La sombra de Kai Hansen es alargada… Tantos y tantos grupos son los que han surgido a la estela del sonido Helloween que el fan tiende a verse saturado de tanto doble bombo, tanto estribillo-himno y tanta repetición de patrones, en definitiva.
Los alemanes Galloglass adolecen de este problema. Al practicar un estillo tan manido, en el que está casi todo dicho, es inevitable que cuando los escuches te vengan a la cabeza infinidad de melodías y canciones parecidas. ¿Significa eso que sean malos? Ni muchos menos, porque calidad musical tienen de sobra, pero sí que son muy poco originales. Y eso, en una época en la que hay millones de grupos intentando hacerse un nombre, es pecado capital.
Aún así no vayamos a tirarnos de los pelos. El grupo que hoy día pueda calificarse como original que tire la primera piedra, que diría aquél, y Galloglass tienen argumentos sobrados para destacar por encima del montón de grupos similares a ellos, pero peores. Siguiendo la línea de su álbum debut "Legends From Now And Nevermore", las composiciones son sólidas y el disco carece de altibajos. Lo mejor del grupo son los riffs, que consiguen enganchar a la primera, precisamente porque muchos de ellos recuerdan a "algo", y generalmente es algo agradable. El doble bombo a toda pastilla se da por descontado y Arnd Lorenz demuestra que encima de una bici podría superar a Cipollini en un sprint.
Por su parte, Carsten Frank hace un trabajo eficaz a las voces, sin hacer sobreesfuerzos imposibles de plasmar en directo y dosificando mucho los agudos, lo cual llega hasta a agradecerse. O lo que es lo mismo, es un vocalista sin grandes alardes pero con una buena voz que sabe dar la talla. Uno de los mejores aspectos del grupo es el diálogo en los estribillos de la voz de Carsten con los típicos coros grandilocuentes, que está muy bien pensada y consigue crear una buena combinación, como en los temas "Dawn of a new age" o "Heavenseeker".
También cabe destacar la aportación Hartmut Richter con su violín. Cual Mohamed de las tierras germanas, consigue darle una visión diferente a los pocos riffs en los que participa, como en "After Forever" o "Banished From Eternity", dos de las mejores canciones del disco, sin duda.
Y si hablamos del violín es de justicia que se ponga de relieve el buen trabajo de los dos guitarristas, los principales protagonistas del sonido de Galloglass. Multitud de melodías dobladas, riffs rompedores como el de "Heavenseeker" (que seguramente te recordará al de "Fight The Fire" de Primal Fear) y solos de vértigo son las armas de este par de hachas, que seguro que harán las delicias de los incondicionales del género. Hablando de solos, ni más ni menos que todo un señor como Jeff Waters aporta su granito de arena en forma de solo de vértigo, acompañado asimismo de Curran Murphy, en lo que viene a ser un espaldarazo a la banda para hacerla más conocida si cabe. A fin de cuentas se lo merecen, no veo por qué no pueden triunfar si lo han hecho formaciones como Freedom Call, por poner un ejemplo.
Si Galloglass hubieran nacido hace siete u ocho años seguramente estaríamos hablando de un pelotazo de disco, pero también es verdad que sin los grupos de esa época Galloglass probablemente ni existirían. En fin. Escuchen y juzguen, señores.
Canciones
- Burden of Grief
- After Forever
- Perished In Flames
- Dawn of a New Age
- Banished From Eternity
- At The Shadowcross
- To Kneel Is To Suffer
- Heavenseeker
- Signs
- Beyond The Mirror
- Kings Who Die

