Si preguntarais a la mayoría de metalheds sobre si los términos aburrido y stoner son sinónimos, estoy seguro que un 90% contestaría afirmativamente. Y es que la mayoría de bandas stoner que aparecen en el mercado son un auténtico tostón. Pero… han llegado los Red Aim alemanes para intentar convencernos que el estilo en cuestión puede llegar a ser una auténtica fiesta. Con la originalidad por bandera, un toque setentero y un abanico inimaginable de influencias y buen gusto vuelven otra vez los de Saarbrücker para romper con todo.

El fichaje de Ray Volva al hammond y el coro de niños de Hagen en canciones puntuales han terminado de rizar el rizo. No queda otra opción que rendirse ante temazos como los que abren esta maravilla: ”Almost Night Train” o “Salamander”. Parecen dignos herederos de la originalidad desquiciante de unos Faith No More. La locura de “Matador” es todo un botón de muestra. Había escuchado alguna grabación anterior del grupo cuando me enteré que tocaban hace unos años en el Wacken, pero ni los vi ni me convenció el material que conseguí de ellos. Con este Niagara consiguen salirse de la etiqueta. Si que hay una base stoner, pero es que en cada corte se salen. Estribillos tan perfectos como los de “Matula” o “Niagara” unidos a la imagen del grupo, vestidos de inmaculado blanco, les hacen irresistibles. Cabe resaltar la labor del Dr. Don Rogers, de voz tan personal como efectiva. En temas como “Parachute” es como si metieran el hammond de Lord, sin virtuosismos claro está, sobre una composición de Black Sabbath. Aunque no parezcan nada del otro mundo en cuanto a técnica, van muy sobrados de calidad. Uno de sus mayores himnos es la canción que cierra el disco: “Burnout In Israel”. El detalle del coro de niños es genial. Hay riffs sencillamente excelentes que hacen moverte al ritmo hipnótico que marcan. La producción alcanza también una nota muy alta redondeando la obra. No se les dan mal los medios tiempos como “Ghost Of Beluga” o “Crying Is Blackmail”, bien comandados por el bajo de El Davide. Hay una influencia clara de bandas actuales así como que han echado un ancla a los setenta. No hay duda, el invento les ha salido perfecto. Otro detalle que no debe pasar inadvertido es la gran labor de Buchanan ya no en la batería, sino en las acertadas percusiones que mete a lo largo del álbum creando toques latinos. Otra imprescindible es “Hard 16”, corta y contundente y con un fuerte ramalazo a Offspring auténticos del Ignition. Tranquilos, van mucho más allá y la sensación se desvanece al meter el hammond, pero es curiosa la amplia y variada gama de influencias de las que beben.

Pocas veces me ha sorprendido tanto un compacto como el de este quinteto germano por el cual no daba un duro después de haberlos escuchado hace unos años. Aptos para todos los públicos, divertidos, y con el ingrediente más buscado desde los noventa y este nuevo siglo: originalidad. Desgraciadamente muy pocos serán los que se acerquen voluntariamente a Red Aim. Hay grandes grupos que podrían abarcar un gran número de fieles, pero ni la promoción, ni la mentalidad abierta hacia estilos por parte del público potencial hacen que obras tan interesantes como Niagara caigan en el pozo del olvido.

Jordi Tàrrega

Grupo:Red Aim

Discográfica:Metal Blade

Puntuación:9

Canciones:

    1. Saputra
    2. Salamander
    3. Almost Night Train
    4. Ghost Of Beluga
    5. The Stupidity Of Going East
    6. Sisal Sister
    7. The Invisible Ray
    8. Niagara
    9. Hard 16
    10. Matula
    11. Matador
    12. Rivolta
    13. Parachute
    14. Crying Is Blackmail
    15. Burnout In Israel

Año:2003

Votación de los lectores:9