Cuando me enteré de que los teloneros de KORPIKLAANI eran TROLLFEST lo tuve claro. Ahí estaré. Si bien los shows de los primeros siempre me han parecido algo anodinos y predecibles, los noruegos son un ciclón sobre las tablas, pura locura.
Con una sala Razzmatazz 2 a la mitad de su capacidad (telas negras volvían a tapar el lateral izquierdo de la zona trasera, dando la sensación de que estaba más llena) nos enfrentamos a un concierto que empezaría bastante antes de lo previsto si nos guiamos por la hora de apertura de puertas que figuraba en la entrada. Así pues, nos perdimos por completo el show de los locales NORTHLAND y entramos justo cuando daba comienzo la actuación de TROLLFEST. Con el hiperactivo frontman Trollmannen disfrazado de botella de cerveza salían cual torbellino interpretando "Legendarisk Ol" a mil por hora. Desde ese momento, auténtica diversión y despiporre: ritmos vertiginosos alternados con cánticos festivos, extremismo, acordeones, saxofones… Da igual que el público en su mayoría no los conozca en España, es imposible no contagiarse, ponerse a bailar y montar un pogo totalmente poseído cuando uno escucha su música y observa la que lían en directo. De hecho, y esto ya es una opinión personal, son la versión extrema de FINNTROLL, a los que a la hora de la verdad les pegan un par de repasos, insisto, desde mi punto de vista. De hecho, las dos últimas veces que sus compañeros trolls finlandeses han actuado en la Ciudad Condal han logrado provocarme algún que otro bostezo. Con el cantante ya despojado de su disfraz (se debía de freír vivo, pues no aguantó ni un par de temas), la banda atacaría cortes como "Die Verdammte Hungersnot" (menudo inicio de canción más arrollador), consiguiendo que allí se moviera hasta el apuntador. Con "Karve" nos empapamos de la faceta más cambiante de la banda a través de uno de sus temas más representativos. Llegados a este punto, ya se habían ganado de sobra la simpatía de todos los allí presentes y el resto de canciones fueron saborear las mieles del triunfo, dejarse llevar y disfrutar de la celebración. Mención a parte merece "Der Jegermeister", que puso en boca de todos el nombre de la espiritual bebida. A estas alturas, queda claro: TROLLFEST son el caso más flagrante de problema de marketing. Su discográfica Noiseart records o no quiere o no puede publicitar al grupo y meterlo en los circuitos europeos en los que sí compiten bandas como FINNTROLL o TURISAS. Y es una pena, dada la calidad de los temas y el aplastante directo que tienen, que me recordó una vez más a aquél conciertazo que dieron los propios TURISAS en su bautizo de fuego en Wacken en el 2005 y a partir del cual empezaron a ser conocidos en todo Europa. Es el momento de que espabilen antes de que se les pase el arroz!
Muy diferente lo tienen KORPIKLAANI, que se encuentran en una cómoda posición. Al amparo de la todopoderosa Nuclear Blast, con sus dos o tres hits pegadizos que suenan en todos los garitos metal de Europa y una legión de fans considerable tras 7 discos, se pueden permitir giras como estas, de cabezas de cartel y con garantías. Incluso pueden permitirse el lujo de tener teloneros que les den un repaso en directo como es el caso. Sea como sea, he de decir que este es con diferencia el mejor concierto que les he visto a estos fineses, que en otras ocasiones me han llegado a parecer incluso apáticos. Esta noche, en cambio, el cantante Jonne estuvo más desinhibido de lo habitual (posiblemente su simpatía fuera inversamente proporcional a la cantidad de vodka que había en la botella que tenían encima del escenario). Mención a parte merece una de las últimas incorporaciones, el violinista Tuomas, que estuvo muy sonriente durante toda la noche e incluso tuvo una gran ida de olla puntual en la que comenzó a bailar en plan cosaco. Gran incorporación. En cuanto al set list, proliferación masiva de temas folk y festivos. Huelga decir que canciones como "Wooden Pints" (el que en su día fue su primer gran éxito), "Beer, Beer" o "Vodka" fueron de lo más celebrado de la noche. A destacar esa nueva canción / oda al alcohol que es "Tequila", que no había tenido el placer de escuchar aún (no, no he escuchado el último disco) y que sin duda se sumará al grueso de canciones. Menuda cogorza.
La segunda mitad del concierto ganó en variedad e intensidad, e incluso tuvieron tiempo para incluir una versión, el "Iron Fist" de MOTÖRHEAD, sorpresiva elección dada la naturaleza de la banda. Aunque a fin de cuentas, ¿a quien no le gustan MOTÖRHEAD? Eso sí, hubiera sido curioso que intentaran llevar el tema a su terreno. Lejos de ello, se conformaron con ser fieles a la original. La banda terminó muy animada sobre las tablas, especialmente Jonne, que tras su ya clásico micro con cornamenta de alce, le fue dando a la botella sin prisa pero sin pausa. Ahí queda eso, unos TROLLFEST que tuvieron por fin la oportunidad de demostrar en España de qué madera están hechos (y que empezaron a cosechar fans seguro) y unos KORPIKLAANI que cumplieron y dieron un show a la altura de las circunstancias, lejos de la espectacularidad, pero resuelto con simpatía, profesionalidad y tesón. Alcemos nuestras jarras de cerveza y desmadrémonos!




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