- Fecha
- 2 de diciembre de 2004
Iluso de mí por creer que no iba a asistir nadie a ver a RAGE. Las circunstancias indicaban que, ante tanto concierto, y sobretodo, ante la insistencia de RAGE por venir a tocar a España cada X meses, poca iba a ser la gente dispuesta a desplazarse a verles en esta gira de presentación de su nuevo disco. Para más Inri, aún llevando unos teloneros de auténtico lujo como DEAD SOUL TRIBE, estos eran totalmente desconocidos para el personal. Desde que se iniciase el despegue internacional de RAGE a mediados de los 90, la banda germana ha venido de gira por España 7 veces si no me falla la memoria. A todo ello hay que sumarle las otras tantas que hemos podido verles en festivales, fiestas o eventos de todo tipo. Si encima eres de los que cada veranito te pegas tus dos festivales europeos, la cantidad de veces que habrás podido ver a RAGE se dispara hasta el infinito. Pues aún con esas, la banda liderada por el orondo Peter "Peavy" Wagner consiguió concentrar a unas 300/400 almas en una mala fecha de final de año donde hemos tenido lo menos unos 10 conciertos importantes en un par de meses.
Si bien es cierto que RAGE abusan en cierto modo de su presencia en territorio español, algo indiscutible, también hay que añadir que el público que los sigue ha ido mutando con el paso de los años. Recuerdo que cuando vi a RAGE por primera vez hace muchos años, el jovencito era yo y estaba rodeado de gente bastante mayor. Sin embargo, el tiempo pasa y los papeles se invierten, qué curioso. En esta ocasión, era agradable poder ver como una banda relativamente de segunda división en cuanto a popularidad y ventas, puede concentrar a tanto chaval joven de 17 o 18 años a su alrededor. Y digo agradable porque eso es un signo inequívoco de que a esta nueva etapa metálica, todavía le quedan muchos años de vida.
Con un retraso considerable, salieron a escena unos chicos que indudablemente, no eran DEAD SOUL TRIBE. Al poco rato me enteré que una tercera banda se había unido al cartel, los germanos THE ORDEAL, quienes nos hicieron llegar hace meses su debut "King of Pain" (Mausoleum Records), disco que por algún extraño motivo desapareció por arte de magia. A pesar de ser una banda relativamente nueva, estos "chicos" hacía varios lustros que habían llegado a la mayoría de edad.
Liderados por el estrafalario Oliver Oppermann (Mezcla total entre el Sting de "Dune" y los trajes que aparecen en el último Dvd de STAR ONE a lo "Star Trek", ¡Freak!), THE ORDEAL descargaron un setlist basado principalmente en su debut "King of pain". Gozaron de un buen sonido y su mezcla de hard/heavy clásico con ligeros toques 70’s con el metal sinfónico actual gustó bastante entre la audiencia. Dejando de lado a bajista y batería (que parecían haber sido sacados de cualquier festival mega underground de Jazz), los que más destacaron fueron el propio Oliver y sus gestos ridículos y sobretodo, el guitarrista Kai Reuter.
Para cerrar su actuación, THE ORDEAL nos tenían preparada una sorpresa; El "Kill the king" de RAINBOW, sin embargo esa sorpresa acabó por ridiculizar a la banda, de una forma injusta e inmerecida. Por lo visto, los técnicos de sonido creyeron conveniente despejar el canal de micro donde estaba Oliver para otros menesteres y eso provocó que la banda empezará el tema en cuestión con un Oliver desgañitándose hasta percatarse de que su Micro había sido apagado. El tipo aguantó la compostura y chilló de lo lindo, de hecho en las primeras filas podíamos escuchar su voz a pulmón. A causa de ello, la banda acabó por perderse y acabaron el tema medio improvisando. El público, pendiente de todo lo que había sucedido, ovacionó a la banda de forma importante e incluso se puso a corear lo del "otra otra", un detalle hacia THE ORDEAL por su mala suerte.
Tras un intermedio cortísimo, salieron a escena los DEAD SOUL TRIBE, banda liderada por Devon Graves (De nombre real Buddy Lackey), quién fuera cantante de la mítica banda de metal progresivo PSYCHOTIC WALTZ, banda disuelta hace 6 o 7 años y que debería haberse pasado por Barcelona en una de sus gira de despedida de finales del 96 (Segunda prueba de fuego para mi memoria de hormiga). Las diferencias musicales ente PSYCHOTIC WALTZ y DEAD SOUL TRIBE son mínimas. Quizá los primeros eran algo más duros en líneas generales que los segundos, pero poca cosa más. El público, como era de esperar, pasó olímpicamente de su actuación, algo lógico si aceptamos que su propuesta era bastante ligera y descafeinada, y como no, el factor edad; Con 18 años no estás por la labor de ir a un concierto a descubrir grupos, simplemente quieres ver a tu banda favorita y pegarte unos giros de melenas.
Devon Graves, con su preciosa Les Paul, apareció ante nosotros con unas pintillas hippies y un áurea mística a lo ULI JON ROTH o JIMY HENDRIX que le quedaba como anillo al dedo. Su repertorio se centró principalmente en dar cancha a los 2 últimos trabajos de DEAD SOUL TRIBE, "A murder of crows" y "January tree" junto con un guiño al legado de PSYCHOTIC WALTZ, "Skeleton" (¡Se me ocurren 32893893 canciones mejores que ésta!). Devon cantó y tocó de maravilla, rematando la faena con una forma de tocar la guitarra muy atractiva y original, contorneándola y acariciándola todo el rato como si de una mujer se tratase. Tras su show, se le pudo ver por la sala parloteando con todo ser viviente (Curiosamente no era de esos que solo se acerca a babosear a las féminas presentes, ¿Será Gay o sencillamente educado?), un tipo curioso.
Tras una espera larguísima de unos tres cuartos de hora, por fin se apagaron las luces y empezó a sonar la intro de RAGE tras la cual, y ante la sorpresa de todo el mundo, sonó el primer clásico de la noche, "Don’t fear the winter", que lógicamente, desató la locura general. No voy a vertir mi opinión sobre el setlist actual de RAGE, si a alguien le apetece saberla que se lea la reseña del último directo de la banda. Como ya dije, creo que los clásicos podrían no solo recuperarse, sino renovarse, que no es lo mismo. Además, eso de recortarlos… Feo, ¡Muy feo! No sé muy bien porqué me quejo, RAGE siempre han hecho lo mismo.
Lo que más gracia me hizo fue darme cuenta de lo mucho que cambian sus temas nuevos en directo y en estudio. Habiéndolos visto ya algunas veces con esta nueva formación, nunca los había tenido tan cerca ni les había prestado tanta atención como en esta ocasión y he de reconocer que sus nuevas composiciones en directo son aplastantes, léase "War of worlds", "Great old ones", "Soundchaser", "Down", "Set this world on fire" (Dedicada con "cariño" a George Bush), "Paint the devil on the wall" o "Straight to hell". Junta a ellas no podían faltar "Solitary man", "Firestorm", "Black in mind", "Send by the devil", "Prayers of steel" (¡Por fin RAGE me sorprenden!), "From the cradle to the grave" o la ya cansina "Higher than the sky". A pesar de gustarme todos estos temas, insisto, el legado de RAGE es gigante como para dejar tanto himno fuera en detrimento de sus nuevos temas. La banda al completo estuvo fenomenal, con un Peavy que no cantaba así desde hace siglos. De hecho juraría que el único momento en el que le vi forzado fue en el estribillo de "From the cradle to the grave", el resto fue ejecutado por su garganta de una forma perfecta. A su derecha, el nuevo hacha del grupo, Victos Smolsky, ante el cual, me quito por primera vez el sombrero. Quizá no tendrá el carisma de Manni Schmidt, pero técnicamente, se vapulea sin contemplaciones a cualquiera de los guitarristas que han pasado por RAGE, menudo fuera el tío haciendo cosas que en mi vida se las había visto hacer a ningún guitarrista.
Tras ambos, el señor Mike Terrana, otro que tal. Técnicamente es impecable, sin embargo lo que le hace ser diferente y sobresaliente al resto es la intensidad con la que toca. Por momentos parecía que se iban a romper los parches de la caja y timbalas o que algún plato iba a salir despedazado por los aires, menudo show.
En resumidas cuentas, si ya has visto a RAGE poco puedo contarte, sin embargo, de ser una de tus asignaturas pendientes, ¡Date prisa! pocas veces volveremos a ver a esta institución germana en semejante estado de gracia.
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Fotos: Javi Metal




















