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The Metal Circus
Live

OPETH + BURST

9
Fecha
9 de diciembre de 2005

Llegaba el día de la esperada actuación de OPETH y todo pintaba a las mil maravillas. Para muchos era día festivo, lo cual aseguraba un gran ambiente en las horas previas al evento. Por otro lado se había colgado días atrás el cartel de “no hay billetes”, razón adicional que garantizaba el buenísimo aspecto que a la postre presentaría la madrileña sala Arena. Mucho público llegado desde diversos puntos de nuestra geografía e incluso personal extranjero llegado en autobuses desde nuestro país vecino luso.

Como suele pasar por estos lares, algo siempre empaña hasta el más perfecto de los espectáculos. Y éste no iba a ser menos. La programación de las actuaciones y de apertura de puertas se adelantó en media hora al horario previsto, lo cual generó una inusitada imagen con la gente entrando en el local hacia las siete y media de la tarde. No era el día para andar perdiendo en tiempo en dando vueltas por la sala sin fijar una posición base, así que bajo la amenaza de perder la referencia visual (cosa que pasa en la Sala Arena en casos de “sold out” si llegas con retraso y no consigues sitio en el foso o en el graderío) tomamos una más que privilegiada posición a los pies del escenario.

Junto a los ya consabidos OPETH, la noche ofrecía la oportunidad de degustar el buen hacer de sus colegas suecos BURST, que sin duda han tenido su oportunidad de oro para darse a conocer en muchas “plazas” extrañas para ellos. Y la verdad es que fueron una sorpresa. No me esperaba menos de ellos, perteneciendo a las huestes de Relapse Records y teniendo ya cuatro discos a sus espaldas. Supieron aprovechar este gran regalo brindado en forma de apertura del concierto y dejaron un gran sabor de boca entre el personal allí presente que disfrutó con su metalcore con toques de emo, algo de Death Metal y unos más que atractivos detalles de metal hipnótico-progresivo de mano de su guitarrista Robert Reinholdz principalmente. Con una estética más propia del indie que del metal desgranaron algunos de sus temas de sus últimos trabajos centrándose en su último lanzamiento “Origo”. La verdad es que en estos países la corrección absoluta es lo que impera, y esto se demostró con la amabilidad de todos los componentes de la banda antes y después del concierto. Sobre el escenario desprendieron toda la rabia que su actuación requería, pero fuera de él, se mostraron atentos con todo aquel que requirió su atención. La banda cuenta con el ex-bajista de NASUM, Jesper Liveröd, y según comentábamos en corrillos reducidos, en algunos aspectos recuerdan a bandas como NEUROSIS. Si a esta brutalidad le añadimos el antes mencionado toque hipnótico de sus composiciones el resultado es más que remarcable.

“Where the wave broke”, “Vortex”, “Server”, “The Immateria”, ”Rain” y “Mercy Liberation” fueron los temas escogidos en esta ocasión en algo más de treinta minutos. Como bien decíamos una buena ocasión para presentarse ante un público español que supo apreciar su trabajo sobre las tablas y que salvo contados personajes que se dedicaron más a valorar su manera de vestir que su música, aplaudió cada una de las canciones interpretadas. Personalmente puedo decir que me alegró conocer a los pocos días que BURST acababa de cerrar su propia gira por Inglaterra como cabezas de cartel. Se lo merecen estos suecos.

Era el momento de hacer un primer balance de la noche. La mejor de las conclusiones que podíamos sacar era el inusitado buen sonido, dado el lugar del que se trataba. Al parecer esto ha sido norma en todas las actuaciones de la banda en territorio nacional. Así que creo que es de recibo mandar nuestras más sentidas felicitaciones al técnico de sonido propio que traía la “crew” de OPETH. Especialmente en Madrid donde estamos acostumbrados a catástrofes sonoras.

Atónitos nos quedamos muchos al mirar nuestros relojes y ver cómo las agujas marcaban las ocho y media de la tarde y ya habían tocado los teloneros. Tras el desalojo de escenario de rigor, el cambio de instrumentos y demás necesidades logísticas, OPETH saldrían a la palestra pasadas las nueve de la noche.

Hay que decir que las circunstancias de la actuación de OPETH eran muy distintas a las dadas en previas visitas por la Península junto a bandas como KATATONIA y NOVEMBRE en primer lugar –ndr.- pedazo de gira que espero vuelva a repetirse en algún momento – o MADDER MORTEM en su última venida. En esta ocasión la sala era otra. El público había crecido exponencialmente respecto a anteriores ocasiones. Los fieles estaban allí. Pero a ellos se les habían unido una importante cantidad de personas más cercanas a otros géneros metálicos. Se puede hablar que estamos ante una banda de culto que esperemos no sea catapultada con un rumbo alejado al que ha venido tomando hasta ahora y que tan altas cotas de popularidad les ha proporcionado.

La actuación se basó en los mismos esquemas seguidos tanto en Bergara como en Barcelona. Pondremos más énfasis en algunos detalles más externos con motivo de no caer en la repetición de los acontecimientos. Si bien es claro que el set-list escogido contentó a muchos y sorprendió – no se puede hablar de que defraudara – a muchos otros también. Bien es cierto que el seguidor de puro Death Metal puede que quedara algo decepcionado.

La ejecución de los temas fue perfecta y salvo algún pequeño acople y fallo en el sonido, el resto puede calificarse con la nota más alta. La puesta en escena fue sobria. Pero es que no hacía falta más. No es algo en lo que pongan especial atención. Y el público creo que aportó el calor necesario para completar la gran noche.

Sin ningún tipo de presentación la banda tomaba posiciones sobre el escenario ante los aplausos y los gritos de la audiencia, y comenzaba a sonar los primeros acordes de “Ghost Of Perdition”. Uno de los temas a evaluar era la sustitución de Martín López a la batería. Creo que nadie puede tener ningún “pero” con el trabajo realizado por Martin Axenrot quien también, si no recuerdo mal, es el encargado de aporrear las cajas y demás en WITCHERY y los sobresalientes BLOODBATH junto al propio Mikael Åkerfeldt en ese proyecto que recupera el buen Death Metal old school y que tan buenas críticas ha recibido, actuación en Wacken incluida.

“When” sería el siguiente de los temas de la noche. El set-list se sabía de antemano pero quise no prestarle mucha atención previa en beneficio de un mínimo nivel de sorpresa. Sin embargo eran generalizados los comentarios que transmitían uno por uno la secuencia de las canciones. Este tema no era de esperar dentro del repertorio, y sorprendió con esas partes limpias y ese regustillo a épocas pasadas de Opeth.

Su disco “Still Life” quedó también representado con “White cluster”. Ningún tipo de reproche al respecto. Y es que tanto la época de Peaceville como la de Music For Nations – a la espera de algún lanzamiento más con Roadrunner – me gusta por igual, matizando el estilo. Esto se pudo comprobar con “Closure”, de su obra más arriesgada, por decirlo de alguna manera, “Damnation”.Realmente evocadora e hipnótica. Probablemente no atrapase de la misma manera a todos los allí asistentes, pero es la tónica que encontraremos con OPETH a partir de ahora.

“Bleak” y “The Grand Conjuration” seguían con la descarga de sonidos de los suecos, llenos de técnica y genialidades. Es cierto que Peter y sobre todo Martin Méndez estuvieron bastante distantes en actitud hacia el público. A Per Wiberg tampoco se le podía pedir mucho más, encajonado entre amplificadores al fondo del escenario. Y la sorpresa vino en forma de festival del humor con un Mikael inmenso. La verdad es que consiguió arrancar las risas del respetable con sus frases y detalles. Ver su cara cuando trataba de quitarse un pelo – no especificó su procedencia – de la boca era todo un poema. De vez en cuando se arrancaba con guitarras de blues ante la mirada perpleja del público.

Se anunciaba un tema de “Orchid” y este no fue otro que “Ander a weeping Moon” que demostró que no llovía a gusto de todos. Probablemente pudieron escoger otro tema en esta revisión de álbumes pasados.

Volverían a “Ghost Reveries” con “The Baying Of The Hounds” uno de los temas más atractivos de su último lanzamiento. Notas de piano y sin más dilación tocaba el turno de “A fair judgement”. El concierto llegaba a su fin pero antes tuvimos la oportunidad de asistir a uno de los momentos más curiosos de la noche. A modo de un “Quiere ser millonario made in Opeth”, Mikael anunció la llegada del último tema de la noche que sería un tema de blues o alguna de las canciones de OPETH, y planteó una pregunta: ¿cómo era conocido Bruce Dickinson durante su época en Samson?. Nunca mejor dicho, se tuvo que emplear el comodín del público y varias personas gritaron al unísono el mítico nombre de “Bruce – Bruce”. El premio fue “Deliverance”. Con ella se ponía punto y final a una actuación más que destacable, con una música que raya a un nivel muy por encima de la mayoría de bandas del panorama actual y con una banda muy estática en la que Mikael acapara prácticamente toda la atención sobre el escenario.

Como muchos comentábamos tras el concierto, quizá faltó algún “Demon of the Fall” o “Advent”, pero sin duda fue todo un placer el disfrutar de esta banda durante algo más de dos horas. Esperemos que vuelvan pronto. Desde luego a muchos nos siguen teniendo ganados, ya sea con el material nuevo que con el clásico sonido añejo.