- Fecha
- 10 de marzo de 2006
Primera ración de metal extremo del festival y primer concierto avasallador del día. A punto de dar a luz a su “Pro Patria Finlandia” y con el directo “Death Comes in 26 Carefully Selected Pieces” como carta de presentación, los finlandeses se plantaban ante la audiencia española dispuestos a rociarnos con su punk rock black metal para luego prendernos fuego.
Salieron a matar desde un principio y la intensidad del show no disminuyó ni por un instante, teniendo gran parte de culpa un público que supo dar una buena respuesta, generando un pogo de dimensiones considerables en las primeras filas y aplaudiendo y vociferando los temas de Mika Luttinen y los suyos como si les fuera la borrachera en ello (pues a la mayoría el alcohol ya le chorreaba por las orejas). El sonido fue, cómo no, corrosivo y sucio. ¿Se imaginan a la mayoría de grupos sonando empastados y a IMPALED NAZARENE con un sonido nítido? Eso hubiera sido lo deplorable. Los finlandeses sonaron como debían sonar: garajeros, sucios y con un deje tan deudor del black como del punk y el thrash añejo (aunque sin llegar a tener mal sonido en ningún momento). Y gracias a esta curiosa fórmula quien aquí suscribe se lo pasó como un enano.
Quizá iba demasiado fuera de onda o quizá sean imaginaciones mías, pero juraría que sobre las tablas no se encontraba Jarno Anttila a las guitarras rítmicas, sino que se trataba de Alexander Koupala (exCHILDREN OF BODOM). ¿Es Alexander quien ahora consta con el sobrenombre de Onraj en la formación? Posiblemente ni ellos supieran quien era el personaje que estaba allí arriba tocando las segundas guitarras, a juzgar por la cantidad de alcohol que vimos meterse en el cuerpo a algunos de los componentes a lo largo de todo el festival, pues más de uno acabó el sábado merodeando por allá con una cogorza inmensa.
Lo que nos pudimos encontrar en el set list de los empaladotes fue básicamente la gran mayoría de temas que componen su reciente álbum en directo, lo cual es ya de por sí un playlist de garantías, pues los 15 años de carrera de la banda están lo suficientemente equilibrados en los cortes que componen dicho redondo. Así pues, temas como “The Horny and the Horned” o “Goat Perversion” sonaron sencillamente aplastantes, con una banda que se movía bastante y un Mika Luttinen que se dejaba las cuerdas a gusto, contorsionando y tensando todo su cuerpo para sacar de sus entrañas toda esa retahíla de blasfemias. Qué decir de temas como “Armageddon Death Squad”, una de las canciones más acertadas de la última etapa y que consiguió poner en marcha el maremoto de pelos en oleadas de headbanging, o de temas más indispensables como representantes de la vieja guardia, tales como “Motorpenis” o “Total War – Winter War”.
En definitiva, todo un gustazo ver como IMPALED NAZARENE recogían los pedacitos sobrantes de lo que en algún momento fue nuestra cordura tras el consabido y encarnizado ataque de punk and rock’n’roll black metal a medio camino entre MOTÖRHEAD y el black metal de toda la vida con el que arremetieron.
Por cierto, aprovecho para decir que el tema del telón, que empieza a subir justo tras finalizar la última canción, me parece de juzgado de guardia. Está muy bien que mientras se está preparando el escenario el telón esté subido, de hecho lo prefiero así, pues añade un efecto sorpresa que siempre es bienvenido, como fue en el caso de la actuación de IN EXTREMO, en la que muchos quedaron sorprendidos por el montaje (yo incluido) cuando el telón se bajó. Sin embargo, del mismo modo que en todo trato con una persona hay una presentación y una despedida, del mismo modo que en todo libro hay un inicio, un nudo y un desenlace y del mismo modo que en toda canción hay un estribillo y un final, en toda expresión artística que se precie hay una relación artista-público que se ha de sobrellevar en base al sentido común, esto es, el grupo necesita despedirse de los fans y dar pie a que pueda tener lugar un “feedback” con el artista al finalizar la actuación, y eso es algo de lo que el telón de marras nos priva al interrumpir los agradecimientos finales del grupo, tira de púas, baquetas y demás. Esperarse dos minutos no cuesta tanto.
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Fotos: Satur Romero - Penumbra















