Bajo el título de ‘In The Name Of Satan’ los televisivos Jon Sistiaga y Joe Pérez-Orive (‘Jon & Joe’) presentan un reportaje sobre el black metal que podría ser el comienzo de una futura docuserie que giraría en torno a diferentes géneros, estilos y movimientos culturales desde el lugar en el que nacieron. Hemos podido ver este primer episodio con detalle través de #0 de Movistar+. Os contamos las primeras impresiones.

Frío, nieve, oscuridad, quema de iglesias, asesinatos, suicidios, bla, bla, bla… Con esta serie de palabras, y centrándonos en el mundo de la música, podemos ubicarnos directamente dentro de los clichés más típicos de un estilo no exento de detalles cuanto menos curiosos surgido en Noruega y otras localizaciones de Europa como Suecia a finales de los años 80: el black metal.

Como subgénero del heavy metal, éste fue en su momento y aún hoy día uno de los más agresivos, crudos y rápidos en todos sus aspectos junto al death metal. Sus autores siempre quisieron recrear desde el primer momento esa atmósfera sucia y fría a través de la música que creaban, gran parte de las veces con un sonido y grabaciones de baja fidelidad para crear un ambiente todavía más andrajoso de forma premeditada. El reflejo de esto fue llevado al extremo de las vidas de unos chicos jóvenes mayormente automarginados, problemáticos, frustrados y rebeldes que pasaban el día envueltos en la negrura crepuscular con la que conviven gran parte del año en sus residencias escandinavas.

Entre música de Venom (de una canción de éstos deriva el nombre del grupo más polémico y conocido: “Mayhem With Mercy”), Morbid Angel, Hellhammer, Slayer, Metallica, Sodom, Bathory e incluso de formaciones latinas como Parabellum, Sepultura, Reencarnación, Blasfemia o Sarcófago se curtieron estos chicos para homogeneizar todo a su manera y llevarlo también más allá de la música, agrupándose en ambientes cerrados modo secta o banda organizada bajo la etiqueta de “Inner Circle”, que emanó en todo un movimiento social hermético en contra de la unión del dogma cristiano y Estado que tenía como fines el reclamo y propagación del satanismo, paganismo y la cultura nórdica que supuestamente se vio profanada por otras creencias y costumbres. Esta gente y sus amistades llegaron a considerarse terroristas por las autoridades debido a sus actos, convirtiéndose en una amenaza para el país.

Quién les iba a decir a los altos cargos del lugar que años después todas aquellas gamberradas iban a ser un sello cultural y pura carnaza para el turismo. De hecho, en es comentado en una de las entrevistas que todo el alboroto creado condujo hacia una marca tan distintiva que hasta los diplomáticos y embajadores del país tienen que realizar cursos por orden del Ministerio de Exteriores, como si de primeros auxilios se tratase. Efectivamente, el black metal es un pilar cultural contemporáneo inamovible e innegable.

Haciendo un recalco personal e importante, decir que Parabellum y Sarcófago, conocidas por crear el apodado “ultra metal” en Sudamérica, no fueron lo suficientemente reconocidos aun siendo una inspiración bastante importante para Manheim, Messiah o Euronymous, los cuales recibieron sus canciones cuando a Mayhem aún no estaban casi ni formados y los conocían cuatro pelagatos.

En los muros de las paredes pintadas del sótano de la mítica tienda Helvete también estaban algunas de esas bandas, y allí también se habló e idolatró la figura de personajes como Mauricio Montoya (más conocido como Bull Metal), el cual pocos saben que también recibió las fotos del suicidio de Dead y que publicó antes de también suicidarse, con Euronymous también fenecido, el mítico bootleg en directo nombrado ‘The Dawn Of The Black Hearts’ a través de su sello Warmaster Records, con la imagen del cadáver de Per Yngve Ohlin (Dead) en su portada. Es importante remarcar que Colombia fue a la par que Noruega una segunda cuna del género metal extremo más crudo, que influyó de lleno en el sonido del black primitivo según declararon varios músicos europeos.

In The Name Of Satan Jon & Joe

Arranca el documental y… ¡TRASH!

Los minutos iniciales de ‘In The Name Of Satan’ (nombre de un disco tributo a Venom lanzado en 1998) son planos y pretenciosos, con tintes enfáticos en la voz cuando Joe alude al “norwegian black metal”, como si fuera un monstruo, a través de un pequeño esquema en el que encontramos la más grande y dolorosa pifiada en pantalla y por escrito: la escritura de thrash metal como “trash” metal. Pensábamos que esa etapa de comerse las letras al escribir sobre este otro subgénero estaba superada desde que Metallica se hicieron famosos.

Destaco también como pequeños fiascos una de las primeras escenas de esta nueva pareja televisiva haciendo un poco el teatrillo en un concierto de Enslaved, del que salen tan aturdidos que se tienen que poner –aparentemente- ciegos a ibuprofeno, así como la hollywoodiense interpretación de Joe en el sótano de la tienda Helvete (fundada por Øystein Aarseth) en busca de la famosa cueva pintarrajeada donde se reunían los diferentes músicos para ensayar y planear fechorías. Esta escena de persecución está llevada tan al límite que parece toda una hazaña, aderezada con la aparición chaval maquillado con corpsepaint que se le aparece a Joe Pérez-Orive en varios momentos del documental dando como resultado algo bastante cómico e incluso absurdo.

Desconozco si esto estaba planteado como una coña o como algo que debería dar miedo o respeto, pero esperemos que se trate de lo primero. Desconocemos quieren era ese tipo, pero hasta te entra el gusanillo de buscarlo en los créditos. Podría hasta ser un extra del ultra famoso videoclip “Call Of The Wintermoon” de Immortal si éste se hubiese rodado para la generación de metaleros neruzcos actuales que compran en Inditex. Si ya se hacen cortos los poco más de 50 minutos que nos han ofrecido, imaginad lo “angustioso” que resulta lidiar con unos 10 más con paja innecesaria.

Corpsepaint Jon & Joe cementerio

Gracias a Satán, tras un buen rato de turra y dramatismo aparece la compositora folk y estudiosa del metal escandinavo Nina Nielsen como primera entrevistada, para más tarde dar paso a Didrik Søderlind, quien creó “una de las Biblia del black metal” en palabras literales de Sistiaga (refiriéndose a “Lords Of Chaos”). Tras los preliminares, empezamos a entrar en calor y ya hay más orden y un interés creciente al toparnos con las apariciones del bajista Necrobutcher (Mayhem) y el abiertamente homosexual vocalista de Gorgoroth, Trelldom y Gaahlskag: Gaahl (¿qué pensarán sus amigos Faust y Hellhammer de su orientación? –uno de ellos mató a un chico gay y otro apoyó públicamente el acto–), los cuales se muestran amables, tranquilos y abiertos durante sus intervenciones a pesar de tratar temas bastante peliagudos (¡hasta sonríen de vez en cuando!). Cabe decir que no hay demasiado riesgo en las preguntas, aun sabiendo todo lo que se le puede cuestionar a estos dos iconos supervivientes.

También es curiosa la comparación y pequeña charla aludiendo a la pintura de Edvard Munch en la entrevista con Pål Dimmen de Music Norway en la Galería Nacional de Oslo. Parece ser que hay consenso en que cuadros como ‘El grito’ pudieron ser influyentes en la parte estética y dramatismo que buscaba chocarse con la música. Y ciertamente, no parece una casualidad lo que se comenta.

“Jon & Joe”, dos dummies en busca del black metal

Lo que podría haber sido una pieza audiovisual de notable o sobresaliente calidad, se queda en un resumen de las primeras páginas de lo escrito sobre esta música que se centra en lo más controvertido y básico, como quien deja un libro con un marcapáginas abandonado en la mesilla de noche. Con una lectura rápida en la Wikipedia ya tenemos casi todo lo que nos relatan aprendido. Y más, incluso.

Tenemos que decir que, a pesar de los pesares y siendo realistas, tenemos un material óptimo para todo ser que quiera iniciarse en el asunto en base a las historias de algunas de las figuras más públicas y primitivas que aún viven para contarlo, con el aliciente de que en 50 minutos que se esfuman en un abrir y cerrar de ojos se puede conocer lo básico. Esto es interesante tanto para principiantes que sienten atracción real por la materia pero no saben nada como para simples amantes de la música que quieran echar el rato.

No es ninguna mentira que todo se hace cortísimo y superficial, sí, pero no es llega al nivel de aberración ni mucho menos. Puede parecerlo porque da pie a pensar que dos figuras televisivas reconocidas en España no tienen interés de meterse en estos jardines mucho más que lo hecho, pero rompo una lanza a favor de ellos. De ellos y de La Caña Brothers, la productora que ha unido fuerzas con la marca Movistar para llevar adelante esto. Resalto la figura de Marián Ramis (realizadora encargada según de las animaciones tan logradas según los créditos finales), Mónica de La Fuente (directora de arte y producción) y de toda la gente que se ha hecho cargo de los decorados, ambientaciones y que ha trabajado en esa especie de cómic animado y bastante interesante que se presenta en los primeros minutos.

Transyuggoth In The Name Of Satan Jon & Joe

En cuanto a imagen y sonido, y dentro de las posibilidades y medios no hay queja, tal y como hemos recalcado arriba. En cuanto a contenido y trabajo documental, mejorable. Si este docu se ampliase a un par de entregas más, la cosa cambiaría. El black metal no ha muerto todavía, y no hace falta salir de Noruega y Suecia para hacer algo más amplio, ni tampoco hay necesidad de profundizar en el más puro underground. Unas cuantas menciones y entrevistas más serían la clave, pero el amarillismo es lo que resalta en casi todo momento. Es hasta comprensible.

El único momento que rompe un poco la repetición de los clásicos es cuando entrevistan a Transyuggoth en su local. Son un grupo extraño y aparentemente desconocido (¿alguien los conoce?) que llama la atención. Si me dicen que los encontraron tirados en la carretera tal y como semeja, me lo creo. Le dan un toque todavía más ocurrente a todo, destacando cuando le ceden el micro a Joe para realizar una improvisación en su sala y en el cameo del comienzo y final dentro del coche que conduce Jon Sistiaga.

Veredicto: damos el visto bueno con sus obvios peros

El documental tiene casi más contras que pros para un oyente medio de esta música que está aburrido de ver y escuchar siempre lo mismo, pero hay que concebirlo como una especie de ritual de iniciación para interesados, por parte de claramente inexpertos (Sistiaga especialmente parece estar perdido en todo momento) en el mundillo con afán de aprender un poco sin mojarse, enfocado también para inexpertos. El fin semeja acumular un poco de información para abrir la mente hacia otros mundos. Como experimento tal, aceptamos pulpo como animal de compañía.

Muchos nos preguntamos dónde se han dejado las menciones hacia el batería Manheim y el vocalista Messiah (fundadores de Mayhem junto a Euronymous y Necrobutcher y fundadores del grupo Order), Darkthrone, Varg “Count Grishnackh” Vikernes (a pesar de que sería rarísimo que accediese a una entrevista siendo como es y viviendo en Francia), Immortal, Emperor, Carpathian Forest, etc. También es raro que no se parasen con el tema de Faust y su asesinato a un homosexual. Pero bueno, que hay que ser realistas y partir de que esto no es una tesis doctoral.

Un blacker true de los que escuchan bandas de raw black que parece que han grabado sus temas con un Nokia 3310 y que piensan que Mayhem son como los Backstreet Boys de la escena probablemente acaben queriendo hacer lo que Vikernes a Euronymous, pero no hay que ser tan cerrado de mente como estas personas y dar oportunidades. Dudo que este estudio hecho por dos celebridades de la caja tonta haga de mecanismo de infección para mercantilizar el black metal, aunque quién sabe.

Jon & Joe In The Name Of Satan

Hacemos una petición al viento por si Jon y Joe nos pudiesen estar leyendo: haced algún capítulo más sobre este tema, ¡por favor! Desde aquí os proponemos ideas (no podemos ofrecer dinero, lo sentimos) como pasearse también por Inglaterra, Suecia, Suiza y algún lugar punto de América para contrastar cosas y ver los diferentes puntos de vista de otros músicos fuera del marco tan machacado de la Noruega de los ’80 y ‘90.0 Ya no digo de meterse en las nuevas corrientes de post-black, ambient y otras atmósferas experimentales y crossovers, pero… ¡Entrevistas! ¡Al menos queremos más entrevistas y más material! ¡No nos dejéis con este pseudogatillazo! ¡Ni os paréis tanto con la bromita de los guiños a A-ha y Radiohead tanto! (no, estos grupos no tienen nada que ver con el tema base, por mucho que los A-ha sean de Oslo, pero son demasiado recurrentes para tan poco minutaje).

Ahora solamente está en vuestras manos verlo y juzgar por vosotros mismos, que no queremos destriparos todo. Eso sí, si queréis más y mejor en cuanto a detalles y entrevistas, tenéis muchos documentales y reportajes que os aportarán más como parte del material que plasmó Sam Dunn en sus estudios sobre el metal o como ‘Once Upon A Time In Norway’, ’Black Metal Satanica’, ‘Pure Fucking Mayhem’ o ‘Satan Rir Media’, por poner algunos ejemplos.

Jaime Tomé