Progresiva noche de viernes en la ciudad condal a cargo de Dreamscape, Circus Maximus y los enormes cabezas de cartel Symphony X. Al parecer las asistencias registradas en la gira por la Península no eran muy concurridas y en Barcelona todo apuntaba a pinchazo, pues a finales del año pasado desembarcaron teloneando a Dream Theater. Pero Barcelona respondió bastante bien al quinteto progresivo de inspiración helénica. Toda una alegría pues en su anterior gira del THE ODYSSEY fuimos cuatro gatos los que disfrutamos de ese maravilloso concierto.
El caso es que se les pueden achacar muchos peros al concierto, el sonido, un set-list demasiado centrado en el PARADISE LOST, que podrían haber tocado otros tres temas más, pero nunca se les podrá criticar ni su entrega ni la calidad de sus directos. La verdad es que teloneando a Dream Theater la cosa quedó muy deslucida, espacio reducido en un gran pabellón, un set-list trufado de su nuevo trabajo y un contraste abismal en comparación con el montaje que llevaban los Theater. Esta vez si que jugaban en casa y se notó que la entregada audiencia considera su PARADISE LOST ya como uno de sus mejores discos, o si más no como un disco conocido, no una mera colección de temas que quita espacio a sus clásicos.
La intro precedió a “Set the World on Fire”, magnífico tema que abre su último trabajo y capaz de desatar a todos los asistentes. El quinteto, como viene siendo habitual, ataca varios temas y no es hasta el cuarto en el que Russell Allen hace de maestro de ceremonias y empieza con su habitual show spanglish. Allen y Romeo siguen acaparando las miradas pero es un placer ver trabajar al resto de los músicos con sus instrumentos. Allen brilló especialmente, a diferencia de James Labrie (aunque sea odioso comparar) no tiene altibajos y mantiene el tipo demostrando que hoy en día es uno de los vocalistas de más nivel sobre las tablas.
“Domination” quedó ciertamente genial, con mucha más fuerza que en disco y con un Allen rozando la perfección. Los problemas de sonido acaecidos al inicio el show se fueron subsanando, previamente los teloneros parece que padecieron incidencias técnicas más graves. “Serpent’s Kiss” y “Masquerade”, de su primer trabajo, evidenciaron que Michael Romeo es una auténtica máquina a las seis cuerdas y precedieron a uno de los momentos de la noche: “Paradise Lost”. Este medio tiempo con inicio a balada ya lució en su concierto con Dream Theater, pero en una sala pequeña y con Allen alentándonos a encender mecheros, la cosa ganó mucho más inclusive; de hecho hasta hubo un momento en que Allen dirigió el micro al público y la sala cumplió cantando la letra. Estoy seguro que este tema va a quedar como un clasicazo. El recuerdo al álbum V llegó de la mano de “Egypt” y del “Death of Balance”, toda una gozada pues personalmente no me las esperaba.
En la extensa y exquisita “Through the Looking Glass” el grupo demuestra las insultantes dotes instrumentales de las que goza. Allen continuó con su simpático castellano (“cinco años sin venir… mierda”), presentando a la banda y haciendo que coreáramos los apellidos de cada músico. La retahíla de clásicos llamaba a la puerta y como no, “Smoke and Mirrors” les quedó sublime. “Inferno” fue la concesión a su anterior disco THE ODYSSEY, que fecha ya del lejano 2002. La verdad es que el parón discográfico que se habían tomado se ha hecho bastante largo. Poco hay que añadir ante la magnifiscencia de “Sea of Lies”, grandiosa composición del THE DIVINE WINGS OF TRAGEDY y que es todo un himno para la banda y para sus seguidores. Ese inicio con el bajo de Lepond encendió a la participativa sala. “Revelations” cerró y dio paso a los bises.
Entre cánticos y vítores la banda ataca “Eve of Seduction” demostrando que apuestan encarecidamente por su último trabajo. El amago a despedida la pone la megaclásica “Of Sins and Shadows”, quizá el tema más representativo de una banda que demostró estar en un estado de gracia envidiable, tanto en estudio como en directo. Pero aún quedaba una sorpresita: la monumental “Evolution” del grandioso V terminó con la sala entregada y un Allen eufórico que nos emplazó a todos a ir al Pepes, el bar de delante del Razz II en el que normalmente “aparcan” los grupos para continuar la fiesta.
Confieso que por motivos personales no pude asistir a Dreamscape y a Circus Maximus, pero las críticas que me llegaron fueron bastante positivas. PARADISE LOST ha supuesto para Symphony X un paso adelante pues parece que han llegado a mucho más público y han ganado a un buen puñado de nuevos fans, que se ha unido al numeroso puñado de fieles que hace lustros que los siguen. La reiteración en los clásicos y lo previsible del set list no es algo que sea muy del agrado del fan más veterano. Quizá sea odioso hacer comparaciones pero creo que esta vez hay que volver a hacerlas: Dream Theater pueden variar cada noche su set list y tocan el doble que los X. Si uno tiene la oportunidad de hacer su propio show y poner sus condiciones sabe realmente a poco que lleguen a poco más de la hora y media. En fin, estuvo realmente bien pero pueden mejorar en bastantes aspecto. A pesar de ello recomiendo encarecidamente su show en el próximo Atarfe, aunque no los conozcáis de nada son una banda que le deja a uno pasmado.



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