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Stupids

Reseña

Metes “Stupids” por primera vez y, antes de que puedas configurar el reproductor, el aleatorio decide que quiere empezar con “Open scars”, segundo tema del álbum. Y lo flipas. ¿Quién son Tanatori y de dónde salen? Dejas de lado cualquier cosa que estuvieras haciendo, aunque fuera escuchar a cierto grupo de primera división, y te lanzas a buscarles en la red. Mientras abres links como una loca, escuchas. Te molan las guitarras, muy rítmicas, que beben del stoner y le dan ese toque groove al fondo de las composiciones. La voz, rasgada pero sin llegar al gutural, complementa bien y suena sólida. La batería, como un martillo, sabe dónde quiere estar en cada momento, y redobla con dinamismo y energía. Señores, estamos frente a thrash de buen digerir.

La sorpresa llega cuando te enteras que Tanatori es un grupo de Cardedeu, Barcelona, y que “Stupids” es su primer álbum, autoeditado. Aún así, no son unos novatos – llevan en los escenarios casi ocho años, hecho que les otorga la seguridad y los principios estables necesarios para crear un álbum como este. Dicen que han “salido de un garaje/corral/masia cualquiera de Cardedeu” y que “son muy conscientes de sus variadas influencias” – es precisamente esta humildad y auto-consciencia lo que les da un sonido próximo, agradecido de escuchar, que te hace acercarte a ellos y no perderles la pista.

Las canciones son diferentes entre ellas y nos presentan distintas formas de acercarse al sonido, hecho que denota que no van cortos de ideas y que saben cómo trabajar el material, aunque en general su fórmula no es algo que nunca se haya visto antes. A nivel técnico, no dudan en poner todas las cartas sobre la mesa y aún así guardarse un par de ases para sorprender cuando menos te lo esperas.

Adicionalmente a la ya mencionada “Open scars”, que es un chute para las cuerdas, podemos destacar la sorprendente “Black crows” (más pesada y con un par de cambios rítmicos muy poco previsibles, pero que encajan perfectamente en el conjunto) o “Stupids”, la que da nombre al largo, donde el vocalista demuestra una vigorizante y profesional versatilidad.

Tras varias vueltas al álbum, la decisión está tomada: valdrá la pena seguir la pista a lo que sea que tenga que ofrecernos esta formación, de la que podríamos decir que es un hermano pequeño, quizá todavía en pañales y aprendiendo a caminar, de Pantera. Tienen todos los ingredientes para seguir apuntando alto y lograr buenas marcas, y poco a poco ir desmarcándose de sus referentes. Ojalá no pierdan la energía.

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