- Fecha
- 16 de mayo de 2005
Había bastante ganas de ver a estos suizos en la Ciudad Condal. Cuatro años habían pasado desde que unos cuantos afortunados presenciáramos su actuación como presentación de su “Fassade” (recordemos que con “Echos” no habíamos tenido la oportunidad de verlos en directo). LACRIMOSA no es un grupo que necesite de grandes campañas promocionales para llenar salas o vender discos, pues su propuesta musical va destinada a un público muy selecto y no se vería retroalimentada entre las masas como producto. Por el contrario, los seguidores del grupo siempre se han caracterizado por su fidelidad, seguidores que, por cierto, han ido aumentando en número con el paso de los años de forma silenciosa y cauta, tal y cómo se desprende de las ventas tanto de sus últimos discos como de su fondo de catálogo a día de hoy.
Por ello, me satisfizo comprobar que la sala estaba bastante llena, en su mayoría de gente bastante joven que iba a poder disfrutar por fin del show de Tilo y compañía. La última vez que pasaron por España ya tuve la ocasión de comprobar cómo las gasta la banda en directo, por lo cual si bien es cierto que afrontaba la tarde con muchas ganas el efecto sorpresa había dado paso a la esperanza de que como mínimo el concierto de esta noche alcanzara algunas de las cotas de intensidad que había tenido la oportunidad de experimentar en aquella ocasión. Ocasión en la cual, recordemos, fueron teloneados por unos SÔBER todavía pendientes de dar el gran salto.
Esta noche, por el contrario, íbamos a poder disfrutar de unos más adecuados GOTHMINISTER, banda que con solo dos discos ya se ha ganado una holgada reputación dentro de la escena gótica internacional. Su mezcla de metal con música electrónica agradó tanto al público más metal como a los seguidores más estrictamente góticos, gracias tanto al impecable sonido como al gancho de temas como el pegadizo “Hatred” o su más famoso y hit single “Angel”. No en vano, fueron dos de los cortes que tuvieron mayor calada entre un público que asimismo acogió de buen grado la escenografía y puesta en escena de estos noruegos, donde obviamente destaca el cantante y frontman Alexander, que apareció con traje y sombrero de copa subido a una oscura tribuna con el logo de la banda desde la cuál nos arengó durante buena parte del show, y que no dudó en acercarse en varios momentos al público para que comprobáramos como si bien su cara se encontraba oculta tras el maquillaje (en una línea a lo horror metal de unos NOTRE DAME, al igual que el resto del grupo) su enorme nariz no era parte del disfraz… Cayeron temas tanto de su primer “Gothic Electronic Anthems” como de su reciente y más metalero “Empire Of Dark Salvation”, cuyas composiciones hicieron que la labor del dj Halfface (que, haciendo honor a su nombre aparece con media cara pintada de negro y la otra de blanco, así como con unas gafas oscuras enormes) se viera relegada a un segundo plano a merced de las guitarras de Machine. Un show de lo más ameno e interesante que se pasó volando.
Tras el excitante aperitivo y tras la espera de rigor, allí teníamos las primeras notas de la majestuosa composición que se encarga de de abrir esa maravilla de álbum llamada “Inferno”. Mientras sonaba, uno a uno fueron haciendo acto de presencia los músicos. Recordemos que si bien LACRIMOSA son Tilo Wolff y Anne Nurmi, para el directo se hacen acompañar de unos músicos de sesión que por lo que veo vienen siendo los mismos en las últimas giras de la banda.
El recital, empero, daría verdaderamente comienzo con “Keich Der Liebe”, una de las composiciones punteras de su reciente “Lichtgestalt” y cuyas notas nos azotarían durante seis intensos minutos para dar paso a la ineludible “Schakal”, pieza que para muchos cayó demasiado pronto. Lastimosamente, el sonido no acompañaría a los suizos durante la primera mitad de su actuación: la voz de Tilo se escuchaba demasiado baja, al igual que las orquestaciones, primordiales en algunos temas como por ejemplo el increíble “Halt Mich” que quedó enteramente deslucido por dichos contratiempos, siendo la batería el instrumento que se oía por encima de todo lo demás de manera errática. Realmente es una pena que una composición de este calibre quede destrozada por elementos susceptibles de ser solucionados, a pesar de que ya estamos acostumbrados a que el sonido en la sala Razzmatazz 2 sea una lo más parecido a una lotería. Afortunadamente y como ya he dicho la segunda mitad del show se caracterizó por una mejora notable en este aspecto que nos hizo gozar de la maestría que atesora la banda como es debido.
Por lo demás, cada uno de los elementos característicos y diferenciales del grupo estaban ahí; no son meros recursos accesorios. Son argumentos clave dentro del mundo y la imaginería que por extensión definen a LACRIMOSA: el escenario fue presidido durante toda la velada por la grandiosa escultura metálica del ya celebérrimo payaso malabarista, intrigante y figura de fondo perfecta para todos y cada uno de los movimientos del maestro de ceremonias Tilo, con sus movimientos delicados y de impulsividad comedida que navegan a merced de las notas que de los bafles emanan (por cierto, que alguien me explique como este hombre aparenta tener 18 años cuando en realidad tiene muchísimos más). Inevitables y coherentes también los músicos de sesión, de mediana edad, descuidados y con un aire a freaks sacados de una pasarela patrocinada por THE CURE. En un extremo del escenario y con un teclado fuera del alcance de nuestra vista flanqueado por una tela negra Anne Nurmi, de belleza algo extraña y de presencia distraída en según qué momentos.
Tal y como pudimos comprobar no faltaron cortes de las que para muchos (incluido un servidor) son las dos obras maestras del grupo, “Inferno”y “Elodia”, teniendo también cabida en el playlist temas como los ya citados o la muy emotiva “Ich Verlasse Heut’ Dein Herz” cuyo final apoteósico supo ser recreado a la perfección, con un cara a cara entre los dos guitarristas a la hora de recrear la pegadiza y melancólica melodía que se encarga de hacer subir la canción hasta grados de intensidad insospechados. Y cómo no, los escalofríos recorrieron mi cuerpo. Y espero que, al igual que yo, muchos de los asistentes experimentaran lo mismo, sobretodo, repito, gracias al delicado trabajo a las guitarras y de Anne a las teclas. Una pieza maestra.
Corrían rumores previos al concierto referentes a que la señorita Nurmi no se encontraba en uno de sus mejores momentos a nivel vocal (aunque lo cierto es que nunca ha sido un portento), por lo cual cuando tuvo la oportunidad de comandar la nave con su voz fue seguida con lupa. ¿Resultados? Un “The turning Point” que sonó ciertamente bien hasta que llegaron las subidas de tono y el estado precario de las cuerdas de Anne quedó bastante en evidencia. Puede que incluso algunos vieran enriquecedora esa reinterpretación rota y desquebrajada pero, no nos engañemos señores, este tema no suena así en disco y tal y como la pudimos oír quedó totalmente deslucida. A pesar de que “Not Every Pain Hurts” sonó más correcta, las líneas vocales para este tema también eran más básicas. Habrá que cuidarse…
Hasta 20 temas llegarían a sonar esa noche y no será de todos ellos de los que hable, sin embargo me gustaría hacer especial hincapié en “The Party Is Over”, en la cual Tilo interpretó también las partes de trompeta, alternando el manejo de dicho instrumento con las intervenciones vocales. Asimismo, destacar que solo sonaron dos temas del penúltimo disco de la banda, “Echos”, estando desde mi punto de vista totalmente justificada la ejecución de “Malina – Bittruf Part 2”, uno de los temas con más gancho de todos los que conforman un álbum que se me hace algo indigesto en comparación con otros. Asimismo, el tramo final de “Durch Nacht und Flut – Sasche –Part 1” fue interpretado en castellano tal y como aparece en la edición española del disco a modo de corte oculto, aunque lo cierto es que el acento de Tilo hizo que mucha gente apenas se diera cuenta de este detalle. De hecho, apenas yo me di cuenta.
Tras dos bises, llegaría un final tan cañero como previsible. “Copycat”, tema a partes iguales amado y odiado, sería el que haría correr finalmente el telón de este teatro monocolor. Está claro que esta es una de las pocas composiciones que pueden servir para cerrar el show de los suizos de manera visceral, y así se pudo comprobar entre un público que terminó bastante enfervorizado. Por cierto, la dinámica a lo largo del tema, en contra de lo que pudiera parecer, da poco margen a la improvisación: Tilo coge uno de los focos del suelo, lo levanta y comienza a deslumbrar al público en el clímax de la canción, como viene siendo habitual en las actuaciones de la banda. De hecho, el cantante tiene incluso señalado con una pegatina en el suelo del escenario cuál es el foco que ha de coger. Eso sí, el efecto es bastante llamativo, aunque he visto al señor Wolff interpretar este último tema con más energía y sobretodo más desmelene.
En definitiva, un concierto que quien para aquí suscribe resultó ciertamente placentero, sobretodo en la segunda mitad, pero que quedó totalmente eclipsado por la aplastante descarga que ofrecieron hace unos años en esta misma sala: en aquélla ocasión tuvimos la oportunidad de gozar de un sonido inmaculado y de una puesta en escena bastante más impactante (con pirotecnia empleada muy sabiamente en bastantes momentos del show), así como de una interpretación más concisa por parte de cada uno de los músicos. Por lo demás, y comparaciones a parte, ver a los suizos en directo siempre resulta toda una experiencia, dado lo singular de su propuesta y lo elitista de sus formas, Esperemos que esta vez no tarden tanto en volver y puedan deleitarnos con un show todavía mejor, pues de buena tinta sabemos que LACRIMOSA son capaces de hacerse un hueco más allá de lo notable.
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Fotos: Penumbra







































