El negocio de la promoción de conciertos es, visto desde fuera, apetitoso. Pagas para contratar a una banda, alquilas una sala, pones entradas a la venta y el dinero entra solo. Algo aparentemente fácil que podría hacer cualquier sin demasiadas nociones de empresariales, de economía o de la vida en general. Del mismo modo que el padre de Torrente hacía bicicletas con clips. Algo sencillo y simple.

En España existen empresas promotoras de conciertos que, con mayor o menor suerte, salen adelante desde hace décadas. Live Nation es el principal promotor en el mundo, un conglomerado global que hace desde grandes fechas de estadio de Metallica, Aerosmith y Guns N’ Roses hasta festivales como el Download (que en paz descanse, de momento). La gente de Bring The Noise organiza el Resurrection Fest, el O Son Do Camiño, el Caudal Fest, el Tsunami Xixón y las giras “Route Resurrection”. RockNRock trae a muchos de los artistas consagrados del rock y el heavy metal desde hace casi veinticinco años y organiza el Rock Fest Barcelona. Madness Live lleva una década siendo el promotor de metal que más cantidad de giras organiza en nuestro país, con estilos a menudo minoritarios como el metal extremo o el prog además de los grupos más mainstream. Y hay muchas otras: Last Tour International, Sufriendo & Gozando, Noise On Tour, RRS Promo, RM Concert, Hello Cleveland, Planet Events, Damask Events… Promotores que organizan eventos con más o menos suerte, más o menos beneficios o más o menos pérdidas.

El negocio de la promoción de conciertos es una suerte de casino: puedes tener una gran noche y ganar un buen dinero o tener una ristra de malas noches y necesitar una buena temporada para recuperar las perdidas. La habilidad del promotor reside en tener la liquidez necesaria para hacer frente a los pagos necesarios por adelantado (el 50% del caché del grupo, por ejemplo) y en afinar lo suficiente su olfato para no ofrecer más dinero del que considera que puede generar el grupo en un mercado determinado. Si un concierto cubre gastos (caché, sala, catering, hoteles, etc.) con 300 entradas vendidas es porque el promotor espera meter al menos a 400 o más.

Luego hay muchas variables: hay gente que hace conciertos a pérdida segura para conseguir trabajar con un grupo determinado y robárselo a otro promotor con la esperanza de que más adelante se hagan grandes y recupere su inversión a fondo perdido. Hay gente que vende alguna de las fechas a promotores locales en cada ciudad por un importe fijo para reducir su riesgo. Hay gente que infla los costes de organización de cada evento para que, en caso de tener negociado un porcentaje de beneficio a repartir con el grupo, pueda justificar que no se han alcanzado los números necesarios para llegar a un reparto de beneficios…

En otras palabras, todo el mundo se cubre el culo como puede en un negocio lleno de incertezas y riesgos que pueden suponer -a ciertos niveles- la ruina, la bancarrota o un infarto de miocardio. Y en el mejor de los casos se forran con una gira y pierden dinero en las dos siguientes, para compensar. Pero lo que es impepinable es que los eventos han de salir adelante, el público debe recibir aquello por lo que ha pagado (un espectáculo en condiciones técnicas óptimas, esencialmente) y el grupo y los distintos contratistas involucrados deben cobrar lo pactado, haya perdidas o beneficios. Al final, nadie te ha puesto una pistola en la cabeza para que organices una gira de un grupo de thrash metal húngaro.

En muchos territorios, pero especialmente en Latinoamérica y en España, existe la figura del promotor aficionado o amateur. Gente que, volviendo al primer párrafo, no tiene demasiadas nociones pero organiza conciertos con mayor o menor suerte ante una posible recogida de beneficios desmesurados. Si tienes un sueldo de 1400€ mensuales en tu trabajo, traerte a un grupo X y poder ganar 1000€ montando un concierto en el mejor de los casos suena como un plan apetitoso.

En esa tesitura se sitúan muchos amateurs que con más pena que gloria y más voluntariedad que acierto organizan eventos que en muchas ocasiones terminan siendo deficitarios. Por otra parte, es la única manera que muchas bandas tienen de llegar a tocar en determinados territorios. Giras que otros promotores consolidados no tocarían ni con un palo debido a su escaso potencial terminan en manos de promotores “C” o “D” para terminar de rellenar huecos en un itinerario de gira o porque les ha prometido un caché que nadie más le da (porque no lo vale, evidentemente).

La sombra de J.M.G.

Desde el año 2003 opera en España (aunque ha tenido incursiones sonadas en Chile y Sydney) un promotor al que llamaremos J.M.G., cuyo caso es notorio por la gran cantidad de eventos cancelados que deja a su paso -y recaudaciones de entradas que nunca son reembolsadas a los compradores de las mismas o no siempre-. Una rápida búsqueda en Google sobre este promotor devuelve resultados variopintos pero rara vez positivos sobre su labor. Las historias son variadas:

“J.M.G. le dejó a deber 8.000 Euros a Brujeria en una gira”, nos cuenta una fuente. “Cuando acabó la gira, Juan Brujo le hizo llorar y pedir perdón, y J.M.G. hizo bien su papel de víctima. Juan le propuso que pagase los vuelos de la siguiente gira europea, que eran unos 3.000 Euros. Creo que pagó eso y Juan le perdonó el resto”.

Diferentes bandas resultaron damnificadas en una gira que terminó en un festival llamado Piorno Rock en Granada, celebrado en junio de 2009 con The Haunted, Soulfly, Caliban, Entombed, Hora Zulú, Dagoba y otras bandas. “La única banda que cobró al 100% fue Soulfly. El resto de bandas fueron estafadas. Tengo entendido que ni Dagoba ni Hora Zulú cobraron un euro”.

“Por otra parte, te puedo confirmar que Suffocation se quedaron sin cobrar como 800 Euros en un concierto que hicieron en Madrid”, apunta otra fuente. “Pero al día siguiente J.M.G. montaba un concierto de Hamlet que estaba sold-out y Suffocation tenían un día de descanso en la gira. Se plantaron en el concierto de Hamlet, le dieron dos tortazos y le sacaron la pasta que les debía”.

Una ristra de historias de pesadilla

Bandas como los catalanes Our Omega denunciaron públicamente haber sido ofrecidos un concierto junto a [In Mute] en Granada para ser cancelados a medio camino por carretera -porque no daba tiempo de cuadrar su actuación debido a los horarios de la sala. El promotor era J.M.G. Los franceses ETHS vieron cancelada su gira unilateralmente por dicho promotor. “A pesar de la firma de un contrato con la compañía Rage Tour, el señor J.M.G. decidió solo cancelar el tour y no respetar el contrato que había firmado porque, según él, no iba a ganar suficiente dinero con esos conciertos”, dice un post en el Facebook de dicha agencia de contratación francesa, que data de 2015.

Los finlandeses Lost Society vieron cancelada su gira del año 2018, que incluía una parada en el festival sevillano End of Summer Fest. Caliban y Heart of a Coward corrieron la misma suerte, lo cuál abocó a la cancelación total del festival, que se nutría de las bandas internacionales que J.M.G les vendía para confeccionar su cartel. Aunque J.M.G. hizo un comunicado en el que aludía a “motivos fuera de nuestro control”, lo cierto es que las cancelaciones se podrían haber evitado. Tuvo que ser la sala murciana Garaje Beat Club quien dijo en sus redes que la culpa era de Aurum Bookings y su representante, J.M.G.

“Segunda noticia desagradable que nos vemos obligados a dar ésta semana y en ambas hay un mismo culpable”, reza el comunicado que dio la sala. “Lamentamos comunicar que el concierto previsto para este viernes con los finlandeses Lost Society, los alemanes Any Given Day, los neozelandeses Alien Weaponry y los alicantinos Public Intoxication ha sido cancelado al cancelarse toda la gira por nuestro país organizada por Aurum Bookings”.

“Es el mismo promotor que hace unos días canceló la gira de Caliban y Heart of a Coward”, continúa la nota. “El mismo promotor que canceló dos veces la gira de Ill Niño que iba a pasar por la sala REM, el mismo promotor que canceló la gira de Shining que iba a pasar por Garaje Beat Club hace unos años”.

“Poco más podemos decir que pediros disculpas por las molestias ocasionadas e intentar no volver a trabajar con éste tipo de promotores poco serios en el futuro, tan dañinos para la escena musical de nuestro país”. Bandas como Sonic Syndicate tuvieron que cancelar su show, ya estando en la ciudad de Barcelona “sin saber realmente los motivos”, ante la desaparición del promotor.

Otros como los alemanes Exumer vieron cancelada su gira tras realizar dos shows en los que apenas vinieron, según J.M.G., 25 personas en Irún y 35 personas en Valladolid. “Cobrando su caché íntegro decidieron irse a Alemania”, se defendió el promotor. “No siempre somos los responsables de esto y en ningún momento hemos roto el contrato, ellos han decidido volverse a Alemania al saber como iban el resto de ventas y dejándonos a todos abandonados con las salas pagadas, la promocion echa (sic) y sin conciertos”.

“Desde el primer día estuvieron presionando al máximo y siempre con el ultimatum de querer irse. Bien, al final se fueron y cancelaron unilateralmente el tour”, asegura el comunicado del promotor. “Es inaceptable que siempre que algún grupo que trabajamos cancele el tour porque ha vendido pocas entradas no quiera seguir el tour y diga que hemos roto el contrato y nos culpen a nosotros. Han tenido en todo momento todo lo que pedían y nosotros no rompimos ni un solo contrato. Fueron ellos y estamos absolutamente en contra de esta cancelación y que se escondan detrás de nosotros para no aceptar su baja venta de entradas con toda la promoción que se hizo en internet y por medios de comunicación”.

Al final del comunicado, J.M.G. aseguraba que “las entradas compradas se devolverán automáticamente en los próximos días (…). No vamos a tolerar ni un solo comentario malsonante, despectivo, difamatorio, incriminatorio o similar hacia nosotros y será perseguido por Abogados especialistas en redes sociales para parar de una vez con todas las mentiras que se dice sobre nosotros”.

Tras conversar con el vocalista de Exumer, Mem V. Stein, este nos confirmó que su banda había recibido su dinero por el primer show pero no por el segundo. “Hicimos el viaje hasta el tercer show en Pamplona y le dijimos a J.M.G. que solo montaríamos y tocaríamos si nos pagaba lo que nos debía de la noche anterior por Paypal antes de las 17:30h de ese día. Esperamos en el recinto pero nunca nos pagó así que nos fuimos a Alemania y tocamos un concierto en la fiesta de edición de nuestro nuevo disco en el bar de la mujer de nuestro batería de manera improvisada”.

“J.M.G compró los shows a nuestra agencia en Alemania y acordó pagar un precio fijo por cada concierto. Nosotros éramos los responsables de realizar el show, él era el responsable de promocionar el show y que todas las condiciones de nuestro contrato y rider técnico se cumpliesen. Es lo mismo que sucede con cualquier banda. La gente piensa que no queríamos tocar en España pero, ¿cómo podríamos hacer eso?

Yo volé a Europa desde Estados Unidos, igual que el bajista. Tenemos crew, hicimos camisetas con las fechas españolas para vender, etc. Nosotros tocamos haya 10 o 1.000 personas, siempre y cuando nos paguen la cantidad comprometida. Tocamos por todo el mundo y no tenemos problemas ¿por qué no íbamos a querer tocar en España?”. Para subrayar sus respuestas, el músico nos adjuntó una foto del cátering que recibió su banda en Irún. “Es el peor catering que he visto en 34 años tocando música” resalta.

Catering Exumer España 2019

Prohibido hablar del ente

En nuestra manía por intentar llegar al fondo del asunto, contactamos previo aviso con J.M.G. telefónicamente, al que le explicamos que se estaba confeccionando un reportaje sobre sus numerosas cancelaciones. Con un tono desafiante tuvo lugar una conversación verdaderamente obtusa que nos prohibió utilizar.

A lo largo de toda la conversación, el promotor se escuda en distintas teorías de la conspiración e intenta escurrir el bulto sobre las cancelaciones, con tono amenazante. “Siempre lo hace”, nos explica otra fuente, “pero luego es todo fachada y no hace nada”. Tras la conversación, J.M.G. nos hizo llegar varios emails prohibiéndonos todo tipo de cosas. “No tienes la autorización para usar mi nombre personal, ni el de mis empresas. Creemos que no estamos en igualdad de condiciones y no podemos permitir que anónimos nos acusen en tu reportaje y no sepamos quién son. No tiene sentido”.

Después de esa conversación se anunció otro festival llamado Estepona Metal Meeting, donde los cabezas de cartel iban a ser ni más ni menos que los suecos At The Gates junto a Legion of the Damned y Death Angel. Todas las bandas decidieron cancelar su presencia en el festival porque “el promotor ha fallado a la hora de cumplir un acuerdo”. El festival terminó cancelándose en su totalidad.

España, país de pseudopromotores

“Hubo otro promotor que estaba en Murcia o Granada cuyo email era dechristianized666@***.com”, explica otra fuente. “Es un tío que estafó a un par de festivales de la zona. El típico vendemotos que iba del rollo ‘Tú quieres traer a Metallica? Yo te los traigo’. Así que este tipo pedía 20.000 Euros o algo así por traer a Metallica y les estafó”.

“Si tu tienes una empresa o un festival que funciona y de repente te aparece un tío que no tiene ni oficina y cuyo email es ‘dechristianized666@***.com de verdad crees que ese tio te va a traer a Metallica? Tu crees que Metallica dicen “queremos ir a Europa pero no sabemos si hacerlo con Live Nation o con dechristianized666@***.com?”, ironiza. “Ten dos dedos de frente. ¿Porque los grupos que trae J.M.G. terminan cancelando? Porque piden unas garantías y unos pagos a los que él no puede hacer frente.

Las giras que termina cancelando este promotor son giras de mierda que no quieren hacer los otros promotores como Madness Live. Las bandas no piden referencias, no piden garantías y ven solo la pasta”.

“Se juntan las ansias de unos que, porque les ha ido bien algún concierto, piensan que les van a ir bien todos, y la falta de vista de otros. J.M.G montó una gira de The Black Dahlia Murder que le fue muy bien y cogió el gusanillo de ser promotor. Los grupos son conscientes de que quizá meten 100 personas pero viene alguien y les ofrece 3.000€ y se van con él. Luego evidentemente los números no salen porque las matemáticas son iguales para todos. El número 10 es el mismo en mi excel y en el de J.M.G.”, dice categórico.

“El problema es que debido a gente como ésta, los fans no se sienten seguros comprando las entradas anticipadas” explica un promotor con dilatada experiencia y cientos de giras a sus espaldas. “Hay que retirar de la escena a gente como ésta porque nos perjudica a absolutamente todos”.

Sergi Ramos