- Fecha
- 17 de mayo de 2005
La visita de SOUL SIRKUS a España despertaba mas de un interrogante. El primero de ellos, como reaccionaría el público ante una banda totalmente nueva, con un solo disco recién editado en el mercado, y con un vocalista que ya habia girado mucho por España en solitario? Pues la respuesta fue mediocre. Unas 400 personas aparecieron para presenciar el show de SOUL SIRKUS en la sala Bikini de Barcelona el 17 de mayo, poco después del periplo italiano de la banda. Lo cierto es que la sala Bikini ha estado mucho más llena en otras ocasiones, aunque musicalmente, ésta fue una noche realmente mágica.
Para comenzar, la sala iba a recibir por primera vez en España al guitarrista Neal Schon. JOURNEY es una de las bandas de rock melódico más grandes de la historia, y sin duda, quedó claro el cariño que los asistentes tenían a la banda americana cuando Jeff Scott Soto probó a tocar algunas notas de viejos clásicos de la banda. Las primeras filas enloquecieron y quedó claro que hay hambre de JOURNEY. Lamentablemente, y pese al status de gran banda del que disfrutan en USA, JOURNEY llenarían medio Razzmatazz en Barcelona con suerte. No estamos hablando de una banda especialmente destinada a jovenzuelos, sino a adultos con dificultades para levantarse del sofá y pedir fiesta en el trabajo para poder asistir a un concierto. No obstante, esa noche se pudo soñar con una posible visita de JOURNEY, aunque ésta sea improbable.
Tras pasar la lluviosa mañana del dia del concierto con la banda al completo haciendo un completo recorrido por las obras de la Gran Via de Barcelona a la altura de Hospitalet, finalmente pude comprobar la validez de estos músicos sobre un escenario con los temas de su primer disco, “World Play”. La entrevista en la radio, El Prat Radio, fue de lo más cachondo e incluso hubo tiempo para que Neal Schon le hiciera carantoñas a un grupo de niños marroquíes que se encontraban en la emísora para vaya usted a saber que. Jeff Scott Soto demostró estar siempre alerta para hacer bromas de gays mientras que Virgil Donati estaba en su mundo, introvertido como siempre. Marco Mendoza simplemente intentaba aprovechar para hablar todo el castellano posible y pedirme un estanco para comprar puros, ya que en España son muy baratos.
Tras ese previo, uno no puede ver con los mismos ojos a la banda sobre el escenario. Especialmente cuando uno pilla a Jeff Scott Soto en el camerino justo cuando se ha quitado los pantalones. Pero, momentos familiares a un lado, lo de Neal Schon, Virgil Donati, Marco Mendoza y Soto esa noche en Bikini rozó el paroxismo musical. Poco después de las 21:30, la banda saltaba a escena con “Highest Ground”, uno de los temas con el sello más claro de la banda. No tardaron mucho en hacer sonar “New Position” y el baladón “Friends 2 Lovers”, antes de adentrarse en una larga interpretación de “Voodoo Child” de Jimi Hendrix, donde Neal Schon lo puso todo patas arriba. Hay que ver lo que rinde el guitarra americano cuando se desmelena. Pese a que el peso escénico del show corre a cargo de Jeff Scott Soto, es notorio que Neal Schon no puede ser eclipsado tan facilmente, especialmente en los solos.
Un solo de Virgil Donati llevó a los presentes a un estado casi místico. La velocidad y coordinación del percusionista es particularmente increíble y así mismo lo fue la capacidad de Marco Mendoza y Neal Schon de mantener los acordes de la canción mientras Donati hacía lo que le daba la real gana tras los parches. Tras la versión de Hendrix, vino la versión de Ted Nugent a cargo de Marco Mendoza, precedida de un solo de bajo y de habilidades a la hora de hacer sonidos vocales. En medio, incluyó “A Bailar To’ Mundo”, con bastante buena reacción del público.
A mitad del concierto, Jeff se sentó al teclado para interpretar una de sus baladas mejor hechas, “If This is The End”, de su último disco en solitario “Lost In The Translation”. Así mismo hizo sonar “I’ll Be Waiting” de TALISMAN y posteriormente “Don’t Stop Believin’” de JOURNEY, donde obligó a Neal a volver a escena para coger su guitarra e interpretar el punteo inicial del tema. “Who’s Crying Now” y “Faithfully”, también de los americanos, pusieron punto y final a la parte tranquila de la actuación.
La cosa volvió a su cauce con la sempiterna “Crazy” de SEAL, que Jeff parece no querer olvidar nunca. Eso condujo a la parte final del concierto, donde la banda interpetó “Another World”, “Alive” y para finalizar “I Wanna Take You Higher”, de aquel genial “Prism” de Jeff. Sin lugar a dudas no fue un concierto al uso, sino más bien una actuación de Jeff Scott Soto con colaboradores de excepción y unos cuantos temas nuevos. Es impresionante la manera en la que éste hombre se adueña del escenario, realmente digno de estudio. Aunque en esta ocasión el micro le desapareciera en el aire en uno de sus múltiples malabarismos escénicos…
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Fotos: Sergi Ramos























