- Fecha
- 29 de julio de 2005
Como suele sueceder, todo hay que decirlo, de forma muy ocasional, ciertos problemas se derivaron de la no siempre deseada organización de nuestro, por otro lado casi siempre bienamado director, Mein Sergi Ramos. Todo ello provocó que una acreditación que debería haber quedado pactada desde hace semanas con la promotora del evento no se lograse cerrar en el último minuto. Con ello, un servidor tuvo que buscarse la vida y ésta quiso que entre la Crew que acompaña a ALICE COOPER en su nueva gira hubiese un tipo bastante amante de cierto material videográfico cualificado como obsceno, lo que facilitó la obtención de un par de invitaciones y algún que otro ticket de consumición después de una sorpresivamente rápida y fácil negociación, con intermediario incluído, que sacó tajada de todo ello llevándose tan preciados tesoros que resultan ser las púas de guitarra.
Parece que por fín, tras toda una carrera de varias décadas sin dejarse caer por España, ALICE COOPER ha comprendido que por aquí aún se le quiere y se le aprecia mucho. Salvo los privilegiados que tuvimos la ocasión de presenciar su nostálgico y espectacular show en el Dr. Music Festival de los Pirineos de 1997, en un gran escenario, con todo su despliegue escénico al completo (¿Ehh Sr. Ramos? Hehehe), muy poca es la gente que ha podido contemplar aquí en España cómo se las gasta Vincent Damon Furnier sobre un escenario, pues a excepción de ese show, ALICE COOPER solo ha girado por aquí en esta nueva gira que hace pocos días pudimos contemplar y en una anterior ocasión, hace 2 años y medio, cuando Alice actuó presentando “Dragontown” en el Palau Sant Jordi, en un show también memorable con una puesta en escena espectacular. En esta ocasión puesto que el escenario de la sala Razzmatazz es ligeramente más reducido que el del Palau Sant Jordi, Alice trajo consigo menor cantidad de escenografía limitándose a sus recursos y trucos más típicos, míticos y conocidos, como la guillotina o el ataúd.
La banda que acompaña a Alice Cooper es ligeramente diferente a la de la anterior gira; Peter Freezin ha dejado su puesto como guitarrista y ahora lo ocupa Ryan Roxie mientras que las labores al bajo corren a cargo de Chuck Garrick. También cabe comentar que en esta ocasión, no sé muy bien si por las limitaciones de espacio escénico o porqué, el ex-GUNS’N’ROSES Teddy Zig Zag Andreadis no ocupaba su puesto de teclista y todos los teclados sonaron grabados.
El setlist de ALICE COOPER fue espectacular, sin más. A pesar de los más de 20 temas que se dejaron caer, se echó en falta mucho material. ¿Porqué se empeña Alice en obviar 2 enormes trabajos como son “Raise your Fist and Yell” y “Constrictor”, sus trabajos más descaradamente heavies junto a “Trash” y “Hey Stoopid”? ( de los cuales, todo hay que decirlo, podría haber interpretado algo más que un solo tema de cada uno de ellos). De su más reciente etapa, se centró principal y ampliamente en presentar temas de sus 2 últimos trabajos, “The Eyes of Alice Cooper” y “Dirty Diamonds”, apartando de forma total cualquier canción de los anteriores y algo menos afortunados “Brutal Planet” y “Dragontown”. Por otro lado, también se agradece que Alice haya dejado una vez más fuera todos sus trabajos del 77 al 83, (a excepción de un tema), esos 6 discos que conforman el periodo más experimental y oscuro de ALICE COOPER. Por lo tanto, supongo que habréis deducido en qué discos se centró el Setlist de la banda; “Love it to Death”, “Killer”, “School’s out”, “Billion Dollar Babies” , “Welcome to My Nightmare” y “Alice Cooper Goes to Hell”, 6 de los trabajos más laureados por el público y la prensa a lo largo de toda su carrera.
Los encargados, o mejor dicho, encargadas, de abrir el show en esta ocasión fueron las chicas de GIRLSCHOOL que volvían a Barcelona después de su última actuación por aquí hace cosa de 3 o 4 años como teloneras del señor Graham Bonnet. No pude presenciar su actuación pues en ese momento, como ya les comentaba antes, me encontraba ultimando los detalles referentes a la obtención de un par de entradas.
Con absoluta puntualidad, y precedido por el tema “Gutter Cats Vs. The Jets” que sonó por la megafonía en los instantes previos al inicio del show, Alice Cooper salió a escena, se encendieron las luces y pudimos apreciar la escenografía que llavaba con él; El ya mencionado ataúd abierto y vacío a la derecha del escenario, la guillotina cubierta con una túnica y con una estatua de un ángel esquelético en su parte superior a la izquierda, un par de escalinatas metálicas a ambos lados de la batería y un telón de fondo donde aparecían los ojos de Alice Cooper, pero no los de “The eyes of Alice Cooper” como habría sido previsible sino los que salían en la portada del “From the Inside” de finales de los 70’s (Con su maquillaje más característico).
La banda abrió con 2 clásicos, “Department of Youth” y “Be my Lover”, ambos himnos de mediados de los 70’s, empalmados uno tras el otro. Tras presentarse ante su público, empezaron a sonar las primeras notas del “No More Mr. Nice Guy” que se llevó, lógicamente, la primera gran ovación de sus seguidores. A continuación, Alice Cooper presentó el primer tema nuevo de la noche, “Dirty Diamonds”, una gran canción que recupera el sonido más clásico y macarra de su época clásica, donde Alice empezó a lanzar al público unos collares (de plástico obviamente). Tras él, llegó “Billion Dollar Babies”, otra de las más coreadas, con Alice Cooper lanzando en esta ocasión billetes a doquier al público. Seguidamente, sonó una de las mejores canciones que compuso Alice Cooper en la década de los 90, “Lost in America”, tema con el cual sacó su cazadora con el parche de la bandera de Estados Unidos, y que, como sucedió en sus 2 anteriores visitas a España, se llevo su reprimenda en forma de pitada por parte de un público que seguramente no estaba muy al corriente de la letra dela canción. Devolviéndonos a los primeros tiempos de su carrera con el ya lejano “Love it to Death”, Alice Cooper interpretó otro de los himnos más esperados, “I’m Eighteen” donde paradógicamente, Alice bromeó sacando unas muletas al escenario. Con “Feed my Frankenstein”, única pieza extraída del famoso “Hey Stoopid”, Alice recoje varios miembros amputados del suelo y los mete en el ataúd, alguno se debió extrañar al ver que faltaba la cabeza en cuestión, pero eso llegaría más tarde… El grueso intermedio del concierto se completó con las nuevas “Woman of Mass Distraction”, “Detroit City”, “What do you want from me” y “Between high School and the old School” que se entremezclaron con temas más antiguos y populares como “Go to Hell”, “Is it my Body”, o la emotiva balada “I Never Cry”, tema ejecutado prácticamente a oscuras y que sirvió de preámbulo a la parte más esperada y obviamente coreada de todo el show que empezó con un fragmento del “Welcome to My Nightmare”, seguido de un muy buen solo de batería de Eric Singer donde éste acabó se repertorio de técnica y fuerza con su característica pose en la que suele aparecer en casi todas sus fotos. Solapado con la demostración de bateria de Eric, y ya con el resto de miembros de la banda, a excepción de Alice Cooper sobre el escenario, sonó “Black Widow”, la agresiva y tenebrosa instrumental del “Welcome to my Nightmare” que precedió como era de esperar a la agónica “Steven”, donde un par de tipos agarraron a Alice y le colocaron la mítica camisa de fuerza, con la que tuvo que cantar “The Ballad of Dwight Fry”, como siempre, uno de los momentos álgidos y emotivos de los shows de Alice. El setlist prosigue y retoma de nuevo “Steven”, donde lógicamente aparece la guillotina y la cabeza de Alice Cooper es rebanado de cuajo. Mientras sus restos mortales son sacados del escenario, el resto de músicos ejecutan el famoso estribillo de “I love the Dead”, imagen macabra donde las haya. Al poco rato, aparece un personaje con la cabeza cortada de Alice y la enseña al público, pero por desgracia, ésta no escupe sangre como lo que pudimos ver en aquel mítico video del “Trashes the World” (Supongo que los de las primeras filas lo debieron agradecer). La cabeza, se inserta en el ataúd, y reaparece Alice para cantar la tercera y última balada de la noche, “Only Women Bleed”, clásica entre clásicas, donde Alice le rebana el cuello a la chica en cuestión que no tengo muy claro si en esta ocasión, era también su hija como en la gira de hace casi 3 años. Dando por finalizado el tramo del show más teatral, bizarro y macabro, Alice Cooper reaparece en el escenario saliendo del ataúd donde momentos antes se habían insertado varios miembros humanos (junto con su cabeza), y, vestido de riguroso blanco, con gorro de copa y bastón, Alice anuncia “School’s Out”, a la par que varios miembros de su crew lanzan los esperados globos repletos de confeti que Alice se encarga de petar con la punta afilada de su bastón. Tras ello, la banda se despide del público y vuelve a los pocos minutos para interpretar el tema más esperado de toda la noche, “Poison”, cuyo júbilo provocado, todavía debe retumbar entre las paredes del Razzmatazz. Seguida a “Poison”, llegó una pieza para nada esperada y que enfrió un poco al público pues salvo los más fanáticos, no creo que muchos fueran los que conocieran el tema “I Wish I was Born in Beverly Hills” de su disco “From the Inside”. Concluyendo ya su actuación, la banda tocó otra de las más esperadas, “Under my Wheels”, con la que definitivamente, ALICE COOPER abandonaron el escenario ante un rugido y una ovación de las que marcan época.
Si nunca has visto a ALICE COOPER en directo, independiemtente de que simpatices más o menos con su música, no deberías dejar pasar por nada del mundo la ocasión de acudir a uno de sus shows, pues dudo mucho que pudas salir defraudado ante tal cantidad de espectáculo y sobretodo, calidad musical. Ésta era mi cuarta actuación de ALICE COOPER y les aseguro que habrá quinta, sexta, séptima y todas cuantas se presenten (¡Siempre y cuando Alice quiera que así sea y su salud se lo permita!).
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Fotos: Sergi Ramos













