- Fecha
- 8 de agosto de 2005
Como dice un anuncio publicitario de un refresco, la gente, es cierto, que hace lo que le da la gana. O eso, o soy un iluso y un completo ignorante sobre el poder de captación de público que puede tener una banda del denominado movimiento musical Nü-Metal. ¿Pero esto no era una moda de mediados de los 90 que ya venía a menos? ¿Quién me iba a mí a decir que KORN arrastraría más público que los alemanes SCORPIONS pocas semanas después en el mismo sitio y el mismo día de la semana (Martes)? Esto, amigos míos, hace que muchos metálicos de pura cepa se tengan que rendir ante la evidencia: el Nü-Metal SI ha tenido, tiene, y tendrá algo de repercusión en los estilos aledaños a nuestro rollo. Aunque a muchos le cueste reconocerlo. Cierto es que estamos hablando de KORN, banda que fue pionera y fuertemente influyente con su disco debut y epónimo de lo que se calificaría posteriormente como Nü-metal, metal de nuevo cuño, y nombres similares, y que llevan vendido alrededor más de 20 millones de copias en todo el mundo, que se dice pronto para los tiempos que corren. No estamos hablando, por tanto, de un grupejo de segunda división dentro de este estilo.
Antes de que los de California tomaran posesión del escenario, los madrileños XXL descargarían temas de sus dos trabajos editados hasta la fecha: “117 dB” y “(12.0) Richter”, haciendo especial hincapié en el segundo, último y recientemente publicado, con temas como “Alto y Claro”, “Incompleto”, “Absolución” y “Ni Un Paso Atrás”. Las primeras filas parecían pasárselo realmente bien, pero para servidor el show de XXL fue puro entretenimiento, y para muchos fue un placer e incluso recibieron aplausos (no fue muy buena señal), al anunciar su fin de actuación con una última canción tras treinta minutos aproximadamente en escena. A ver…los chicos no lo hacen mal (un poco de desordenamiento y caos escénico con tanto brinco sin ton ni son) también tengo que confesar que no es mi estilo predilecto (demasiado nü y poco metal para mi gusto), pero su música no aporta nada más que un rato de diversión.
Tardarían una media hora en salir KORN mientras se preparaba su puesta en escena. Las portadas de sus seis discos en estudio, “Korn”, “Life Is Peachy”, “Follow The Leader”, “Issues”, “Untouchables” y “Take A Look In The Mirror” se repartían en igual numero a ambos lados de un tándem de mayor dimensiones con la portada de su último recopilatorio “Greatest Hits Vol.1”, coronado por la inmensa batería de David Silveria. También a ambos lados dos grandes jaulas repletas de seguidores de la banda (privilegiados ganadores de algún concurso o del club de fans o algo así supongo) formaban parte del decorado. El fondo lo cubría tres grandes telones negros en forma de cortina, que al inicio con “Here To Stay”, se encendieron en ellos multitud de bombillas que a lo largo del show irían cambiando de colores, modulaciones, etc…y que junto a un buenísimo juego de luces y humos hacían muy vistosa la puesta en escena de los norteamericanos.
Como se hace evidente al tener un recopilatorio como última novedad publicada, su set se basó en sus grandes clásicos y singles de gran tirón comercial, dígase “Twist”, “A.D.I.D.A.S.”, “Did My Time”, o una especialmente recibida “Freak On A Leash” por decir algunas. Jonathan Davis fue menos rock stars de lo que me imaginaba y más frontman por derecho propio, que sin parar de moverse a un lado y a otro, doblar su torso unas cinco veces por segundo con una rabia despiadada, y mostrar con total credibilidad su versatilidad vocal, logró desplegar y al mismo tiempo transmitir, su energía a un público en multitud que de principio a fin no paró de botar al unísono dejando para la memoria una bonita estampa. Eso si, poca comunicación, por no decir nula, con el público entre tema y tema, al inicio del concierto y al final del mismo. Por suerte para los posibles traumas de servidor (ya tenemos bastante con Txus), no salió ataviado con su falda al estilo escocés y sus no menos llamativas calcetas cual jugador de fútbol, solo con un simple chándal de deporte haciendo honor a un estilo también denominado chándal metal o Adidas metal entre otros nombres despectivos. El resto de músico pasaron más desapercibidos, no porque su trabajo no fuera realizado con total corrección, sino porque sobre Davis recaía todo el peso de la atención dejando opaco los movimientos de sus compañeros. Aunque, al igual que en estudio, la base rítmica formada por el batería Silveria y el bajo de Fieldy sonaron de forma compacta y contundente. Caso especial el del guitarrista James “Munky” Shaffer que se las arregló de buenas maneras sin otra guitarra en escena al abandonar la banda por motivos excesivamente religiosos (como muchos sabréis) su compañero y miembro fundador Bryan “Head” Welch, más entretenido actualmente en mostrar fotos de su bautismo en el río Jordán, y en hacerse un bonito tatuaje con el rostro de Jesucristo en la mano derecha para evitar así la tentación humana de la masturbación. Y digo otra guitarra en escena, porque sí había casi escondido en una esquina del backstage otro guitarrista anónimo que apoyaba las canciones ejecutando las partes del ahora nuevo hijo de Dios.
Los momentos más destacables a modo personal fue la introducción de una parte del “One” de METALLICA dentro de “Shorts And Ladders” y una acertada versión (al igual que en su último recopilatorio) del “Another Brick In The Wall” de PINK FLOYD antes de llegar al bis, teniendo una respuesta mucho mayor de la que yo esperaba. Momento llamativo fue también cuando Jonathan Davis salió a escena con gaita en mano para interpretar “Let Do This Now”. El bis se hizo esperar, pero con descargas de más temas esperados como su mítico “Blind” y su ya convertido en todo un clásico para el grupo “Y’all Want A Single” para cerrar, dejaron más que satisfecha a toda la concurrencia allí reunida.
Un concierto de sobresaliente fue lo de KORN, tengo que reconocerlo. El abajo firmante no es que sea un ardiente seguidor de esta banda pero como decía al principio de esta crónica, hay que rendirse a la evidencia. No se si es que los norteamericanos salieron inspirados esa noche, o si es que la fogosidad del público al recibir tales descargas de distorsión se transmitía con facilidad….lo cierto es que el concierto llegó a dimensiones memorables.
Sirva esta crónica como adelanto de su actuación en Barcelona y en el inminente festival MetalWay, aunque en este último caso el público será muy diferente. No es por lanzar hipótesis al aire, pero dudo que el primer día, después de la actuación Lemmy y compañía, haya unas 5000 personas dispuestas a darlo todo en un concierto de KORN, o que más de diez personas que presenciaron este concierto en Estepona viajen hasta Gernika para ver a MANOWAR. Ojalá me equivoque, pero el público asistente al MetalWay está muy definido por otros estilos en su mayoría. Después nos quejaremos que en los festivales de índole metálica no hay variedad…..
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Fotos: Noel (www.hardtimesmusicmag.net)





