El 24 de junio de 2008, la banda de rock y metal alternativo Shinedown publicaba su tercer disco de estudio. Ya contaba con cierta repercusión por sus primeras obras, pero con 'The Sound Of Madness' la banda comenzó su ascenso, y a día de hoy se considera su gran clásico.

La ópera magna de Shinedown llegó en un momento en el que el rock y el metal estaban divididos entre los seguidores de Nickelback y sus sucedáneos y el metalcore. No obstante, este disco fue lo más cercano a un tendido de puentes entre ambos mundos: sin gritos, pero con riffs más cañeros que las noches de la WWE, Shinedown compusieron una obra llena de futuros himnos y cargada de originalidad.

La banda ya contaba con lanzamientos exitosos como su debut, ‘Leave A Whisper’ de 2003, pero fue con ‘The Sound Of Madness’ donde los de Brent Smith remataron la faena con un soberbio golpe sobre la mesa que impresionó hasta a Robb Flynn, líder de Machine Head, el cual puso ficho disco entre su top de aquel año. ‘The Sound Of Madness’ fue un disco fresco y novedoso en su tierra.

En sí, ‘The Sound Of Madness’ es una obra completa de arriba abajo. La apertura tan frenética con “Devour” hace que el oyente conecte inmediatamente con la música y se enganche al hit que da nombre al disco. Pero el punto fuerte yace sobre las baladas del largo: “Second Chance”, “The Crow And The Butterfly” o “Call Me” son algunos de los ejemplos en los que vemos el potencial de transmisión de emociones de la banda americana.

Mezclado por Chris Lord-Alge (quien mezcló el ‘American Idiot’ de Green Day) el disco posee un sonido muy orgánico y nítido a partes iguales, sacando todo el potencial de Brent Smith a las voces. Cabe destacar también la edición deluxe del mismo, que contó con la ahora infaltable en directo “Diamond Eyes” y una versión de “Breaking Inside” en la que colaboró Lzzy Hale de Halestorm.

El tercer disco de Shinedown sentó cátedra acerca de la habilidad de Brent Smith a la hora de escribir canciones. Su capacidad para crear melodías pegadizas está en lo más alto, y todo usando un lenguaje muy blanco, sin necesidad de hablar de temas polémicos ni usar palabras malsonantes (algo poco habitual en el mundo del rock duro). ‘The Sound Of Madness’ marcó el camino de una carrera que no iba a hacer más que subir constantemente desde entonces hasta hoy.

Diego Solana