- Fecha
- 13 de mayo de 2006
Un concierto de una banda de renombre internacional no es algo que ocurra todos los días en Málaga, que continuamente ve cómo la mayoría de grupos grandes pasa por Granada y se olvida de la Costa del Sol. Por ello el concierto de Entombed tuvo mayor importancia si cabe para una ciudad en la que hay muchos heavies y poco heavy.
Aún así, no todo iban a ser facilidades. El cierre temporal hasta el 1 de junio de la sala Vivero (la mejor de Málaga con diferencia), debido a dificultades legales, hizo cambiar el emplazamiento del concierto hasta dos veces. Finalmente se reubicó en la sala Moët, con un aforo bastante más reducido, aunque por otra parte con un ambiente más propicio para un concierto de sucio y ruidoso death & roll.
La velada la comenzó el trío Justicia, un grupo de la zona malagueña que lleva ya 16 años en activo. Anteriormente editaron un disco con Locomotive y están a punto de sacar su segundo larga duración, tras superar varios cambios en la formación. Con una corta actuación de apenas 25 minutos, descargaron ante el respetable una buena selección de tralla monolítica combinada con samplers y un gran trabajo de batería. Su música bebe directamente de las composiciones de Max Cavalera, con tintes a lo Ektomorf e incluso Fear Factory, y dejaron un sabor de boca bastante bueno. Su futuro disco promete, y más en un estilo que no se practica mucho en este país.
Continuaron los algecireños Viaje a 800, una banda que también ha superado algunos altibajos y cambios a lo largo de los años y que se encuentra preparando su nuevo álbum. Su estilo, muy alejado de lo que sonó en la sala apenas unos momentos antes, tiene más que ver con la cadencia y la pesadumbre, con la opresión sonora del doom combinada por momentos con el stoner garajero y el rock de los 70. Mientras que unas canciones tienen una duración muy larga e insisten en los mismos patrones melódicos, muy a lo Reverend Bizarre, otras tienen un aire más macarra y bailable. Atención especial merecen los temas instrumentales, compuestos y tocados con muy buen gusto y tirando de pedaleras y psicodelia. Son sin duda otra banda a tener en cuenta, que demuestra que en el sur hay mucho más de lo que acaba saliendo a la gran escena.
Por fin llegó el momento grande de la noche, la hora de ver en acción a una de las bandas pioneras de death metal y death & roll. Entombed salieron al escenario (minúsculo, todo hay que decirlo) a comerse el mundo, y la verdad es que no les costó nada ganarse a la gente, ya que el respetable estuvo entregado por completo desde un principio. Se nota que había hambre de conciertos en Málaga, y ganas de pasárselo bien con los decibelios como excusa.
El sonido fue en todo momento sucio, potente y garrulo. Así son Entombed y así deben ser, ya que su baza no consiste en ser unos virtuosos de la música, sino en plasmar sinceridad y actitud a través de los amplis. Además, si ya en disco sus canciones suenan guarras, en directo lo son mucho más, sobre todo por los gruñidos de Petrov, que se lo pasó de lo lindo berreando como un verraco.
A pesar de que editan nuevo EP (“When Sodom”) en apenas unos días y disco en septiembre, los suecos no quisieron desvelar detalles y se dedicaron a repasar someramente su discografía, con canciones de la primera época, más deathmetalera, y de la última, más orientada a otras influencias. Sonaron, entre otras, “Strange Aeons”, “Serpent Speech”, “I for an Eye”, “Retaliation” y “Chief Rebel Angel”, y todas tuvieron un gran recibimiento por parte de la gente. Eso sí, hay quien siempre prefiere los temas de los viejos tiempos, y más de uno no se cansó de pedir canciones como “Living dead”. Ese gusto por lo añejo se vio reflejado en el rugido enorme con el que el público acogió a “Left hand path”, temazo donde los haya y uno de los más conocidos del grupo.
En todo momento Petrov estuvo de buen rollo con el respetable y sus compañeros de banda. A los suecos se les notaba cómodos sobre las tablas y sabían que, a pesar de estar a miles de kilómetros de su tierra, esa noche jugaban en casa. Brindando con cervezas, pidiendo tabaco, haciendo mosh, poniendo caras y moviéndose de un lado a otro…Fuera de estrellatos y egos por las nubes y tocando a medio metro de sus fans. A pesar de tanta entrega por todas partes, parece que Entombed tenían bien escrito el guión para el show y nada parecía que fuera a cambiarlo. Así, tras una hora escasa de actuación se despidieron de la gente, sin un mísero bis y tocando apenas 15 minutos más que el grupo precedente. Eso sí, lo cortés no quita lo valiente, y fueron 60 minutos bien aprovechados. Quizá podrían haber tocado alguna canción más o alguna versión (¿qué tal “Night of the vampire” o “God of thunder” por ejemplo?), pero en general hicieron un buen resumen de lo que ha sido su trayectoria hasta ahora.
Una cosa sí que habría que resaltar, y es la cantidad de milagros que suceden cada vez que hay un concierto de este tipo, más aún en salas donde la gente está apretujada como sardinas en lata. En más de un momento hubo gente que cayó al escenario empujada por las filas de atrás, y alguno que otro se dedicó la hora entera a saltar sobre la gente y pegar empujones. No digo que haya que ver este tipo de conciertos sentado, pero en ocasiones la gente no es consciente del peligro que supone el competir para ver quién es el más bestia de la sala.
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Fotos: Pablo Garcia Caño

















