Doble bombo, solos de guitarra, voces masculinas en tonos agudos imposibles y letras divertidas, épicas o comprometidas. Estas características básicas definen el power metal europeo que surgió a finales de los 80 como evolución melódica del speed metal y que durante buena parte de los 90 estuvo tan de moda en la escena heavy.

La gira Masters of Rock traía a Madrid un cartelazo para cualquier amante de este género: Helloween y Stratovarius juntos, algo que sus seguidores soñaron en la adolescencia y que se puede ver por fin unos cuantos años después, cuando las rivalidades, los egos o la situación concreta de cada banda están en otro punto y jugando con cierto aire nostálgico de recordar otros tiempos.

Helloween lo hicieron ya en la gira anterior, Hellish Tour, en la que compartieron escenarios con Gamma Ray, su banda hermana y sucesora (ya que fue fundada por Kai Hansen al salir de Helloween) lo que sirvió para dar imagen de reencuentro entre músicos miembros de ambas bandas históricamente peleados. En esta ocasión, el invitado de lujo de la gira se puede considerar uno de los primeros y más importantes sucesores de Helloween en el olimpo del power metal: los finlandeses Stratovarius.

Quedó demostrado que interés había por verlos juntos, ya que las entradas se agotaron y La Riviera se encontraba llena a la hora de los grupos principales.

Por desgracia para los fans españoles, este cartel, que prometía un duelo en la cumbre entre dos clásicos del género, e incluso alguna posible colaboración en escena (como hicieron con Gamma Ray), quedó muy deslucido al final, en el caso de Madrid, debido a que Timo Kotipelto, cantante y líder histórico de Stratovarius tras la marcha de Timo Tolkki, seguía convaleciente de una enfermedad que le ha provocado problemas digestivos, y por ellos tuvieron incluso que cancelar algunos de los conciertos de la gira más cercanos a los de esta noche.

Pero antes de ver a cualquiera de estas dos míticas bandas, la velada comenzó con un tercer invitado, un telonero en el sentido más típico del término, al menos por importancia histórica y tiempo en escena. La joven banda Trick Or Treat empezó muy temprano, y poco después de la hora anunciada de apertura de puertas, por lo que supongo que bastante gente se perdió al menos parte de su actuación. Esta banda italiana no es que comparta estilo con Helloween sino que directamente se inició como grupo de versiones de los alemanes, así que no hay más que decir para entender el parecido con ellos también en sus temas propios. En escena intentan llevar el estilo divertido y tal vez algo payaso de lo que solían hacer Helloween en su juventud, en los tiempos de los Keepers tanto en directo como en los videoclips. Es un tipo de show que aun suelen hacer otras bandas importantes, el ejemplo más claro es Edguy. En el caso de Trick Or Treat su concierto tiene muchos puntos divertidos: letras graciosas, bromas, disfraces ridículos, versiones de canciones inesperadas (Girls Just Wanna Have Fun de Cindy Lauper)… Pero también un cantante muy solvente en esos tonos agudos imposibles de los que disfrutan los amantes de ese power metal noventero. A pesar de todo, tanto intentar divertir al público y mostrar lo bien que se lo pasan ellos en escena, termina provocando una sensación algo caótica en el escenario. Divertidos y curiosos sin más, pero se quedan demasiado en mantener el estilo Helloween de los Keepers y no tanto en aportar algo nuevo tantos años después de la salida esos discos.

Cuando llegó el momento de Stratovarius casi todos los que allí estábamos sabíamos los problemas de su cantante, y el mayor temor no era qué concierto harían sino si finalmente saldría a cantar. Por suerte la banda al completo salió a escena comenzando su concierto con el clásico Kiss of Judas, al que siguió Speed of Light. Tras dar mucho más de lo esperado en estos dos primeros temas, Kotipelto se disculpó, contó sus problemas y preparó al público para presenciar el resto de la actuación, que sería claramente una actuación de trámite, para salvar la papeleta y no defraudar a un público que ha pagado para verles (lo que les honra como profesionales). Temas instrumentales de la banda, como Stratofortress, donde la responsabilidad recaía en el histórico teclista Jens Johansson y el guitarrista Matias Kupiainen (sucesor en el puesto del anterior líder de la banda Timo Tolkki), solos alargados de batería y bajo (magnífico bajista Lauri Porra) y algún otro clásico antiguo de la banda, en concreto Phoenix, la balada Forever (menos exigente vocalmente e igual de emotiva para su público) y Black Diamond. En definitiva para nada un setlist planteado para presentar su nuevo álbum Elyseum, que iba a ser lanzado alrededor de la fecha del concierto, y que en principio parecía el motivo de esta gira. Como nota positiva del concierto, la reaparición en la batería de Jörg Michael, que tuvo que retirarse temporalmente de la gira para someterse a un tratamiento para curar su cáncer.

Tras este decepcionante y cortísimo concierto (que nos dejó pensando lo que pudo ser y no fue), llegó el momento del plato fuerte de la noche. Helloween llegaban para presentar 7 Sinners, un álbum que sin llegar al nivel de su impecable anterior álbum Gambling with The Devil (del que por cierto se olvidaron incomprensiblemente en el setlist de este concierto), sí que tiene calidad suficiente para mostrar que Helloween mantienen una tendencia al alza, volviendo a recuperar “el mojo” y el favor de crítica y público, tras unos años de una patente crisis creativa.

El escenario apareció espectacular, con muchos juegos de luces, plataformas, una ruleta como la de la portada del álbum… Buen espectáculo, que se agradece en comparación con el de otras bandas mucho más rácanas.

Comenzaron el concierto sin concesiones con Are You Metal, el single de lanzamiento de su nuevo álbum, que casi preguntaba directamente a sus fans si eran dignos de estar allí.

Tras este inicio que les colocaba en el presente, Helloween sabía que venía para gustar a sus fans de siempre y que allí había muchos nostálgicos que querían recordar los tiempos en que ellos y Stratovarius eran grandes, así que el concierto continuó con la descarga de dos de sus temas más clásicos de la época Kiske: Eagle Fly Free y March of Time, ejecutados muy correctamente por Deris.

A partir de ahí, un concierto típico de Helloween, con un par de temas más del nuevo álbum (Where The Sinners Go y World of Fantasy, no precisamente los mejores del disco para el directo), muchos temas clásicos de sus tiempos de los Keepers y de la época del Master of The Rings-Time of The Oath-Better Than Raw (pasando de puntillas por tanto la época oscura del Chameleon y del Dark Ride-Rabbit Don’t come Easy), y entre medias solos de batería, de bajo, y de guitarra. El momento musicalmente más espectacular fue el Medley de Keeper Of The Seven Keys/King of a 1000 Years/Halloween y sorprendió encontrar en los bises además del lógico Future World un tema tan antiguo como Ride The Sky, del Walls of Jericho.

En cuanto a puesta en escena destacar que Deris es un magnífico frontman, y que en sus conciertos en España disfruta chapurreando el castellano (que al hablarlo mal lo hace más cómico) y haciendo bromas para animar (bromas más o menos afortunadas, como la de pedir que le gritaran al batería “maricón”), aunque alarga quizás en exceso las partes en las que hace cantar al público, y llega en ocasiones a aburrir. Michael Weikath sorprendentemente no fumó en todo el concierto, cuando el cigarrillo continuo había sido seña de identidad suya, junto a la cara de aburrimiento existencial (esa sí la mantuvo). Markus Grosskopf sigue siendo la cara alegre y buenrollera de la banda, un miembro que lleva en la banda desde su inicio y que es parte del alma en directo. Sascha gerstner se ha ido poco a poco haciendo su sitio y ahora es un miembro importantísimo en la composición y muy activo en escena, con mucha presencia (por su altura al menos) y un espectáculo (guitarra doble mastil al principio del concierto).

Un concierto a tres bandas en definitiva diseñado para nostálgicos, pero que al final nos obligó a esperar a ver a Stratovarius en otra ocasión, y mostró que Helloween, no están muertos ni mucho menos, sino que están en plena forma, disfrutan de una segunda juventud musical, han encontrado un equilibrio en su setlist entre lo clásico y lo actual  y han recuperado el favor del público.

Fotos: Javier Bragado / Texto: Víctor Roces

Promotor:Maganto Producciones

Asistentes:1000

Día:15/01/2011

Sala:La Riviera

Ciudad:Madrid

Puntuación:7