- Fecha
- 5 de febrero de 2006
Si hay un personaje ahí fuera que merezca toda nuestra admiración ese es sin duda alguna Udo Dirkschneider. Parecía lógico pensar que tras el incesante ritmo que ha supuesto para ACCEPT su periplo de conciertos a modo de segunda reunión, el frontman emblemático de la institución germana iba a tomarse un respiro de su actividad tanto de estudio como de directo, y es que hay que recordarle al personal que el pequeño gran Udo Dirkschneider ronda los 55 años ni más ni menos. Sin embargo, y en contra de las previsiones; No ha sido así. No hace ni unas semanas que ACCEPT daban sus últimos coletazos antes del inminente y por lo visto definitivo retiro, que Udo se ha puesto en marcha de nuevo, ha publicado un fantástico nuevo trabajo llamado "Mission No. X" hace unos 3 meses y ha puesto en marcha una nueva gira europea. Con un ritmo de trabajo semejante, uno podría deducir que la calidad tanto compositiva como interpretativa de Udo Dirkschneider y su banda se ha visto mermada de una forma u otra, algo que, con los resultados en la mano, resulta improbable; "Mission No. X" es, en mi opinión, el mejor trabajo de UDO desde los tiempos de "No Limits" y "Holy" mientras que el recital que dio este pasado domingo día 5 de Febrero superó por goleada a los de sus últimas 2 giras en solitario por aquí, las de "Holy" y "Man and Machine" para ser más exactos, así como, y lo digo con la mano en el corazón, inclusive a los shows veraniegos con ACCEPT que he podido presenciar (Wacken Open Air y Grasspop Metal Meeting).
Los años parecen no causar efecto alguno sobre Udo. Sus cuerdas vocales siguen tan rasgadas como siempre, así como su actitud de eterno rebelde o su devoción por la fe metálica, muy a pesar de sus ya citados 50 y tantos años. Mientras que la sinceridad de otros artistas parece no estar muy clara, nadie pondrá en duda que un tipo como Udo hace lo que hace por puro placer; Solo hay que verle sobre un escenario para darse cuenta de ello. Paralelamente, hay que otorgarle el justo y debido mérito al conjunto de músicos que arropan a Udo. Por un lado tenemos al eterno Stefan Kaufmann, un tipo inerte, poco expresivo (en comparación con Fitty o Igor), que equilibra la balanza dando algo de seriedad a la puesta en escena de UDO. Es de suponer que tantos años tras los parches (Stefan Kaufmann fue batería de ACCEPT, pero se pasó en UDO a la guitarra por problemas en la espalda), Stefan no debe haber asimilado muy bien eso de estar en primera fila con el público frente a frente. Al otro lado del escenario se sitúan los que animan el cotarro; Por un lado el solista Igor Gianola y junto a él el imponente bajista Fitty Wienhold. El primero de ellos posee un background bastante clásico que se puede apreciar perfectamente en cada uno de sus solos, precisos, calculados, así como repletos de feeling, sin fallar en prácticamente ninguna de sus partes. Witty, sin embargo, suplanta su carencia de técnica con una estética y una entrega encomiables, apoyando a Udo, al igual que Stefan, en todo momento en los coros, logrando unos resultados muy cercanos a los que se pueden apreciar en los temas de estudio de UDO.
En anteriores ocasiones, UDO solía presentarse en Barcelona en el Mephisto o el Razzmatazz mientras que en esta nueva gira, la sala elegida ha sido el Apollo, un lugar no muy dado a albergar eventos metálicos, pero que poco a poco se va haciendo un hueco en la agenda de los promotores. Sinceramente, creo que es una decisión muy acertada. El sonido y la acústica son fabulosos, el escenario ancho, a la altura idónea, la sala acogedora y cómoda con unos laterales medio metro levantados del nivel del suelo desde donde los más bajitos pueden observar el show sin problema alguno, así como la tribuna del segundo piso desde donde uno puede tomarse unas copas y fumarse unos cigarros sin que nadie le apunte con el dedo ni le culpe de quebrantar ley alguna. En definitiva, creo que para eventos de este tipo, tratándose de artistas de relativo renombre, la sala Apollo podría perfilarse perfectamente como una alternativa válida muy a tener en cuenta.
UDO se presentaron sin telonero alguno y con una escenografía directa, sin ornamento innecesario alguno y con una parrilla de amplis gigantescos metalizados como fondo de escenario perfecto y de acorde con la temática predominante del evento.
Con un ligero retraso sobre la hora estipulada, empezaron a sonar los primeros acordes de la intro de su nuevo trabajo "Mission No. X" a la que le siguió el directo y ultra pegadizo "24/7", una de las mejores piezas que han compuesto UDO en muchos años. Alguno se preguntará porque no reseñamos dicho trabajo por estos lares si tan bueno nos ha parecido; La respuesta resulta bien sencilla, miren el sello que edita el disco, busquen quién lo distribuye por aquí, recuerden cierta "carta abierta" y aten los cabos pertinentes… Sin dar respiro alguno, UDO prosiguieron con uno de los grandes himnos del grupo, "Independence Day", cuyo conocido coro del final del tema puso en pie a toda la sala dejando Udo paso a las voces del público para que tomara las riendas del asunto. Tras "Independence Day" llegó una de las gratas sorpresas de la noche; Uno de esos grandes temas rescatados del olvido para el gozo de los fans de UDO, "Trip to Nowhere", de su, en mi opinión mejor disco, "Faceless World", editado en 1990, del cual recuperó pocos minutos después otro de sus grandes Hits en solitario, la hímnica "Heart of Gold", que de nuevo puso a todo el Apollo patas arriba. Alternándose con los clásicos, UDO dieron cancha a un par de temas más de su nuevo trabajo, "Mean Streets" y "Cry Soldier Cry". Mientras la primera de ellas quedó cien veces mejor en directo que en estudio (en la versión del disco hay ciertos arreglos que no acaban de dar la talla mientras que en directo UDO la "metalizan" bastante), la segunda de ellas logró creo yo convencer a casi todos aquellos escépticos que todavía no habían tenido ocasión de escuchar el nuevo trabajo de UDO, y es que por suerte, los temas nuevos elegidos para esta gira, suponen, de lejos, lo mejorcito de todo su "Mission No. X". Tras ello, UDO recuperaron un acertado "Blind Eyes" de su anterior "Thunderball" que dio paso al potente solo de guitarra de Igor Gianola. Encadenándose con las últimas notas de dicho solo como suele ser habitual, le tocó el turno a "Princess of the Dawn", tema del que no creo que haya que comentar gran cosa al respecto, los fans deducirán cual fue la reacción del público. Con los ánimos a flor de piel tras semejante atracón de nostalgia, UDO prosiguieron con la también reciente y cañera "Thunderball" que dio paso al solo del recién incorporado batería Francesco Jorvino. Su ejercicio fue sencillo a la par que entretenido y sirvió para que el protagonista de al noche, Udo, con sus 50 y tantos años a espaldas, pudiese tomarse un respiro antes de afrontar la recta final del show que se le venía encima. De nuevo con la banda al completo sobre el escenario, sonaron 2 hits más de UDO; La emotiva y comercial "They Want War" (donde el público sustituyó perfectamente al coro de niños en el estribillo del tema) y como no, su gran Hit, "Animal House", puro Heavy Metal 100 % ACCEPT que daba título al disco debut de la formación allá por el 88. Fue en este punto cuando creo yo los ánimos se enfriaron un poquito. Si en vez de atacar 2 temas recientes hubiese tirado directamente de los bises el fin de fiesta habría sido apoteósico sin embargo UDO prefirieron presentar un par de temas más antes de atacar los himnos más esperados de la noche. Las elegidas fueron "Mad for Crazy" y "Man and Machine", ésta última, sin vestimentas robóticas por parte de Udo (quién prefirió hacer el numerito de las prendas en el tema "Mean Street", saliendo a escena con el traje de monje encapuchado). Llegados al tramo final del show, sucedió lo inevitable; "Holy" y "Cut me Out" cerrando la tanda de temas de UDO y como no, "Metalheart", "Balls to the Wall" y "Fast as a Shark" como colofón, dejando fuera piezas también de ACCEPT que sí habían tocado en el resto de la gira como las rockeras "Burning" o "I’m a Rebel" y que en esta ocasión no sonaron. (Sinceramente mejor, siempre me parecieron "himnos" bastante sobrevalorados del catálogo de ACCEPT).
Por fin UDO ha hecho caso de muchas de las peticiones de sus fans y ha centrado su Setlist en su ya extensa discografía en solitario sin necesidad de tener que llenar su show a base de temas de ACCEPT, más cuando la actividad en directo de estos últimos resulta tan cercana en el tiempo. Ya puestos, no creo que la gente hubiese puesto pega alguna en escuchar viejos y atípicos temas de ACCEPT en vez de los consabidos "Metalheart", "Balls to the Wall", "Princess of the Dawn" o "Fast as a Shark". Lógicamente, habrá quién discrepe acerca de esto último, pero por pedir, que no sea. En mi opinión, haber rescatado joyas no muy conocidas de ACCEPT u otros temas imprescindibles de UDO como alguna de sus 2 grandes baladas; "In the Darkness" y "Azrael", "We’re History", "Faceless World", "Break the Rules", "Two Faced Woman" o "Recall the Sin", habría sido todo un acierto. Otra vez será.
Poco queda por añadir, una vez más, UDO puso el listón bien alto evidenciando que lo de "vieja gloria venida a menos" no va con él. Si no sucede nada fuera de lo común, me da a mí que tendremos Udo Dirkschneider para largo.
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Fotos: Javi Metal


















