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El metal puro está muerto: Babymetal firman la esquela ante 3500 personas en Barcelona

Concierto

Más allá de los análisis sobre el fenómeno, una cosa quedó clara: Babymetal cada vez mueven a más gente. Por mucho que los garantes de la pureza del género nos rasguemos las vestiduras, la visión academicista del heavy metal y lo que se siente en las primeras filas son dos cosas diametralmente opuestas. Si hace un año y medio firmaba una crónica titulada «Crónica pollavieja de un concierto de Babymetal» como declaración de intenciones debo admitir que sigo anonadado por el efectismo y efectividad de la propuesta absolutamente «random» del trio nipón. Lo importante: funciona.

La segunda parada española de la gira europea de Babymetal tuvo lugar anoche en el Poble Espanyol. El trío japonés, que fusiona metal y cultura pop japonesa, actuó ante unas 3.000 personas, desplegando gran parte de su habitual arsenal visual, aunque con menos producción que en su concierto de Madrid.

El espectáculo, aunque más contenido técnicamente, conservó los elementos fundamentales de su propuesta: pirotecnia, fuego, coreografías sincronizadas y un fuerte componente audiovisual. A nivel escénico, el evento ofreció un show medido al milímetro, donde cada paso y cada explosión respondían a un guion establecido. No hay nada dejado al azar en un concierto de Babymetal: ni las sonrisas de sus integrantes, ni la gesticulación de cada una de ellas.

La noche arrancó tras la actuación de Bambie Thug y Poppy, con “Babymetal Death” como carta de presentación. Desde el inicio, Su-metal, Moametal y Momometal se movieron entre el metal teatralizado y la estética del J-pop, respaldadas por una Kami Band solvente, que también tuvo momentos propios en forma de solos instrumentales.

La fórmula persiste

La actuación,que arrancó con puntualidad a las 21:45 y que duró unos 70 minutos, se centró en ofrecer una experiencia visual compacta y directa, con un ritmo marcado y sin concesiones a la improvisación. Canciones como “PA PA YA!!”, “Gimme Chocolate!!” y “BxMxC” fueron recibidas con entusiasmo por un público variado en edad, que oscilaba entre adolescentes y adultos cercanos a los 50 años. Frikismo, si, pero también mucho heavy reconvertido que ha encontrado en Babymetal una propuesta que, superadas las reservas iniciales por la aleación de elementos, ha calado sobradamente entre el público.

A pesar de la reducción logística respecto al show de Madrid, la banda logró mantener el nivel de intensidad. En lo sonoro, la propuesta se mantiene en un terreno estilístico donde el metal actúa más como lenguaje estético que como pilar musical. La ejecución técnica fue precisa, aunque sin espacio para la espontaneidad o la interacción fuera de guion.

El bloque final incluyó temas como “Headbangeeeerrrrr!!!!!”, “RATATATA” (la colaboración con Electric Callboy muy celebrada por el público) y la contundente “Road of Resistance».

La identidad metalera, en revisión

El fenómeno Babymetal continúa generando reacciones contrapuestas en el entorno del heavy metal. Su modelo, heredado de la tecnología cultural del K-pop, pone en evidencia el tránsito del género hacia formas de consumo más propias del mainstream global que de la subcultura musical. No hay trampa ni sorpresa: Babymetal representan una evolución del entretenimiento musical desde la perspectiva del diseño escénico. No en vano, antes del concierto, un video nos hizo una pequeña reflexión sobre lo que estamos viviendo: según Babymetal esto es el «metal forth», el metal de ahora en adelante, heredero de las viejas leyendas y protagonista del presente.

El concierto de anoche refuerza la idea de que el metal contemporáneo, especialmente entre las nuevas generaciones, ya no se rige por los valores tradicionales del género. Lejos de los discursos de pureza o rebeldía, lo que propone la banda japonesa es una lectura tecnificada del espectáculo musical, donde la estética y la planificación son tan importantes como el sonido. Casi más.