De la pelea entre Mustaine y sus compañeros de Metallica, el mundo saldría agraciado con dos grandes bandas de heavy metal. Pero ¿qué pasó exactamente ese día?

Del mismo modo que cuando tus padres se divorcian la vida se vuelve mágica para cualquier niño al tener el doble de regalos por navidad, cuando Metallica echaron a Dave Mustaine de la banda el mundo del heavy metal salió ganando: dos grandes bandas donde antes solo había una. Claro que posiblemente Dave Mustaine lo vio de un modo algo diferente mientras, sentado en un autobús durante cuatro días enteros, hacía el traslado de New York a California. Hacía escasamente unas horas sus compañeros de banda, Lars Ulrich, James Hetfield y Cliff Burton, le habían notificado que estaba fuera del grupo, precisamente, por ser demasiado alcohólico en una banda que se había llamado a sí misma ‘Alcoholica’.

Mustaine, te vas en bus, borracha

La sorpresa para Mustaine vino cuando a primera hora de la mañana sus compañeros de banda le despertaron con un resacón considerable y le dijeron que recogiese sus cosas, que en una hora tenía que coger un autobús (un autobús) que tardaría cuatro días en llevarle a la otra punta de Estados Unidos. Decir que estaba furioso sería una obviedad.

La realidad es que todo se había estado cocinando a lo largo del tiempo. El problema no era que Mustaine bebiese en exceso sino la personalidad que el alcohol destapaba en él. “Había habido mucho empujón por mi parte con todos los miembros de la banda” explicaría Mustaine años más tarde. “Era impredecible y avergonzaba a todos los que estaban a mi alrededor. Recuerdo esos tiempos como algo divertido pero la violencia solía llegar cuando estaba apunto de llegar a un coma etílico. Esa actitud siguió tiempo después de abandonar Metallica y fue el principal motivo por el cual, en 1988, decidí parar”.

Scott Ian de Anthrax recuerda la época en su libro “I’m The Man: The Story of That Guy From Anthrax”.

“Todos bebían juntos y hacían estupideces, pero Dave era más estúpido que el resto” escribía Ian. “Cuando estaba muy bebido podía ser un completo gilipollas. Tarde por la noche tiraba montones de basura frente a las puertas de los locales de ensayo de otras bandas, así que cuando llegaban al día siguiente todo estaba lleno de basura. Y, evidentemente, sabían quien lo había hecho porque Metallica era la única banda que dormía ahí. Los músicos picaban al local de Metallica queriendo apalizarlos”.

Las cosas estaban en un punto de no retorno días atrás, puesto que el 1 de abril de 1983, Metallica invitaron al guitarrista Kirk Hammett para una audición a espaldas de Dave Mustaine. Unos días después, el 9 de abril de 1983, Metallica realizaron un concierto junto a Vandenberg, donde Mustaine se pasó toda la prueba de sonido gritando improperios a los teloneros fuera de sí. Según menciona el propio guitarrista, aún así la sorprendió llegar al local de ensayo unos días después y enterarse de que Mustaine había sido despedido de la banda.

La creación de Megadeth

El hecho de que, según Mustaine, nunca tuviese “un aviso” o “una segunda oportunidad” fue lo que le hizo sentir la mayor frustración. Tal fue esa frustración que incluso con todo el éxito conseguido por Megadeth y los discos con ventas millonarias que consiguió, no fue hasta hace unos pocos años que Mustaine pareció superar definitivamente el episodio. Los conciertos del Big 4 en 2010, con Metallica, Megadeth, Slayer y Anthrax, fueron la primera vez en que Mustaine volvió a compartir escenario con Metallica. 27 años y muchas declaraciones cruzadas más tarde.

De aquel viaje en el Greyhound Bus con destino a Los Ángeles, Mustaine sacó ideas, como el nombre de la banda. Todo vino de un papel informativo del senador Alan Cranston, donde hablaba de la acumulación de armamento nuclear y que decía “The arsenal of megadeath can’t be rid”. Tras pensarlo, Mustaine decidió que sería un gran nombre para una banda de heavy metal y lo usó comiéndose una de las letras. El resto, como se suele decir, es historia.

Megadeth actuarán el próximo 5, 6 y 7 de Julio en Rock Fest Barcelona junto a Kiss, Scorpions, Helloween, Dimmu Borgir, Judas Priest y Ozzy Osbourne entre muchos otros. Las entradas están a la venta a través de Metalmaster, la zona metal de Ticketmaster.

Sergi Ramos