- Fecha
- 12 de febrero de 2006
Edguy es una de esas bandas que parece tener futuro dentro del panorama metálico actual. Por un lado se vienen reivindicando disco tras disco con grandes trabajos de estudio frescos y diferentes, y por otro se han reciclado como banda de directos y han conseguido, gracias a una suma de madurez profesional + respeto hacia el público, ser una banda divertida, entretenida y de calidad y no un grupo de borrachos que se limita a salir a dar la cara.
Habiendo oído esto en diferentes crónicas de conciertos de lugares como Madrid nos dirigimos ayer domingo a presenciar el concierto. El hecho de aburrirme extremamente en mi casa hizo que, de repente, me viese a las cinco de la tarde en la puerta de Razzmatazz 2 esperando a que abriesen las puertas a las siete, como estaba previsto. Mi sorpresa fue el ver que tan sólo había diez o quince aburridos, que como yo estén dos horas antes del show. Comparado con el concierto de Warcry en el que, dos horas antes del show, la cola ya salía a la calle y sumaba más de 300 personas, me esperaba la sala desierta.
Quizá fue el hecho de ser un domingo lo que hizo que la gente empezase a llegar paulatinamente sobre las ocho o nueve cuando la gente de Sabaton ya estaba finalizando su breve actuación. Y es que los muchachos salieron a calentar la pista a eso de las ocho y tras cuatro o cinco temas bajaron del escenario para dejar paso a la siguiente banda. Poco fue lo que apreciamos de Sabaton que, con dos discos en el mercado, practica un powermetal algo desgastado que no innovó ni destacó pero entretuvo.
Así pues, tras un breve flash, musical a cargo de Sabatón la sala se oscureció y sonaron los clásicos a cargo del radiocasete que dieron paso a Dragonforce.
Poca gente hay que no conozca a Dragonforce hoy en día, su sonido eléctrico a la vez que veloz ha supuesto una bocanada de aire fresco para el powermetal actual y, superándose en cada nuevo compacto con sonidos más nuevos y originales se han convertido en una de las bandas de moda del género y, pese a hacer de avanzadilla de Edguy en la totalidad de la gira, fueron ellos quienes presidieron el cartel en Inglaterra con un show de casi dos horas por todo lo alto.
En Barcelona su show fue simple y directo. El grupo tenía poco tiempo así que intentó contentar a todo el mundo y empezó con el mismo inicio del segundo LP “Sonic Firestorm” que consiste en: “My Spirit Will Go On” y “Fury Of The Storm”. Dos temas rápidos y directos que hicieron vibrar al público hasta la médula y es que la banda sabe lo que hace y lo sabe defender en directo. Mucha fue la gente que coreó los estribillos de Dragonforce durante la noche de ayer, la respuesta no se hizo esperar. Su actuación fue realmente digna. Herman Li se comió vivo a un Sam Totman algo ebrio que, pese a esgrimir la guitarra con bastante solidez , no pudo igualar el alarde de velocidad del de Hong Kong.
Tras los primeros dos temas del segundo compacto vinieron dos más de su último trabajo, “Inhuman Rampage”. “Operation Ground And Pound” y “Through The Fire and Flames” completando la eléctrica velada de los ingleses. Nos dejaron un buen sabor de boca al oír como el directo hizo justicia al compacto y no quedó sólo en un reflejo de los sonidos de estudio.
Así pues, tras mostrar el sonido de su nuevo compacto en directo y completar la actuación con dos temas más de su segundo disco, Drangonforce no podían irse sin tocar uno de sus himnos y, si en otros sitios fue “Black Fire”, en Barcelona le tocó el turno a “Valley Of The Dammned”, el tema que cerró la breve pero potente actuación. La canción que dio nombre a su primer disco fue coreada por todo el público que ayudó a ZP en esos agudos que suelen jugar malas pasadas en directo. La actuación de los ingleses tuvo su correspondiente respuesta de un público que pagó con la misma moneda.
Y vuelta a esperar. Los de Sammet no se hicieron de rogar y tras alrededor de media hora salieron a hacer su gran show. Y es que Edguy eclipsaron la noche. Sonaron geniales, cada uno cumplió su función a la perfección y Tobias Sammet demostró ser un frontman de nivel tras ganarse al público una y otra vez con chistes clásicos de rockstar y una complicidad digna de mención.
El espectáculo empezó con “Catch Of The Century”, uno de los temas principales del nuevo LP: Rocket Ride. La gente parecía haberse oído el nuevo trabajo pues corearon una y otra vez todos los temas de la noche. Y es que no era para menos. La actuación de Sammet fue genial. Todo fue un alarde de técnica vocal y agilidad y buen estado físico. Esgrimió todos los temas a la perfección y cumplió en todo momento, nada que ver con las actuaciones anteriores en las que realmente uno se sentía tirando el dinero.
El show fue genial. Tras “Catch Of The Century” sonó “Sacrifice”. El primer tema de su nuevo compacto “Rocket Ride” y, para muchos de sus fans, el mejor tema del nuevo trabajo. Aún así “Sacrifice” sonó de enlace para el que sería uno de los temas de la noche.
“Babylon” del “Theater Of Salvation” fue vitoreado y aplaudido y no era para menos. Sonó espectacular, Sammet no falló y la gente se encargó de complementarlo en todo momento. Y es que el público, animado por el líder del conjunto, fue cogiendo más i más fuerza y acabó olvidando el hecho de que fuese domingo para disfrutar por todo lo alto con el conjunto.
Pero tras “Babylon” no hubo descanso y le tocó el turno a uno de los grandes temas de la nueva era Edguy: “Lavatory Love Machine”. La canción de la azafata fue quizá la más aclamada. El público coreó al unísono el estribillo todas las veces que fue necesario. Sammet siguió haciendo de las suyas, saltó abriéndose de piernas, desmontó el pie del micrófono, bromeó con sus compañeros así como con el público y demostró que tiene bien merecida su fama de buen frontman.
Pero no le tocaba descansar y tras este tema de su anterior album “Hellfire Club” sonó la inconfundible “Fucking with Fire” de su nuevo álbum, un tema que, en sus inicios, había de ser un bonus track para la edición limitada y ha acabado siendo uno de los temas más escuchados. Así pues, tras una breve introducción sonó la canción que mejor define a los nuevos Edguy. Un sonido clásico, hard rockero a la vez que fresco y divertido. El tema, que ha ido entrando y saliendo del setlist durante la gira, fue otro de los grandes de la noche y su estribillo espoleó al público a acompañar al conjunto y a disfrutar de la noche.
“Tears of a Mandrake” fue la siguiente. El primer tema del album “Mandrake” inició el que sería un breve viaje al pasado del grupo y es que tras “Tears of a Mandrake” sonó “How Many Miles” de su “Vain Glory Opera”. Hace ya ocho años de aquel disco y apenas estuvo presente en el concierto pues, tras este breve flashback, los alemanes volvieron a demostrar que su cambio de estilo es definitivo y poco queda de su época powermetalera.
“The Asylum” de “Rocket Ride” fue el siguiente y completó la primera parte del show pues, tras éste, vino un solo de batería que, pese a ser algo bastante normal sirvió como precedente de una versión metálica de la marcha imperial de “Star Wars” que incluyó las voces de Darte Vader y todo.
Este breve toque divertido precedió al gran tema del nuevo disco y el que da nombre al single. “Superheroes” estuvo genial y sonó algo más rápido que lo habitual. La gente la coreó y es que pese a tener pocos meses de vida podemos ya casi asegurar que será unos de esos himnos que las bandas repiten una y otra vez a lo largo de su historia.
Se acercaba el final del concierto y la balada de corte romántico- melancólico “Save Me” del último compacto sustituyó a la ya clásica “Land Of The Miracle”, algo más happy y azucarada. Siguiendo las instrucciones de Tobias la gente sacó sus mecheros y canto ese “Save Me…” acompañada de la acústica de Jens que, pese a un par de acoples desafortunados, no sonó mal.
Tobías se animó a intentar tocar la guitarra y empezar el riff mítico de “Smoke on the Water” que la gente coreó. Tras esto, él mismo comenzó el que sería el último tema de la noche: “Mysteria”. La primera canción del “Hellfire Club” fue bastante vitoreada. Tobias necesitaba un descanso así que el tema no acabó de cuajar como el resto del show. Aún así sirvió como punto y final a la actuación que nos dejó a todos con ganas de más.
Tras el corte y comenzando la tanda de bises sonó “Vain Glory Opera”. Con la banda ya recuperada el tema estuvo bien aunque sin destacar. Faltaban temas importantes que no tuvieron cabida en el show como “The Pharaoh” o “Wings of a Dream” aún así Edguy, o más bien Tobias Sammet no lo había dicho todo. Donde en otros lugares sonó “Sign of the Cross” en Barcelona le tocó el turno a “Avantasia”. El tema con el nombre de la opera metálica del alemán es uno de esos temas que nunca falla. El estribillo fue cantado y coreado por los fans que, a su vez, achacaban el cansancio dominical de la misma manera que lo achacaba la banda.
Sammet se encargó de recordar que aún era día festivo y que no había que pensar en lo que diría el jefe mañana, que había que pasarlo bien. No fue un mal intento pero no pareció convencer a nadie así que decidió pasar a la acción y acabar con “King of Fools” de su “Hellfire Club”, un tema que se ha convertido en clásico sin que nadie lo esperase.
La gente abandonó la sala y muchos se quedaron a esperar a la banda que no tardó en salir a firmar y complacer a los fans.
Fue un concierto entretenido, lleno de anécdotas y sorpresas. Desde el comienzo de “The Trooper” que ha sonado durante toda la gira, las frases de Sammet para animar el público y ese detalle que supuso el salir un momento de la sala para hacer una llamada y encontrar a la gente de Dragonforce en un estado casi etílico mofándose a viva voz de “Tears of a Mandrake” con una versión obscena improvisada.
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Fotos: Miguel Gaggiotti

























