Seleccionar 10 temas de RUSH cuya discografía comprende ni más ni menos que 20 álbumes repartidos a lo largo y ancho de 4 décadas resulta poco menos que imposible y lo más probable es que dicha selección varíe drásticamente en función de quién la confeccione y del pie con el que se levanta uno. Sin ánimo de querer enmarcar estos diez cortes entre sus mejores o más populares -probablemente la lista sería notablemente diferente- aquí os dejamos 10 piezas selectas de la basta carrera de RUSH representativas de cada una de sus épocas y sin lugar a dudas, piezas destacadas de su repertorio en la mayoría de casos. Adentrarse en la discografía de RUSH resulta una tarea compleja, no solo por lo amplia de la misma sino por las diferentes caras que ésta ha ido mostrando a lo largo de las décadas, arrancando a mediados de los 70 con un enfoque muy LED ZEPPELIN (algo más endurecido), enfilando la década con sus trabajos más complejos y progresivos, entrando de pleno en los 80 dándole todo el protagonismo a los teclados y saltando a los 90 de nuevo con las guitarras retomando el protagonismo y un enfoque algo más básico y directo en las estructuras de las canciones. Desde entonces, RUSH ha seguido editando discos cada cierto tiempo de corte atemporal que engloban más o menos todas sus épocas mostrando tanto su lado más comercial como el más oscuro y retorcido. El Führer Ramos tuvo el enorme placer de entrevistar al señor Alex Lifeson hace 8 años y éste fue el gran titular “Ir a España a tocar en un teatro de 1500 personas sin nuestra producción no nos interesa”, algo que no debió sorprender a nadie a sabiendas del nivelazo musical/cultural que nos gastamos en este país de pandereta. Y lo dice el guitarrista de una banda que ha vendido 50 millones de discos (la mitad que IRON MAIDEN, para que tomen perspectiva) y que llena pabellones de 30 mil personas ya sea en Milán, Estocolmo, Japón, Sao Paulo, Florida o Vancouver. Los fans de RUSH saben de sobras que si quieren ver a la banda canadiense por excelencia, toca viajar y gastarse los cuartos. Sirva esta escueta y humilde compilación de temas a modo de tributo a una de las mejores formaciones musicales de todos los tiempos, amadas y odiadas a partes iguales.

“Bastille Day” (“Caress of Steel”, 1975)

La primera etapa de RUSH -3 primeros discos- no figura entre mis preferidas sin embargo es fácil sustraer cortes realmente meritorios donde ya se percibía todo el potencial del trío canadiense. A ojos de la crítica -muy feroz con la banda en esos primeros días- RUSH no eran más que un clon de LED ZEPPELIN, comparación ésta algo exagerada dado que pasando por alto las “similitudes” en el timbre de voz de Geddy Lee y Robert Plant (Los dos cantan agudo, poco más),  no muchos otros parecidos conservaban ambas bandas. RUSH no poseían ni el glamour ni la mística de los británicos y sin embargo sí supieron explotar un estilo todavía algo disperso como el rock progresivo mezclando los malabarismos instrumentales de YES o GENESIS con la dureza (para la época) de ZEPPELIN (por supuesto), UFO, los THE WHO más cañeros o DEEP PURPLE. “Bastille Day” abría “Caress of Steel”, su disco trampolín al estrellato masivo, con un estilo bastante cañero y directo y un estribillo marcadamente melódico. Desde luego no estamos frente a un tema representativo de RUSH pero si una pieza clave para entender por donde iban los tiros antes del gran cambio que se avecinaba.

“2112” (“2112”, 1976)

 

Prosiguiendo con la tradición de los GENESIS de Peter Gabriel, RUSH presentaban en “2112” la famosa pieza homónima de 20 minutos de duración dividida en 7 capítulos que ocupaba toda la primera cara del vinilo a modo de obra conceptual. Si bien ya habían tonteado con el concepto en el pasado (By Tor & The Snow Dog”, “The Necromancer” o “The Fountain of Lamneth”), no fue hasta “2112” que esta idea se convirtió en una de sus grandes señas de identidad hasta el punto de abrir uno de sus discos más populares. “2112” arranca con “Overture”, una pieza instrumental con los típicos y hímnicos acordes abiertos de Alex Lifeson y unas melodías y riffs realmente originales para la época, que da paso a “The Temples of Syrinx”, una de sus grandes bazas en directo y un auténtico cañonazo de tema duro y pegadizo como pocos con un Geddy Lee que pese a seguir en sus tonos más altos, realiza una labor espectacular. Le siguen “Discovery”, una sutil y emotiva pieza acústica que desemboca en “The Presentation”, un tema baladístico que explota al final gracias a un crescendo muy interesante y un punteo muy de la escuela Brian May que recupera pasajes musicales de “The Temples of Syrinx”. “Oracle: The Dream” prosigue mostrando la faceta más progresiva y melódica de RUSH con un Geddy Lee que muestra una mejora como vocalista y compositor vocal notable respecto a sus discos anteriores. “Soliloquy” con sus aires calmados nos recuerda que se acerca el final que viene de la mano de “Grand Finale”, un apoteósico tema instrumental donde se conjuga lo mejor de la faceta progresiva y casi metálica de RUSH, con el bajo de Geddy Lee atronando más fuerte que nunca, Neil Peart lanzando redobles a la velocidad de la luz y un Alex Lifeson que no para de innovar planteando riffs y progresiones de acordes realmente frescas e innovadoras (seguramente a los fans de OPETH les suenen este tipo de acordes…). Tras 3 discos que no habían despegado del todo a nivel comercial, el sello de los canadienses puso un ultimátum sobre la mesa; O se ablandaban y comercializaban o se iban a la calle. La respuesta fue “2112”, su disco más complejo hasta el momento, uno de los más duros y desde luego de los menos comerciales (Pese a que le avalan 4 millones de copias despachadas). RUSH habían encontrado su estilo y su sitio (y de paso cerrado unas cuantas bocas de ejecutivos discográficos que sabían tanto de música como de física cuántica) y ya no se moverían de ahí nunca más.

“Tears” (“2112”, 1976)

Tenía en mente no repetir ningún tema del mismo disco, pero no puedo pasar por alto esta sutileza de belleza incalculable llamada “Tears”, casualmente una balada, formato éste no muy común en la discografía de RUSH. Seguramente no sea su “Nights in White Satin”, “Lady in Black”, “Changes” o “Stairway to Heaven” a nivel de popularidad, pero está claro que calidad no le falta y desprende igualmente ese aroma a años 70 tan en boga últimamente y aquí fielmente representado. Lo posee absolutamente todo, desde las cautivadoras melodías vocales de Geddy Lee, hasta los arreglos de flauta, violines y órgano, pasando por las delicadas cuerdas acústicas de Alex Lifeson (Neil Peart aquí se quedó en el bar echando unos carajillos). Desafortunadamente nunca llegó a ser single, ni en la época (en su lugar se lanzaron “A Passage to Bangkok”, “The Twilight Zone” y “2112: Overture / The Temples of Syrinx”) ni posteriormente en ningún recopilatorio o directo, de hecho juraría que nunca la llegaron a tocar en directo, algo lógico considerando qué tipo de material suele demandar el fan acérrimo de RUSH sobre un escenario, no precisamente una balada.

“Xanadu” (“A Farewell to Kings”, 1977)

Probablemente mi tema favorito de RUSH. “Xanadu” supone la consagración de RUSH como instrumentistas y compositores de otra galaxia, capaces de recrear con 6 manos y 6 pies todo un universo sonoro de capas, matices y arreglos. Lo curioso del caso -y parte de la grandeza de RUSH- es que ellos 3 solitos eran capaces de llevar al directo sus temas sin apoyo alguno de samples ni músicos escondidos entre bambalinas. Lo que oyes es lo que ves, así de simple. Para ello, Geddy Lee se armaba de un arsenal de sintetizadores que ejecutaba con el bajo colgado al hombro mientras cantaba, y todo ello sin despeinarse. En absoluto menor era la cantidad de pedales de Alex Lifeson gracias a los cuales disparaba más teclados y efectos de toda clase. Finalmente Neil Peart, famoso por sus kits de batería de 360º, era capaz no solo de tocar con la maestría y nitidez que le caracteriza sino disparar al mismo tiempo todo tipo de movidas desde los diversos pads electrónicos que empezó a incorporar a primeros de los 80. Casi todo ello cobra vida en “Xanadu”, una de sus piezas clave en directo durante los últimos 30 años. El tema arranca con una introducción ambiental logradísima y evocadora que da pie a 3 minutos más de virtuosismo musical puro aunque bien dosificado, hasta que entra la voz de Geddy Lee dando pie al tema en sí, con algunas de las mejores líneas vocales que el vocalista de RUSH plasmó nunca. “Xanadu” alcanza su climax al son de la campana con un cambio de tercio musical más sosegado y emotivo que sin duda muestra las mejores cartas de RUSH y de sus integrantes no solo como músicos sino compositores y creadores de paisajes sonoros únicos.

“Tom Sawyer” (“Moving Pictures” 1981)

“Tom Sawyer” sea seguramente el hit por antonomasia de RUSH, o por lo menos de las 2 o 3 más conocidas. Ese inicio con los ritmos sincopados de Neil Peart y el distintivo efecto que abre el tema son marca de la casa y tal y como se puede ver en el video -de los mejores dvd’s de la historia, por cierto- tal y como suena, la audiencia se vuelve literalmente loca. Mucho más pausado y melódico que los anteriores hits del grupo, “Tom Sawyer” marca un cambio de tendencia que ya apuntara formas con los anteriores discos del grupo “Hemispheres” y “Permanent Waves”, dando paso a un Geddy Lee más comedido con los agudos y recreándose más en sus registros medios de voz donde ciertamente se le ve más suelto y menos histriónico. Dicho cambio -entre otros- marcaría la tónica habitual durante toda la década de los 80 abandonando casi por completo su voz más chillona y dejando paso a texturas vocales más melosas y auditívamente cómodas. “Tom Sawyer” al igual que el resto de cortes que confeccionan este “Moving Pictures” marcarían el punto más álgido de RUSH a nivel de fama y aceptación comercial logrando el cuatriple platino tanto en USA como en su país de origen Canadá y llenando arenas a lo largo y ancho del continente.

“Subdivisions” (“Signals”, 1982)

Metidos de pleno en la década de los 80 y con un cambio sustancial al control técnico (Su productor  de toda la vida Terry Brown es despachado por diferencias musicales obvias), RUSH deciden volcarse de pleno con ese nuevo enfoque que ya despuntaba muy alto en “Moving Pictures”; dar paso a los sintetizadores en detrimento de las guitarras que pasan a un segundo plano y quedan soterradas en la mezcla o incluso en muchos casos siendo totalmente sustituidas por guitarras sintetizadas o sintetizadores directamente. El cambio de década trajo consigo muchos cambios tecnológicos como la temprana incursión en la era digital y la introducción del lenguaje Midi, algo que una banda como RUSH, tan amiga de la vanguardia y de la innovación, no podían dejar pasar por alto. Sus pintas también cambiaron (para mal, Satán maldiga las hombreras, las mullets, los chandals de licra, los capezios y las americanas de colorines) adaptándose así al standard de la época, pero su música aún mutando ligeramente sigue conservando ese esencia tan suya, tan distintiva y única. “Subdivisions” abría “Signals”, un disco exitoso aunque no a la altura de su predecesor, y mostraba de nuevo a un Geddy Lee que se perfila como el gran destacado en esta nueva etapa del grupo tomando las riendas de la banda gracias al protagonismo que adquiere su voz y sus teclados, instrumento por cierto con el que compone este tema. Pese a lo terrible del videoclip y lo ñoña que supone la letra, aun así “Subdivisions” se perfila en lo estrictamente musical como uno de los grandes clásicos de RUSH y prueba de ello es que más de 30 años después sigue fiel en la mayoría de los setlists del trío canadiense.

“Distant Early Warning” (“Grace Under Preassure”, 1984)

RUSH casi siempre han abierto sus discos con el mejor tema que tenían a mano, caso una vez más de este “Grace Under Preassure”, un disco que pese a seguir teniendo cierta cantidad considerable de sintetizadores, sí deja algo más de paso a la guitarra, aunque el equilibrio perfecto entre ambos instrumentos no llegaría hasta “Power Windows”, uno de los trabajos preferidos del propio grupo, o por lo menos de esta época. Para la ocasión, RUSH rodaron su primer videoclip profesional con guión -en 1984 la MTV estaba en su época dorada- pero es preferible que saboreen la majestuosidad y fuerza de este tema en cualquiera de sus múltiples interpretaciones en directo; ver a Geddy, Neil y Alex con esas pintas me causa úlcera. “Distant Early Warning” se abre con esos golpes de teclado tan reconocibles que rara vez faltan en sus directos, dando paso a un estribillo realmente logrado y fuerte, de los que empujan para adelante. A nivel sonoro, tanto la canción como el disco en sí flojean bastante, sobretodo si uno lo compara con los trabajos previos con Terry Brown a los mandos. En esta ocasión, la mezcla es algo más sucia y la batería no acaba de sonar todo lo bien que debería, algo lógico si tenemos en cuenta que en esta etapa Neil Peart había abandonando casi por completo los kits de batería convencionales sustituyéndolos en su lugar por baterías semi electrónicas, muy rudimentarias todavía en 1984.

“The Pass” (“Presto”, 1989)

No es mi etapa favorita de RUSH, ni mucho menos, de hecho pienso que trabajos como “Power Windows”, “Hold your Fire” o “Presto” pecan de excesivamente comerciales y pomposos, pese a que es innegable del mismo modo que esconden algunos muy buenos temas, caso de este “The Pass”, unode los temas favoritos curiosamente de Neil Peart, aunque no sea precisamente por su carga técnica asociada. Esta época de RUSH se caracteriza por abandonar sus señas relativas al Hard Rock (por lo menos de corte más clásico) y entrar en terrenos de pop/rock, sofisticado y elegante, eso sí, pero con cierto deje popero que entiendo que eche para atrás a mucha gente. Salvando las distancias, podríamos decir que se trata de un caso muy parecido al de MARILLION por ejemplo quienes pisaron terrenos similares por esas épocas. “The Pass” es un tema suave y señorial, que no exento de momentos álgidos y crescendos interesantes. Destaca la estructura simple de la canción y lo bien que funciona si se contextualiza correctamente. De tener algo más de distorsión y volumen de guitarras en la mezcla, seguramente la canción sufriría un lavado de cara interesante. Destaca del mismo modo las armonías de voz de Geddy Lee, recurso típico de la música de los 80 aunque RUSH siempre se mantuvieran algo ajenos a ello (Alex nunca se consideró un buen cantante y en el kit de Neil no hay sitio ni siquiera para un micrófono más). Si detestas el típico sonido “ochentero”, dale una oportunidad al tema en cualquiera de sus versiones en directo, vale la pena.

“Dreamline” (“Roll the Bones”, 1991)

“Roll the Bones” y este “Dreamline” en concreto suponen de lo mejorcito en mi opinión que sacó RUSH desde “Grace Under Preassure” hasta los días actuales, y ha llovido ya un cuarto de siglo desde entonces. Siguiendo la senda marcada por “Presto”, “Roll the Bones” apuesta por una fórmula similar aunque algo más dura y rockera, apostando en mayor grado por la fuerza de los estribillos en detrimento de la pomposidad y delicadeza proporcionada por producciones cargadas de reverb. “Roll the Bones” es un disco más directo, menos sofisticado  en líneas generales más enmarcado en el rock/hard rock que cualquiera de los 4 anteriores discos del grupo. Encargada de dar el pistoletazo de salida, “Dreamline” es junto al tema homónimo el gran clásico de este “Roll the Bones”, con un inicio sutil que da pie a un estribillo que explota y se alarga considerablemente, repitiéndose a lo largo del tema sin dejar que éste baje de intensidad en ningún momento.

“Nobody’s Hero” (“Counterparts” 1993)

 

En plena época de apogeo grunge y alternativo, RUSH se sacaron de la manga “Counteparts”, un disco que si bien posee cierto sabor noventero, no muestra ningún experimento drástico ni intenta seducir a la juventud del momento con cambios de chaqueta y de peinado de dudosa credibilidad. Asentados ya dentro de la categoría de classic rock, RUSH deciden endurecer considerablemente su sonido (caso de los dos temas que abren el disco, “Animate” y “Stick it Out” por ejemplo) llevándolo incluso por momentos a terrenos cercanos al heavy metal, de hecho no andan tan alejados de lo que DREAM THEATER o FATES WARNING venían haciendo por entonces. “Nobody’s Hero” por su lado, sin ser el tema más duro del disco, si muestra esa épica pasada aunque en un contexto tanto sonoro como lírico mucho más moderno y actual de acorde a los tiempos del momento. El tema posee un aire hímnico único y esa potencia tan propia de RUSH que viene de la mano de acordes abiertos colocados estratégicamente para empujar el tema hacia arriba alcanzando cierto clímax. En su momento fue todo un éxito, sobretodo en Estados Unidos, pero con el tiempo “Counterparts” ha quedado un poco eclipsado por el viejo fondo de catálogo del grupo canandiense, ¡Nunca es tarde para redescubrirlo!.