- Fecha
- 3 de junio de 2005
Que una banda como Mägo de Oz, la cual no necesita presentación, a día de hoy no consiga llenar una sala de 2500 personas en una ciudad de casi tres millones de habitantes es algo que a todos nos debería preocupar. Una banda que hace más de ocho meses había visitado Barcelona tocando en el Palau Olímpic de Badalona llenando con 8000 personas y que poco más de medio año después, en una gira especial de salas “pequeñas”, no le cueste un disgusto es algo cuanto menos, preocupante.
Aunque podamos atribuir este hecho al que no hayan sacado disco nuevo, que el grupo a día de hoy pase un poco desapercibido antes de entrar a grabar la segunda parte de Gaia o quizás la no suficiente promoción del concierto, está claro que Mägo de Oz no debería de tener problema en llenar una sala de 2500 personas.
No obstante, cifras apartes, aquí estamos para explicar lo acontecido el pasado 3 de junio en una de las más afamadas salas de la ciudad. Girástasis ha sido concebida como una serie de actuaciones con la que la banda pretendía dar más rodaje a aquellos temas que han dejado un poco olvidados desde la edición de Finisterra hasta el día de hoy. Así como dejar de lado algún single por el que se les ha atacado en más de una vez de venderse en círculos fuera del Rock. Opinión que me parece totalmente absurda.
La noche del viernes la abrió el solista Jorge Salán, por lo cual este “guitar hero” hacía doblete junto a sus nuevos compañeros multiventas. Me fue imposible llegar a tiempo a la actuación del madrileño por razones que no vienen al caso, pero hablando con compañeros de otros medios tacharon la actuación de notable, así que nos fiaremos de ellos por esta vez.
A las 20.30 en punto sonaba la introducción que daría paso al concierto de Mägo de Oz y que durante cerca de dos horas y media enloquecerían a todo su público. Maritormes y la gratificante y por fin recuperada Hasta que tu muerte nos separe sirvieron para alegrar a más de uno que durante tiempo echábamos de menos canciones como El Santo Grial, La Última Cena o La Canción de Pedro entre muchas más.
Dime con quien andas y sobretodo El templo del adiós hicieron que el público entonase palabra por palabra cada estrofa de ambas canciones para luego dar un respiro a José, el cual estuvo en muy buena forma durante toda la actuación. Y así un medley formado por Gerdúndula, La Isla de Barataria, Jiga Irlandesa y Czardas nos tuvieron saltando y bailando hasta el, de nuevo, gratificante tema recuperado Réquiem.
Quiero destacar el acierto en la elección del nuevo bajista Pedro Daz (Peri), por el cual la banda ha ganado muchos enteros y si encima le sumamos un ya integrado totalmente Jorge Salán, pues la verdad que la banda alcanza en cierto modo un cierto nivel instrumental. El tema de tres guitarristas en Mägo de Oz es un poco delicado, aunque tal como han arreglado las canciones, en directo ganan contundencia y armonía. Para quienes esperábamos que Carlitos o Frank quedasen desplazados en sus papeles como guitarras no podíamos estar más equivocados. Jorge no sólo no se encarga de todos los solos de la banda, sino que Carlitos sigue teniendo su protagonismo en la banda y Frank lo vive tanto encima del escenario que da gusto verle.
Después de la presentación por parte de José de todos los miembros de la banda se dio paso a Jorge Salán para que mostrase su talento a la guitarra durante algo menos de 5 minutos y enlazarlo son un nuevo medley esta vez compuesto por T’esnucaré contra’l bidé, El Ángel Caído y El Señor de los Gramillos.
La Rosa de los Vientos sirvió de excusa para que Joaquín Arellano “EL Niño” tomara los mandos de la batería de Txus, para que éste acompañase a José a las voces en uno de los temas más aplaudidos de la noche. Gaia y la sorprendentemente recuperada Finisterra nos hicieron llegar al final del concierto antes de llegar a los bises. En el primero interpretaron el Soldier of Fortune de Deep Purple, por supuesto hablo de la adaptación que hizo Txus para el disco en solitario de José Andrea y re-titulado como Pregúntale a Dios. El que quiera entender que entienda, Satania y la obligada Molinos de Viento fueron la traca final de una actuación que sin ser la mejor de la banda si que hizo que todo el mundo lo pasase estupendamente con un setlist que, personalmente, lo veo como el mejor en mucho, mucho, mucho tiempo.
No quiero acabar la crítica del concierto sin antes señalar la poca profesionalidad en este sentido del guardaespaldas de la banda por el trato con algún medio hermano. Mägo de Oz son un grupo grande en este país, pero también lo son Iron Maiden, Kiss y Metallica y nunca hemos tenido problema al realizar nuestro trabajo que a fin de cuentas está destinado a los seguidores del grupo.
Altercados aparte que deseamos no se vuelvan a repetir, y volviendo a lo estrictamente musical, felicitar a la banda por todos los éxitos cosechados y estaremos atentos después del verano a La Voz Dormida, que viendo todos los cambios que ha habido en el grupo y después de este tiempo de silencio se avecina una tormenta enorme en la actividad del grupo… y deseosos estamos.
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Fotos: Marruan Anaboussi


















