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The Metal Circus
Live

DEEP PURPLE

9
Fecha
22 de octubre de 2003

Puede que para los más puristas los Deep Purple actuales sean una estafa a la altura de las de los actuales Thin Lizzy. De acuerdo, que unos Purple sin Lord ni Blackmore, a priori, puede sonar incluso a broma, pero sr@s… cualquiera que asistiera la pasada noche al concierto de estas leyendas inglesas saldría, por lo menos, convencido de que los fichajes de Don Airey y Steve Morse no son meros parches, sino músicos a la altura de las circunstancias. Con un pabellón casi lleno, nada que ver con ese pinchazo en la misma sala en el 98, y tras la descarga de unos tal Lilith, todos los asistentes revivimos la magia mediante himnos atemporales.

Es de destacar la enorme variedad de asistentes, desde chavales jóvenes que acaban de descubrir el Made In Japan hasta cuarentones que han sacado a pasear su vieja chupa y se han vuelto a reunir con su antigua cuadrilla para la ocasión. Con una notable austeridad por decoración y un tímido saludo a la concurrencia tomaron posiciones en el escenario bañados siempre por una luz púrpura. Atacaron una inesperada “Highway Star”, y digo inesperada porque en la gira del 98 solían despedirse con ese tema. Sonrientes y motivados atacaron Airey y Morse los míticos solos que fueron coreados por toda la concurrencia. Ian Gillian no afinó del todo hasta después de la siguiente “Woman From Tokyo”. Está claro que su voz no es la de antaño, nunca más caerá un “Child In Time”, pero al Cesar lo que es del Cesar, cantó perfectamente y se atrevió con algún tímido agudo que dio la talla. El decorado de fondo mostraba unos bananeros colgando, pues presentaban el disco Bananas. No tardaron en dar cuentas de lo bien que funciona el nuevo material sobre las tablas, y “Silver Tongue” quedó perfecta. Cabe destacar la siempre exquisita ejecución de los legendarios Ian Paice a la batería y Roger Glover al bajo, simplemente perfectos. Gillian nos presentó un tema basado en la historia de su primera novia. Estaba claro: era “Strange Kind Of Woman”. Alternaron acertadamente clásicos con material del Bananas consiguiendo que el ritmo no decayera. La siguiente “House Of Pain” se perfila como uno de los nuevos himnos de la banda. Perfecta y con toda la impronta Purple. Morse, Glover y Airey se apuntaron a los coros al tiempo que todo el pabellón movía cabezas y caderas. Momento para la balada “Sometimes I Feel Like Screaming” que compartió protagonismo con la nueva “Haunted”. El nuevo material funciona perfectamente y es sin duda de lo mejor que han grabado en mucho tiempo. Otro de los momentos de la velada fue el “Space Truckin”, coreado por todos y en el que se evidenció que la edad le ha pasado factura al bueno de Gillian. La más discreta “I Got Your Number” precedió al excelente solo de teclado de Don Airey. Un solo muy de cara a la galería que empieza con la intro de “Mr. Crowley” de Ozzy Osbourne, repasa su paso por Rainbow, ataca piezas clásicas archiconocidas y alcanza el clímax en el “Star Wars” de John Williams. Magnífica ejecución , pero fue casi idéntico al que ya le vi cuando vino con Graham Bonnet y las Girlschool hace un par de años. El virtuosismo de Airey murió en otro clásico: “Perfect Strangers”, temazo que dio título a ese mítico álbum de reunión en 1984. El turno para las individualidades recayó esta vez en Steve Morse, un guitarra que se ha ganado el puesto en los Purple a base de trabajo e ir callando bocas, pues sustituir a Blackmore no es tarea fácil. Tras acariciar el mástil en la preciosa “Contact Lost” hizo sonar el inmortal riff del “Smoke On The Water” mientras el recinto se ponía patas arriba. Cantado hasta la saciedad, se despidieron momentáneamente. Para los bises guardaron su primer gran éxito, esa versión de la festiva “Hush” que se empalmó con el solo de batería de rigor de Ian Paice, breve esta vez pero dejando claro que para él la edad no le ha hecho perder ni un ápice. Paice combinó con el solo de Glover, que con el bajo que ya apuntaba a que desataría “Black Night”. Aún no había empezado el tema y la sala ya lo coreaba. El típico pique de voz-guitarra que siempre han ejecutado en directo ha sido cambiado sabiamente por un pique guitarra-público. Morse juega con sus cuerdas mientras las 4000 personas de platea y gradas reproducen las melodías. Mucho mejor que aquel triste espectáculo del que fui testigo en ese Doctor Music del 98 con Gillian sujetándose la papada para alcanzar las notas de una manera muy forzada. Momento para la despedida, quizá un “Speed King” hubiese sido el colofón, pero no hubo tiempo para más. Exactamente una hora y cuarenta minutos.

Si echamos la vista atrás y viajamos a los tiempos de Machine Head o In Rock, queda claro que mucho a llovido y que nunca volverán a ser lo que en su día llegaron a conseguir. Pero mirando fríamente al presente y analizando lo que son Deep Prple en la actualidad, está claro que no se puede pedir más. Han sobrevivido a sus infinitas disputas dejando al grupo todavía en activo, que ya es mucho, y superando ampliamente la cincuentena continúan llenando pabellones de mediano aforo congregando a jóvenes seguidores y a los de toda la vida, resucitando la magia del directo y hasta sacando al mercado discos tan destacados como este Bananas.

Puede que no estén Blackmore ni Lord, pero si se reunieran está claro como terminarían… Bienvenidos sean Morse y Airey, no le pidamos peras al olmo.