- Fecha
- 25 de mayo de 2006
Es difícil pararse a pensar porqué Axl Rose se comporta de la manera en que se comporta. Las teorías son múltiples y ciertamente, ninguna de ellas puede confirmarse porque –quince años despues-, Axl Rose sigue siendo igual de inaccesible, igual de misterioso e igual de irresponsable que siempre. Lo vivido ésta noche en el Auditorio Juan Carlos I de Madrid no tiene nombre. Bueno, si que lo tiene: GUNS N’ ROSE, o lo que es lo mismo, el show individual de un tipo que perdió la conexión con la realidad hace muchos, muchos años.
Alrededor de las 20:30 llegaba a las inmediaciones del Auditorio Juan Carlos I, situado en la vanguardista zona del Campo de las Naciones de Madrid. Tras entrevistar a unos tipos ultra humildes como son Snake y Away de VOIVOD, me las iba a ver con el señor más arrogante que aún queda en el rock. La marea humana avanzaba lentamente hacia las instalaciones donde se celebraría el concierto, de acceso algo complicado –o al menos, lejano. Casi un cuarto de hora de camino separa la entrada a la zona de Campo de las Naciones del Auditorio propiamente dicho, así que ha habido que tomárselo con filosofía. Por un momento, viendo que se acercaba la hora a la que habíamos quedado todos los fotógrafos he pensado en pegarme una carrera, pero luego he pensado que siendo GUNS N’ ROSES todo iría con retraso y, por suerte, no he quedado defraudado.
Sobre las 21:00, los teloneros THE LIVING THINGS han saltado a escena para hacer un concierto del cual no he podido ver absolutamente nada al encontrarme esperando al correspondiente pase de fotógrafo. Aún ha tardado una hora y media más el reparto de pases, todo debido a la excesiva lentitud del management de la banda quienes parecían mas interesados en dar problemas a los que vamos a trabajar que en facilitar las cosas. Tras la correspondiente firma de contrato según el cual se puede perseguir a los fotógrafos como criminales si utilizan las fotos en un medio que no sea el designado (verídico!), hemos llenado el tiempo de la mejor manera posible, pensando que quizá esa noche nos llevaríamos alguna clase de sorpresa.
Al entrar al recinto, sobre las 22.30, los fotógrafos y miembros de la prensa hemos esperado a pie de escenario, aunque detrás de la valla de acceso. Desde ahí, podíamos observar como todo el personal del backstage parecía preocupado y los nervios se acrecentaban a medida que pasaban los minutos. Los primeros desmayos no han tardado en aparecer, y algunas chicas han tenido que ser atendidas por la Cruz Roja sobre la marcha. Mientras tanto, Axl Rose no estaba siquiera pensando en llegar al recinto donde iniciaría su primera gira europea en vaya usted a saber cuantos años.
A partir de ese momento, ha comenzado la espera. Una espera que ha sido larga y tensa. Frente a la hora inicial que se anunció (las 22:00h) ha habido numerosos cambios, todos motivados por la tardanza de Axl Rose a la hora de llegar a las inmediaciones del auditorio. A partir de las 23:00, el ambiente ha comenzado a ponerse tenso, con gente intentando derribar las vallas de backstage y los primeros vasos volando contra el escenario. Sobre las 23:30, la situación comenzaba a ponerse fea, y los que podíamos observar lo que se cocía en el backstage veíamos como los nervios iban haciendo acto de presencia ante la difícil situación en que estaba poniendo a todo el mundo la ausencia de la estrella de la noche en su propio concierto. Cuando los cánticos insultantes y las primeras sillas han llegado al escenario, un responsable de la organización se ha visto obligado a salir a escena para apaciguar los ánimos, lo cual ha surtido efecto. Al principio, la gente, se ha revelado y ha gritado todo tipo de obscenidades imaginando que Axl no iba a presentarse al concierto (conociendo su historial…) pero el portavoz de la organización ha asegurado que no estaba mintiendo y que la banda tocaría en unos minutos y que el retraso estaba causado por problemas técnicos derivados de que se trataba del primer concierto de la gira europea.
Cuando las furgonas que transportaban a la banda han llegado a la entrada de backstage del auditorio, la tensión se podía cortar con un cuchillo. Un buen montón de exaltados ha intentado tomarse la justicia por su mano intentando derribar la valla, hasta que un miembro de la organización ha tenido que calmar a la gente a viva voz desde la valla. En cuestión de minutos, se han apagado las luces y ha comenzado a sonar la intro del show, mientras la gente seguía pensando que aquello iba a ser un descalabro y que la banda no se presentaría. “Hasta que no lo vea, no me lo creo” pensaría más de uno. Y con razón!
Axl y su banda no han tardado en salir a escena, imagino que ya conscientes de la que se les avecinaba si no salían pronto al escenario. Con los primeros acordes de “Welcome To the Jungle” como banda sonora, Axl Rose se ha ido al frente del escenario y ha mirado al público desafiantemente antes de comenzar a pegar su clásico alarido inicial. En cuestión de segundos, la pirotecnia explotaba, Axl comenzaba a serpentear y de golpe, parecía que todo estaba saliendo bien. No sería así. Tras dos horas de espera, el público estaba frío y Axl no se molestó en calentarlo de ningún modo. Es impresionante ver como uno de los frontmen con más carisma del rock ha perdido por completo sus nociones de presencia pública y cómo sus comentarios entre tema y tema eran casi inaudibles, por no decir totalmente absurdos.
El concierto se ha iniciado con un trío de canciones imbatible: la mencionada “Welcome To the Jungle”, la chulesca “It’s So Easy” y el titubeante “Mr. Brownstone”. El público parecía que no se lo creía, que tras muchos años y muchas polémica, Axl Rose estaba ahí, cantando los mejores clásicos de la carrera de la banda. Tras otra concesión a los mejores años de la banda con “Live and Let Die” (y su correspondiente pirotecnia), ha llegado la cruda realidad con “Better”, uno de los temas que formarán parte del nuevo disco de la banda, “Chinese Democracy”.
El mal sabor de boca provocado por el nuevo tema ha desaparecido rápidamente con “Sweel Child O’ Mine”, que ha hecho levantar a las más de nueve mil personas congregadas en la noche madrileña para ver que se cuenta el viejo señor Rose. Una versión descafeinada de “Knockin’ On Heaven’s Door” ha sido lo siguiente, para luego empalmar con el novedoso “Madagascar” –uno de los pocos temas que se salvan del teórico nuevo disco de la banda- y “You Could Be Mine”, que debido a un sonido algo soso, ha quedado bastante deslucida.
A partir de aquí ha comenzado el despropósito. Dizzy Reed ha hecho un solo de piano intercalando fragmentos del “Ziggy Stardust” de David Bowie y luego la banda ha tocado un tema nuevo, presumiblemente “The Blues”, ya que Axl no lo ha presentado. Después ha sonado “Outta Get Me”, una de esas joyas escondidas de “Appetite For Destruction” y preludio de un breve y horrible solo de guitarra disonante por parte de la nueva adquisición de Rose, el tal Bumblefoot. Ciertamente, en mi vida he visto un solo de guitarra tan malo, desestructurado, disonante y ¿he dicho malo? Por suerte, luego ha llegado “November Rain”, con Axl Rose al piano de cola y una lluvia de pirotecnia desde el techo del escenario al inicio de la parte más dramática de la canción.
Posteriormente ha sonado “There Was a Time”, otro de los nuevos temas y un nuevo solo, ésta vez de Richard Fortus. El inacabable solo ha colmado la paciencia de muchas personas, que han comenzado a salir del recinto tras 120 minutos de show o, mejor dicho, de carencia de show. Por suerte, lo siguiente ha sido “My Michelle”, capaz de animar un poco a los fans, que a estas alturas ya practicamente no aplaudían entre canción y canción.
Entrando a valorar detalles mas terrenales, cabe decir que el escenario de la banda era bastante logrado, con una gran pantalla dividida en tres coronando la parte posterior y un buen juego de luces que no ha sido explotado todo lo que debería. El escenario tenía dos niveles: uno donde se situaban los guitarras, bajista y Axl Rose y el otro donde estaban batería, teclados y demás y por el que Rose pasaba de vez en cuando para cantar algún fragmento de alguna canción. Los motivos chinescos eran prácticamente imperceptibles, al contrario que en la gira del 2002. Creo que a estas alturas, ni el propio Axl se cree lo de “Chinese Democracy”…
El recinto estaba casi lleno, aunque era posible moverse sin agobios entre la gente, tanto al principio como al final. Calculo que debía haber unas nueve mil personas, aunque harán falta números oficiales por parte de la empresa organizadora para poder corroborar el dato que, repito, es una simple valoración “a ojo” de la asistencia.
La recta final de la actuación ha llegado de la mano de “Patience”, “Nightrain” y tras un solo de Robin Finck, el esperado final con “Paradise City”. Si bien el set-list mencionado es practicamente todo lo que ha tocado la banda, soy consciente de que me dejo algún tema en el tintero, especialmente alguno de los que componen su próximo disco.
En líneas generales, la impresión que me ha quedado tras la actuación es que GUNS N’ ROSES han elegido España para hacer una especie de ensayo general previo a su gira europea, pues realmente, ninguno de los miembros de la banda parecía demasiado inspirado y el propio Axl Rose ha evitado todo contacto con el público durante el 95% del show. El cómo se desarrollen los próximos conciertos es un misterio. Lo cierto es que si ya al principio de la gira el señor Rose se permite la libertad de llegar dos horas tarde a su propio concierto, no pasará mucho tiempo hasta que se sucedan los primeros incidentes y actos violentos en los shows de la banda. Lo peor de todo es que éste tipo parece no tener respeto por las miles de personas que, por suerte para él, se siguen reuniendo para verle. Debería dar gracias por ello, en lugar de dar muestras de su típica actitud de estrella, pero no se le pueden pedir peras al olmo. A fin de cuentas, GUNS N’ ROSES siempre han dependido del estado de humor de Axl e imagino que ésta ocasión no va a ser diferente.
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Fotos: Sergi Ramos
















