Rock y metal en español · desde 2002
The Metal Circus
Live

BON JOVI

7
Fecha
21 de mayo de 2003

Para muchos, BON JOVI son un gran grupo de Hard-Rock echado a perder como grupo de moda para quinceañeras. Nada mas lejos de la realidad. BON JOVI ofrecieron anoche en el Palau Sant Jordi un concierto de una intensidad que ya quisieran para sí todos los nuevos valores del Heavy Metal y el Hard-Rock. Quien sea capaz de llegar a esa afirmación, no ha asistido a un concierto de la banda jamás. Lo demostrado por BON JOVI hace unas horas en suelo barcelonés ha sido todo un ejercicio de complicidad con su público, de saber estar, de transmitir energía y sobretodo, un manual práctico de como hacer un concierto de Rock.

El dia anterior, la banda parecía ligeramente apática en su rueda de prensa en el Hotel Arts de Barcelona. No habría dado ni cinco duros por su concierto del día siguiente. Ahora me trago amablemente mis pensamientos. Sin haber sido un concierto excelente, ha cumplido con las expectativas de 18.000 fans hambrientos del quinteto de New Jersey. Y a fin de cuentas, eso es todo lo que importa.

Alrededor de las 8 de la tarde, el aforo del Palau Sant Jordi ya estaba bastante repleto, con una masa ingente de seres humanos aun accediendo al recinto ordenadamente y sin nada de histerias. El contingente de seguridad desplegado para el concierto era abundante, supongo que por aquello de mas vale prevenir que curar. Eso si, en las primeras filas la situación de los encargados de seguridad ha sido, a buen seguro, estresante en grado sumo. No han parado ni un minuto de retirar chicas mareadas, agobiadas o simplemente, desmayadas.

Una vez tocadas las 9 de la noche, hago mi entrada al recinto. Gigantescos hombres-anuncio de Fortuna y neumáticas azafatas iban dando la bienvenida a los invitados y tras caminar un rato, encuentro la zona de prensa. Una vez allí sentado, cuento los minutos para que los de New Jersey tomen el escenario. Y con un ligero retraso de 10 minutos, se apagan las luces y el murmullo amplificado de 18.000 personas pasa a ser un grito ensordecedor unánime que sirve como bienvenida a los chicos. La banda aparece sobre el escenario y en medio de una acogida descomunal descargan su primer tema de la noche: “Bounce”. Me reservaré la opinión sobre el nuevo disco de la banda, pero solo diré que probablemente habría sido mejor que tocaran un par de temas de “7800º Farenheit”, del cual reniegan desde hace mucho tiempo. De todas formas, “Bounce” ha tenido bastante presencia radiofónica, como es habitual en los discos de la banda, y la gente coreó los temas con fervor inusitado.

El escenario es, ciertamente, extraño. Dos bloques de PA cuelgan del techo a ambos lados del escenario, mientras que una pantalla de video enorme cubre la parte posterior del escenario. La tarima de la batería esta tapada por una espécie de “empapelado” de ladrillos que da el pego. La parte posterior del escenario tiene una especie de fortaleza de la cual la banda emerge al comenzar el concierto, y en la cual se refugian antes de los bises. El escenario está redondeado en la parte frontal, y a ambos lados tiene sendas prolongaciones para que Jon se acerque a saludar a los fans de las gradas a una distancia digna. En el frontal del escenario, dos cámaras graban cada movimiento de la banda, mientras que una tercera hace lo propio desde la grada derecha y una cuarta desde el fondo del recinto. Escondida, en la parte derecha del escenario, se encuentra la mesa de control de la gran pantalla de vídeo.

El público es variopinto. Desde estudiantes de secundaria en estado catatónico a viejos rockeros en estado vegetal, desde heavies power-metaleros a glammies de los 80, pero con una amplísima representación del colectivo femenino adolescente, algo que era, por otra parte, previsible. A buen seguro fue una mala noche para ese sector de la audiencia: no sonaron ni “Always” ni “Bed Of Roses” ni ninguna de las azucaradas mega-famosas baladas de la banda. En cambio, sonó medio “Slippery When Wet”, y hubo momentos de delirios rockeros in crescendo. Probablemente, lo que nadie esperaba.

Como decía, “Bounce” abrió fuego, seguido de un explosivo “You Give Love A Bad Name” durante el cual se comenzó a evidenciar que el sonido no iba a ser el de PINK FLOYD. Los solos de Sambora a duras penas se escuchaban, mientras que la voz de Jon en ocasiones era demasiado baja y en otras ocasiones demasiado alta.

Con el público ya en el bolsillo (y de qué manera), la banda procedió a darnos la primera en la frente: “Wild In The Streets”, uno de los temas mas puramente Springsteen de “Slippery When Wet”. La ejecutaron de manera magistral, y el público –excepto el sector acérrimo- se quedo ligeramente extrañado, probablemente porque mas de uno/a desconocía el tema (no es precisamente el tema mas radiado de la historia de la banda). A continuación, Jon se apoderó del centro del escenario y entonó a capella el estribillo de “Livin’ On a Prayer”, mientras el publico coreaba. Acto seguido, David Bryan comenzó a tocar las primeras notas del tema, el cual puso de nuevo el Sant Jordi patas arriba.

“Everyday”, de su último disco, fue recibido como un clásico de toda la vida, suerte que no correrían otros temas de “Bounce” que sonaron esa noche, siendo “Undivided” otra excepción. “Keep The Faith”, el siguiente tema, fue probablemente uno de los momentos mas logrados de la noche. Es un tema que en directo gana, y mucho. En la parte lenta del tema, Jon comenzó a susurrar ante el micro prácticamente a oscuras, y el cantante fue progresivamente perdiendo los papeles en su monologo susurrado hasta soltar un grito histérico y caer el suelo. El rugido del público fue alucinante. A medida que Tico Torres va marcando de nuevo el ritmo del tema, Jon va levantandose poco a poco del suelo, maracas en mano y la gente alucina como si estuviera viendo la resurrección de Jesucristo. Todo teatro, por supuesto. El solo final de Sambora fue de nuevo capaz de erizar el vello, ganando cada vez mas intensidad hasta que la banda comienza a acelerar el tema y Tico descarga toda su furia contra los parches a mil por hora. Increíbles.

La intesidad del show estaba subiendo demasiado, así que “Wanted Dead Or Alive” sirvió para amansar a las fieras. El también semi-acústico “The Distance” contribuyó a ello. Pero entonces sonó “It’s My Life” y de nuevo el recinto a punto de derrumbarse. Sin embargo, “Misunderstood” fue un poco ignorada por parte de la gente. Algo que no ocurrió con “Someday I’ll Be Saturday night”, pues la respuesta fue de lo mas entusiasta.

Cabe decir, que Jon comienza a fallar en el aspecto vocal y que le cuesta mantener de manera adecuada la respiración y completar las letras. Sin embargo, su entrega en escena sigue siendo admirable. El publico también esta predispuesto a perdonarle los errores. Cuando el viejo Jon sonríe por la pantalla gigante, el sector femenino se deshace por momentos.

Tico Torres sigue siendo el verdadero motor de la banda junto a Sambora. El primero pega mas fuerte que nunca, parece que este tocando en MOTORHEAD en vez de en una supuesta banda de rock edulcorado. El segundo sigue siendo el entrañable rockero de toda la vida, que con cara de felicidad suprema nos regala todos los solos que esperamos escuchar. Esta noche fue un poco mas allá, y nos regalo un “I’ll Be There For You” cantado por él, tras un breve solo de piano de David Bryan. Hugh McDonald sigue siendo un extraño ente dentro de la banda, el cual todo el mundo ve sobre el escenario pero es ignorado como si no existiera. Digamos que la porción de tiempo que salió por la pantalla gigante fue de mas o menos un 0,1 %.

“Born To Be My Baby” tuvo situaciones bastante cachondas. A ambos lados del escenario, y con una valla para evitar que fueran mas allá de donde les era permitido, dos grupos de fans alucinaban con la visión de la banda desde la misma superficie que ellos. En un momento en que Jon se acercó al grupo de la parte derecha del escenario, dejó salir a una chica con la cual se dió un beso, ante el delirio colectivo. Una vez llegado el final del tema, la chica burló la seguridad y se escapó corriendo por el escenario para dar un segundo beso a Jon, seguido de brincos y expresiones de alegría variadas. El cantante, de sonrisa omnipresente, en esta ocasión reía abiertamente ante la curiosa situación.

“Runaway” debería haber sido uno de los momentos cumbre de la actuación pero, aunque la banda ha recuperado la versión electrica del tema, Jon no llega bien a los tonos de antaño y la canta una octava por debajo. Sin embargo, un intenso “I’ll Sleep When I’m Dead” sirvió para resarcirse, y el final in crescendo enganchó directamente con un tema muy poco común, y a decir verdad, mi favorito de BON JOVI: “Raise Your Hands”. No deberían haberla ensayado mucho, porque Jon comenzó inventándose la letra del tema y parecía que a duras penas podía mantener la respiración mientras lo cantaba. De todas formas, fue un bonito detalle. Tras esto, la banda se retira a la fortaleza que hay detrás de la batería mientras el Sant Jordi entero corea y grita durante 3 o 4 minutos. Finalmente vuelven a escena y descargan “In These Arms”, “Captain Crash and the Beauty Queen From Mars” y un genial “Bad Medicine” que hizó temblar los cimientos del edificio. Cuando nos quisimos dar cuenta, la banda había comenzado a cantar un histriónica versión de “Shout”, el tema rockanrolero –creo que de BEACH BOYS- que casi siempre interpretan a medias de “Bad Medicine”. Cuando el tema había casi acabado, Jon dió la entrada de nuevo a la continuación de “Bad Medicine” y ese si que fue el final definitivo del concierto. Jon no podía mas, habían sido dos horas y cuarto sin descanso apenas, y Jon ya no es un niño aunque conserve su eterna cara infantil que tantos corazones ha roto.

La banda se retiró del escenario a las 23:50 tras una reverencia y un “¡puta madrrre!1” de Tico Torres. Sin duda, BON JOVI siguen siendo LA banda de Hard-Rock, pero Jon comienza a preocuparme en sus interpretaciones en directo. Su voz comienza a llegar con dificultad a ciertos tonos, pero no hay que olvidar que el chico está bien entrado en los 40 años.

En definitiva, se comieron a sus detractores con patatas, aunque podría haber sido mucho mejor. Además, que es eso de que no toquen “Lay Your Hands On Me”?