- Fecha
- 27 de octubre de 2005
Era la tercera vez en menos de un año que los holandeses EPICA visitaban nuestro país y la segunda como cabezas de cartel. Inicialmente la banda traía un importante atractivo consigo, además de la particular belleza de Simone Simons, THE OLD DEAD TREE. El grupo, con tan sólo dos trabajos en el mercado pero con un talento a tener en cuenta, les habían acompañado en gran parte de los shows europeos. No obstante y para desgracia de muchos, no ocurrió lo mismo en España. Posteriormente se habló de unos desconocidos OCEANS OF SADNESS, banda belga de la que no se confirmó su ausencia hasta que el respetable estaba ya más que aposentado en la sala.
Así pues, pasadas las 21:30, empezaron a sonar en forma de sampler las primeras notas de “Hunab’Ku”, la majestuosa intro del último disco de la banda “Consign To Oblivion”, que podría pasar perfectamente por la Banda Sonora de una nueva entrega de George Lucas. Aquello sería un concierto íntegro de EPICA.
A continuación llegó “Mother Of Light” una de las canciones más pegadizas de su segundo disco. Con las partes orquestarles sampleadas y a un volumen atronador, la canción sonó de lo más desgarradora. Aún así la voz de Simone en los primeros acordes no estuvo muy acertada y las guitarras se confundían ligeramente con la basa rítmica, haciendo que el conjunto sonara un tanto caótico y quizás demasiado grave.
“The Last Crusade”, perteneciente también a su reciente “Consign To Oblivion”, consiguió que el público se moviera un poco más y el ambiente empezara a caldearse. Personalmente, escuché esta canción la primera vez que EPICA vinieron a España y podía preverse que sus coros y la frescura de su estribillo pronto la convertirían en un himno.
Sin apenas descanso llegó “Sensorium”, la primera referencia a su álbum debut “The Phantom Agony”. Con ella el sonido mejoró notablemente y la voz de Simone ya se acercó a lo que nos tiene acostumbrados. Las teclas de Coen Janssen estuvieron perfectamente compenetradas con unas guitarras potentes y prácticamente sacadas del disco. En “Sensorium” se empezó a disfrutar de un Mark Jansen cargado de carisma y energía, con una interpretación vocal, a mi parecer, superior a la de sus discos. Una pieza más que celebrada por la muchedumbre.
Y siguieron con su primer disco. Esta vez le tocó a “Run For A Fall” una canción enternecedora en sus primeros minutos, dónde Simone se lució, interpretó y demostró estar perfectamente recuperada de su reciente enfermedad – algo leve y sin trascendencia -. El tema encuentra su clímax en un guitarreo central donde Jansen hace de las suyas, en todas sus vertientes. Siguiendo la tónica general, los samplers estuvieron más que encajados y la banda tocó con una técnica y precisión dignas de elogio.
Para sorpresa de muchos llegó otra de sus primeras piezas, “Illusive Consensus”. Un medio tiempo donde la voz femenina parece flotar entre el doble bombo de Jeroen Simons y los acordes más compactos, llegando a notas inalcanzables.
Con “Force Of The Shore” la importancia de los coros se volvió a poner de manifiesto. La voz gutural de Jansen junto con las melodías arabescas de Simone fueron la guinda de una canción a mi parecer demasiado cuadrada en su estructura.
A continuación llegó el momento de la balada. Como hicieron con “Feint” en Mephisto, la primera vez que visitaron nuestras tierras, convirtieron “Solitary Ground”, una canción tremendamente emotiva, en un dueto entre la Simone más dulce y cercana y el piano de Coen. Personalmente, prefiero la versión original del disco, donde la batería y las guitarras le acaban de dar un aire todavía más desesperado. Aún así, la adaptación hizo las delicias del público y convirtió el estribillo en un aullido general donde era difícil que el bello corporal se mantuviese impasible.
Tras este pequeño descanso para los demás miembros y un justo homenaje al las dotes interpretativas de Simone, llegó “Blank Infinity”, a mi parecer, uno de los mejores cortes de su último trabajo.
Por si estos dos estribillos a modo de lamento no hubieran emocionado suficiente al público, la banda confirmó que nos encontrábamos en el auge del evento con “Seif Al Din”, una canción arabesca que demuestra que sí, EPICA saben combinar voz angelical con algo más que rabia y berridos guturales. Una batería trepidante, con algunos detalles y contratiempos que no están presentes en el disco, la voz espectacular de Mark Jansen y las constantes idas y venidas del bajista Yves Huts – todo un personaje – y el mismo Jansen cuando no precisaba el micro, pusieron al público del revés, incluso a los más escépticos.
Y más temas antiguos. “Façade Of Reality” puso de manifiesto que la banda daba tanta importancia, sino más, a su primer trabajo como al último. El corte, de más de ocho minutos de duración, fue idéntico al disco, incluyendo el sampler donde el primer ministro británico, Tony Blair, da su opinión sobre el atentado a las torres gemelas de Nueva York.
Sin apenas tiempo de recuperarse de tal descarga y ante la sorpresa general por el repertorio interpretado hasta el momento, llegó “The Phantom Agony”, la pieza más larga y compleja de su primer trabajo. El tema de casi diez minutos de duración fue interpretado a rajatabla, con las únicas improvisaciones de Jeroen Simons tras los parches.
Después de regalar un par de cd’s (su último disco “Consign To Oblivion” y “The Shore” un trabajo instrumental diseñado para ser la Banda Sonora de un filme holandés) el grupo se despidió del público catalán.
El bis no se hizo esperar y se compuso de tres temas que acabaron de redondear el concierto. “Cry For The Moon”, de su primer trabajo, desgarró las gargantas del respetable, especialmente de las primeras filas, que no dudaron en corear el pegadizo estribillo así como las rabietas guturales de Jansen.
En “Quietus” un medio tiempo con un toque algo celta, Mark Jansen se encargó de algunas partes vocales que en estudio están reservadas a su novia Simone. Las muestras de cariño entre ambos fueron especialmente patentes en esta canción. Algo empalagoso para algunos, pero que daba un toque simpático de naturalidad y cercanía.
Y para concluir el evento, la guinda “Consign To Oblivion”, el último tema de su homónimo trabajo. Algo así como una segunda parte de “The Phantom Agony” en cuanto a duración y cambios a lo largo de la canción. Los toques progresivos, los riff’s apoteósicos y la caña general que se desprendía del escenario, acabo de agotar a un público, que quizás por excesivas visitas de los holandeses, no era muy numeroso y acabó de entregarse.
Aún así, la banda lo dio todo, demostrando su desenvoltura en el escenario, animando, tocando con un rigor y una técnica más que notables e ideando un set-list que sorprendió gratamente a más de uno.
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Fotos: Penumbra






















