uno de los motivos principales de mi viaje a Wacken. Imaginen pues el monumental cabreo de un servidor tras comprobar aún con legañas en los ojos como la banda de Tony Eriksson y Charles Rytkonen se despedían con los últimos acordes creo recordar del tema “Maleficium”, maldita sea mi desgracia. Decididamente convencido a no perderme al siguiente plano fuerte, me puse en marcha hacia el Black Metal Stage donde un acontecimiento relativamente importante dentro del Death Metal estaba a punto de suceder; La primera y única hasta la fecha actuación de BLOODBATH sobre un escenario… ¡Grandiosos!, de lo mejor de todo el festival, impresionantes, no quiero ni pensar que podría dar de sí esta banda con batante más rodaje y experiencia sobre las tablas. Con un sonido bastante pésimo al principio que se fue subsanando poco a poco, y una lluvia que empezaba a teñir de negro el cielo, los señores Swano, Akerfeldt, Nystrom, Axenrot y Renske asaltaron el escenario ante una masiva audiencia ansiosa por ver como se conjugaban las artes de estos 5 genios. El setlist de BLOODBATH repasó sus 3 obras publicadas hasta la fecha centrándose principalmente en su nuevo “Nightmares made Flesh”, del que extrajeron si no recuerdo mal los 6 primeros temas, dejando “Bastard son of God” y la descomunal “Eaten” para el final. Curiosamente, y eso resultaba algo evidente desde el mismo día que BLOODBATH tomó forma, la banda ejecutó un fragmento del “Left Hand Path” de ENTOMBED justo al final del tema “Bastard Son of God”, más concretamente el final del tema extraído de la banda sonora de la saga “Phantasm”; Una de las melodías asociadas al Death Metal más popular de todos los tiempos, dejando claro tal y como dijo Mikael Akerfeldt en el escenario, que el único motivo real que empuja a BLOODBATH a perpetrar música es rendir culto a los dioses DISMEMBER y ENTOMBED. Su repertorio se completó con los 3 temas de su primer mini “Breeding Death” y algunas piezas de su primer Lp de estudio, “Reborn Through Carnage” como “Ways to the Grave”, “Like Fire” o “So you Die”. La labor de Anders Nystrom y Dan Swano fue sobresaliente, apoyando siempre con sus alaridos guturales, su repertorio de solos y sus chorradas frente al micro al pobre Mikael Akerfeldt, quién en ningún momento aparentó las formas propias de alguien que se supone que lidera un grupo de Death Metal de la jodida vieja escuela. Mikael no paraba de mostrarse tal y como lo hace en OPETH; Tímido, reservado, algo frío y distante, eso sí, con sus características y puntuales dosis de humor, bromeando constantemente acerca del timbre de voz de Dani Filth y demás ante el descojone de la audiencia. El propio Mikael anunció tristemente que este iba a ser su primer y último concierto al frente de la banda, lo que da a entender que BLOODBATH ya deben haber encontrado a un sustituto definitivo que ocupe las labores de vocalista.
Tras la brutal descarga de Swano, Nystrom y compañía, y tras una degustación exquisita de un gigantesco Kebab, me dirigí hacia el True Metal Stage para ver de nuevo a METAL CHURCH, tras el impresionante sabor de boca que estos me dejaron en el Grasspop Metal Meeting belga. La banda de Seattle de los señores Kurdt Vanderhoof y Kirk Arrington volvió a demostrar lo mucho que saben moverse en un escenario con la maestría que les caracteriza. No obstante, nadie pudo evitar que las primeras gotas de agua empezaran a caer sobre Wacken, algo que resultaría ser la tónica habitual durante todo el festival. Su actuación una vez más estuvo marcada por los temas de sus 2 primeros trabajos “Metal Church” y “The Dark” con el fallecido David Wayne al frente y su último plástico “The Weight of the World”. Abriendo lógicamente con “Ton of Bricks” y “Start the Fire”, METAL CHURCH dejó patente la fiel legión de fans que poseen en Alemania, su gran feudo actualmente. Ronny Munroe se mostró en un estado de forma impresionante, a mi modo de ver, dejando por los suelos la labor de sus 2 predecesores. El repertorio de la banda americana se completó con las nuevas “Leave them Behind” o “Cradle to Grave” y las clásicas “Battalions”, la emotiva “Watch the Children Play”, “Gods of Wrath”, “Beyond the Black” y “Metal church”. A modo de sorpresa especial, Ronny anunció que esa noche iba a acompañarles un viejo amigo de la banda sobre el escenario; el señor Ira Black, guitarrista de VICIOUS RUMORS y HEATHEN, quién suele dejarse caer prácticamente cada año por el festival alemán, ya sea bien como participante o como mero espectador.
A continuación, y sin apenas tiempo para reponerse del impacto, nos fuimos directos al Black Metal Stage a presenciar otro de los grandes eventos del Wacken de este año; El retorno de los dioses OBITUARY, quienes sufrieron las primeras consecuencias importantes de la lluvia. Después de tantos años en paradero desconocido, la banda de los hermanos Tardy ha decidido volver con un brutal nuevo disco de estudio llamado “Frozen in Time”. El caso de OBITUARY es muy similar al de CANDLEMASS; Se excedieron interpretando temas nuevos, algo que, creo sinceramente, deberían haber dejado para su inminente gira de presentación por toda Europa de “Frozen in Time”, dejando su repertorio de festivales para los grandes clásicos del grupo. Con un sonido asfixiante, brutal y demoledor, la banda de Tampa salió al escenario al ritmo de su nuevo “Redneck Stomp” seguida de las también nuevas “On the Floor” e “Insane”, que provocaron los primeros altercados de desenfreno entre la audicencia. “Chopped in Half” empalmada con “Turned Inside Out”, junto con la posterior y pesadísima “Dying”, completaron el grueso de temas de “Cause of Death”, dejando fuera himnos como “Infected”, “Cause of Death” o “Circle of the Tyrants”. Su repertorio se completó con la brutal “Threatening Skies”de su último trabajo antes de disolverse, “Back from the Dead”, unos cuantos temas nuevos más como “Back Inside”, “Lockjaw”, “Slow Death” y “Stand Alone” y cerrando como no podía ser de otra forma con “I’m in Pain” y “Slowly we Rot”. OBITUARY, cuyo concierto fue intachable desde un punto de vista estrictamente musical, se mostraron muy fríos y distantes, negando prácticamente ningún tipo de contacto con el público que frente a ellos estaba. Lo cierto es que siempre han sido así, pero las circunstancias de su vuelta tras tantos años podrían haber provocado un mínimo de entusiasmo por parte de los 5 miembros del grupo hacia su público, un detalle bonito cuanto menos.
Tras la aplastante aunque fría actuación de OBITUARY decidimos darnos un respiro, visitar de nuevo el Metal Market (venditos sean los cajeros automáticos, bendito sea euro) y atiborrarnos de víveres de dudosa procedencia, optamos por presenciar, aunque eso sí, desde la lejanía, la actuación de los parcialmente renacidos MACHINE HEAD, quienes tras la edición de su último “Through the Ashes of Empires” parecen haber retomado el camino del cual se apartaran con la edición de “The Burning Red”, el disco que sembró la polémica entre sus fans. Obviamente, Rob Flynn y compañía eran conscientes de donde estaban y delante de quién estaban; Wacken Open Air y un público no muy dado a las vertientes más actuales y vanguardistas del Metal, por lo que parecía obvio completar su repertorio con gran parte de los temas que aparecían en sus dos primeros y fabulosos trabajos; “Burn My Eyes” y “The more things Change” tipo “Davidian”, “Take my Scars”, “Ten Ton Hammer” u “Old”. Por si fuera poco, MACHINE HEAD decidieron deleitar a la concurrencia con 4 versiones de PANTERA, SEPULTURA, METALLICA y IRON MAIDEN; “Walk”, “Territory”, “Creeping Death” y “The Trooper” respectivamente, casi nada. Ciertamente, no esperaba un gran asistencia de público al recital de la banda californiana, pero he de reconocer que me equivoqué pues la cantidad de gente presente justo en frente del True Metal Stage era asombrosa. Tras el buen sabor de boca que nos dejó MACHINE HEAD, nos fuimos directos de cabeza a presenciar la puesta de largo en Alemania de los renacidos GOREFEST, a quienes ya pudimos ver pocas semanas antes en el Grasspop Metal Meeting belga, en una actuación de esas que dejan huella.
Lógicamente, era de pensar que GOREFEST volverían a rendir al más alto nivel y así fue; Su actuación será recordara por un servidor seguramente como una de las más aplastantes de todo el festival, tanto por repertorio, por intensidad y por calidad sonora. En un escenario pequeño como lo era el Party Stage, GOREFEST no encontraron obstáculo alguno para dejar bien claro porqué son considerados una de las mejores bandas tanto en estudio como en directo, que ha dado nunca Europa en términos de Death Metal. A expensas de que vea la luz el 30 de Agosto su nuevo disco bajo Nuclear Blast, “La Muerte”, del que decidieron no tocar ningún tema pues, en palabras del propio Jan-Chris de Koeijer, todavía no se saben las canciones al dedillo, GOREFEST decidieron hacer un setlist prácticamente clavado al del Grasspop Open Air, con todos sus grandes clásicos, algunos de ellos himnos para toda una generación de Deathers que crecieron en los 90’s, como “The Glorious Dead”, “State of Mind”, “Mental Misery”, , “Low”, “Demon Seed”, “Erase”, “Get a life” o “Reality – When you Die”, con la que juraría que cerraron su actuación, no sin antes, deleitarnos con una horrorosa versión de un tema por lo visto de KRAFTWERK, (¿Era necesario?). Salvo este pequeño desliz que podría haberse subsanado colocando otro tema en su lugar (“Freedom” o “False” por ejemplo) y el hecho de que un energúmeno le lanzase una cerveza enterita a la guitarra del otrora rizitos de oro Boudewijn Bonebakker con su consiguiente cabreo, GOREFEST rozaron el sobresaliente en una actuación que de bien seguro dejó huella entre los presentes. Tras el show de los holandeses, y sonando de fondo APOCALYPTICA, optamos por ir a ver a CORVUS CORAX, banda de folk germana que debía interpretar la obra “Carmina Burana” del compositor Carl Orff con una orquesta, algo a priori apetecible pero que acabó aburriéndome de forma considerable por lo que opté por irme a tomar algo mientras esperaba que empezara el show de SAMAEL, sin embargo, fui raptado por una dulce alemana de nombre Katy cuyos planes resultaban infinitamente más interesantes que ver a la banda suiza, la cual, tras su sosa actuación del Grasspop Metal Meeting, despertaba bastante poco interés en mí.
El sábado amaneció para un servidor con una dura elección; COUNT RAVEN o SUFFOCATION. Habiendo visto a los segundos en diversas ocasiones, opté lógicamente por ir a ver a los primeros, banda a la que difícilmente podré volver a ver nunca jamás. Con un Party Stage con apenas 200 o 300 personas en frente, la banda liderada por Dan Fondelius salió a escena secundada por los otros 2 miembros clásicos del line-up que perpetrara los 4 únicos y clásicos trabajos del trío sueco de Doom más popular tras, obviamente, los dioses CANDLEMASS. Con un sonido bastante mediocre, muy por debajo de la media del festival de este 2005, COUNT RAVEN pasaron por alto cualquier tema de su última obra del 96 “Messiah of Confusion” para centrarse en sus 3 primeros trabajos, “Storm Warning”, “Destruction of the Void” y “High on Infinity”, pero sobretodo, en el segundo y el tercero, de los que extrajeron la gran mayoría de temas que interpretaron como “Until Death do us Part”, “Children’s Holocaust”, “Let the Dead bury the Dead”, “Leaving the Warzone”, “Lost World” o la inmensa “Cosmos” entre otras. Con planes para editar un nuevo disco en breve y con un tour europeo previsiblemente en vías de concretarse, COUNT RAVEN seguirán en activo por lo menos unos pocos años más.
Tras semejante sesión de Doom matinal, nos fuimos de cabeza a ver a los poderosos OVERKILL, banda que nunca falla en directo, os lo aseguro. Como los fans de la banda de Brooklyn sabrán, Alemania siempre ha sido el gran feudo de OVERKILL, algo que ya pude comprobar hace 4 años cuando tuve la oportunidad de verles en el mismo escenario del mismo festival, con toda la legión de fans que conforman su club de fans germano “SkullKrushers”, locos de remate montando una buena trifurca delante del escenario. En esta ocasión, OVERKILL venían a presentar su nuevo “ReliXIV”, del que apenas extrajeron nada. Como ya sucediese en otros conciertos, el sonido empezó siendo paupérrimo para ir ganando enteros a medida que la actuación de la banda transcurría. OVERKILL abrieron de una forma un tanto inesperada con una versión, lógicamente, el “Overkill” de MOTORHEAD; Imagínense la reacción del público… Seguidas, se dejaron caer 4 clásicos de los gordos, uno tras otro; “”Rotten to the Core”, “Wrecking Crew”, “In Union We Stand” y “Hello From the Gutter” que provocaron la locura colectiva entre las primeras filas. A continuación, la banda norteamericana interpretó un tema relativamente nuevo que ya se ha convertido en uno de los clásicos; “Necroshine”, tema groovie donde los haya, que fue empalmado con la nueva “Old School”, un tema que si bien cuando lo escuché en la copia promocional de “ReliXIV” me dejó indiferente, tras el show de Wacken se ha convertido en uno de mis predilectos. Para acabar, y como no podía ser de otra manera, “Elimination” y “Fuck You”, ¿Alguien lo dudaba?. En líneas generales, el show de OVERKILL fue previsible, corto pero enormemente apetecible para empezar con buen pie el día. Sin tiempo para siquiera tomar un respiro, nos dirigimos hacia el Black Stage donde el show de los suecos DISSECTION estaba a punto de empezar. La banda de Jon Nodtveidt no tocaba en el festival germano desde 1997, año en el que se grabó uno de sus más famosos Bootlegs, “Night’s Blood”, por lo que la expectación era considerable. DISSECTION salieron curiosamente a escena 10 minutos antes de lo previsto, sin embargo, en vez de aprovechar este tiempo se limitaron a dar la espalda al público en una especie de “ritual gilipollesco” que dudo mucho ni el propio Jon Nodtveidt entendiese. De hecho, era muy gracioso comprobar la actitud del resto de miembros de la banda con esa cara de “¿Qué demonios estamos haciendo? Este Jon está como una cabra”. No estoy muy metido en las movidas ideológicas del señor Nodtveidt, pero mucho me temo que la cárcel le ha trastocado el cerebro de forma irreversible. Tras su “momento místico-trascendental-sideral-galáctico”, DISSECTION se dieron la vuelta a la par que empezaban a sonar los acordes infernales de la intro más oscura que el mundo del Metal ha conocido nunca, “At the Fathomless Depths”, seguida como no, de “Night’s Blood”, tema que provocó que se desatara el armagedón entre las primeras filas donde un servidor se encontraba. El setlist prosiguió con la no menos clásica “Frozen”, la nueva y a priori sosa “Starless Aeon”, la tripleta extraída de “Storm of the Light’s Bane”; “Where Dead Angels Lie”, “Unhalloweed” y “Retribution: Storm of the Light’s Bane” y finalmente, antes de encarar los bises, la antigua “In the Cold Winds of Nowhere”. Tras ausentarse del escenario durante unos breves segundos, DISSECTION volvieron para cerrar el show con “The Somberlain”, la también nueva y algo más pegadiza “Xeper-I-Set” y finalmente el himno “Thorns of Crimson Death”. Su setlist a mi modo de ver tuvo algunas fisuras, y es que sigo sin entender esto de elegir un festival donde el ambiente que reina es el de júbilo para presentar piezas nuevas que nadie conoce y que nadie va a corear. A pesar de ello, y de que quedaran fuera himnos tan imprescindibles como la versión de TORMENTOR “Elisabeth Bathori” o las clásicas “Black Horizons” y “A Land Forlorn”, DISSECTION hicieron un show impecable tan o más efectivo que el que pudimos apreciar de ellos hace unos meses por nuestra geografía. Sin más, espero con ansias la publicación de su nuevo disco y lógicamente, una nueva gira europea, pues tras tantos años esperando desde que se cancelara su visita con SATYRICON y GORGOROTH en 1997 por las razones que todo el mundo conoce, es mucha la sed que existe de DISSECTION en nuestro país.
Tras las brutales descargas de OVERKILL y DISSECTION, y a la espera del show de MARDUK que se iba a suceder un rato después, decidimos irnos a tomar un respiro con AXEL RUDI PELL. Bueno, lo cierto es que no teníamos otra opción, pues de haberla tenido, seguramente habría prevalecido sobre la actuación del rubio germano. Veamos, para fan de AXEL RUDI PELL un servidor, pero todo tiene un límite y el señor Pell empieza a echarle un morro al asunto importante. Ésta fue mi quinta oportunidad de ver al guitarrista alemán sobre un escenario, y ustedes se preguntarán, ¿Estuvo bien, mal, regular, triunfal o descomunal? Nada de todo eso, simplemente se limitó a hacer exactamente lo mismo que lleva haciendo desde, por lo menos, 6 años que hace que le vi por primera vez en un escenario. AXEL RUDI PELL, a día de hoy y desde hace ya unos cuantos años, es tan previsible en directo como en estudio. No sorprende. No busca sorprender. Se limita a repetir el mismo esquema dejando un margen de variación en 1 o 2 temas a lo sumo (que acostumbran a ser los temas nuevos del disco que viene a presentar). En esta ocasión, y con un Johnny Gioeli sobrenatural como siempre soltando unos alaridos que ponían la piel de gallina, AXEL RUDI PELL empezó como suele ser habitual como “Tear Down the Walls” seguida de “Nasty Reputation”, para seguidamente presentarnos su medley de 20 y tantos minutos donde en esta ocasión, sino recuerdo mal, empalmó sus solos de guitarra con el “Temple of the King” de RAINBOW, junto con 2 temas igual de lentos e interminables como son “The Masquerade Ball” y “Casbah”, perdiendo así un minutaje fantástico en el que podría haber tocado 4 o 5 temas más moviditos, menos místicos y desde luego, igual de clásicos pero algo menos previsibles. La banda liderada por el ex 6 cuerdas de STEELER prosiguió con la añeja “Call her a Princess” y como no “Fool Fool”, uno de esos temas con un buen sabor 80’s que solo el genio Pell sabe componer. Tras ello, tuve que marcharme en busca de un cajero pues el temor a encontrármelo cerrado y tener que emprender la vuelta al día siguiente sin un euro en el bolsillo resultaba aterrador. Supongo y estoy más que convencido de que Axel cerró su concierto… Déjenme adivinar, ¿”Warrior” y “Carousel”? Seguramente.
Tras el show de AXEL RUDI PELL, y de vueltas del susodicho cajero, nos fuimos directos a ver a MARDUK quienes se presentaban con sus nuevas incorporaciones Arioch, vocalista procedente de los FUNERAL MIST y Magnus "Devo" Andersson, bajista que ya formara como guitarra en el pasado más lejano de MARDUK. Lo primero que me sorprendió fue ver a Morgan Hakansson bastante más delgado y con el pelo teñido de rubio, de hecho, por momentos
llegué a pensar que se había pasado a bajista mientras la banda había incorporado un nuevo guitarra. Su Setlist fue corto pero intenso en todos los aspectos, centrándose sobretodo en temas antiguos como "On Darkened Wings", "Burn my Coffin", "Slay the Nazarene", "Baptism fy Fire", "Panzer Division Marduk" y la que utilizaron para cerrar; El tema que abría aquel "Opus Nocturne"; "Sulphur Souls" más su intro "Appearence of Spirits of Darkness".
Entrelazados entre sus clásicos, MARDUK arremetieron con unos pocos temas extraídos de sus 2 últimas obras de estudio "World Funeral" y "Plague Angel". El sonido fue nítido e intachable en todos los aspectos, demostrando que a pesar de haber cambiado en los últimos tiempos a 3 de sus 4 miembros, MARDUK siguen igual de potentes y brutales que siempre.
La jornada del domingo daba sus últimos coletazos y aún quedaban un par de platos fuertes; ACCEPT y KREATOR. Con los primeros ya salvé mi deuda pendiente en el Grasspop Metal Meeting mientras que a los segundos, los he visto más en lo que llevamos de año que a mi propia madre. Todo ello hizo que tomase una decisión drástica a tenor del cansancio que llevaba acumulado en el cuerpo y el palizón de horas de viaje que nos aguardaba a primera hora de la mañana del día siguiente en nuestra travesía de vuelta a casa; Irme a descansar a mi tienda, con buena música de fondo, cubierto de la insoportable lluvia que nos azotó y castigó inmisericordemente durante los 4 días de festival, sin barro y pegándole un buen repaso visual a todo el material adquirido en mis diversas visitas al Metal Market.
En el apartado de los "Suprise Acts", este año la cosa no estuvo francamente bien que digamos. Por un lado, la organización puso en el cartel a STRATOVARIUS, quieners realizaron un corto set con sus 2 clásicos "Hunting High and Low" y "Black Diamond" más un tema nuevo bastante aburrido. Su aparición estaba semianunciada desde hacía varios días, pero por si alguien no supo darse cuenta de ello, nada más llegar al festival, ya se podía apreciar su logotipo en todo el merchandise disponible en los stands. La segunda aparición "estelar" no-esperada del festival sí que fue una auténtica sorpresa; ¿Quién demonios era ese tal Martin Kesici? Dudo mucho de que nadie tuviese la más remota idea de quién era ese tipo a excepción de algunos alemanes que sonreían ante su presencia en el escenario. Mal muy mal, Wacken, en ese aspecto (Igual que en muchos otros), sigue siendo igual de previsible y poco dado al riesgo.
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Fotos: Penumbra & Mike / www.brighteyez.com




































