RESEÑAS
THIN LIZZY
Thunder And Lightning
VertigoTracklist
- Thunder And Lightning
- This is The One
- the sun Goes Down
- The Holy War
- Gold Sweet
- Someday She Is going To hit Back
- Baby Please Don't Go
- Bad Habits
- Heart Attack
- Scott Gorham(Guitarra)
- Phil Lynott(Bajo y Voz)
- Brian Downey(Batería)
- John Sykes(Guitarra)
Escribir sobre el testamento musical de un grupo, su último y definitivo disco siempre es complicado, debido a la importancia que tiene a la hora de analizar la historia de cualquier banda.. Puede convertirse en un trabajo que suponga un broche de oro para una brillante carrera o una lastimosa despedida que concluye un trayectoria en franca decadencia. Aún más difícil se antoja esta tarea es cuando la banda es plenamente consciente de que es va a ser su ultimo disco, que más allá de él no existirá nada más. La presión que se cierne sobre los integrantes para concluir su carrera con la cabeza alta supone una dificultad añadida de la que solo los mejores logran salir airosos. Este es el casi aquí presente, Thunder & Lightning, última obra de Thin Lizzy, uno de los grupos más geniales, únicos e inclasificables que hayan visto nacer cualquiera de las ramificaciones del rock duro. Unas leyenda que con su primigenio sonido de blues rock fueron evolucionando, convirtiéndose en habituales de las ondas e imponiendo un estilo basado en la melodía, las armonías y las posibilidades que brindaban sus guitarras gemelas.
Durante los 70 Thin Lizzy fue una de las formaciones más populares de las ilas británicas, logrando erigirse en uno de los símbolos estéticos de la época. Gran parte del mérito era del alma mater del grupo, Phil Lynnot, y su peculiar figura de mulato irlandés. Pero más allá de valoraciones superficiales, Lynnot fue una de las almas más sensibles y creativos que jamás haya brindado el rock duro, y su pérdida a mediados de los 80 fue uno de los golpes más contundentes que jamás haya recibido el género. Su trayectoria solo se vio empañada por sus adicciones que más tarde le arrebatarían la vida, pero durante su corta vida proporcionó a todos los fans del hard rock una serie irrepetibles de obras maestras durante los 70.
La plenitud artística y física del grupo durante los 70 alcanzaría su cenit en los 70 gracias a Black Rose, en el que la colaboración de Gary moore cerraba un ciclo inolvidable para el grupo. Sin embargo, el cambio de década no fue tan afortunado, y a la obvia decadencia física de Lynnot se le unió una carencia de ideas notable que se vio reflejada en la mediocridad de Renegade y Chinatown. El grupo estaba abocado a la disolución, sobre todo por el empuje de las bandas integrantes de la New Wave Of British Heavy Metal. Acordada la separación, aun quedaba pendiente la grabación de un último disco para lograr unos ingresos necesarios. El problema era que, tras la marcha de Snowy White, quedaba vacante la plaza de acompañante de Scott Gorham a las guitarras. La solución vendría de la mano de un talento emergente, John Sykes, por entonces estrella de los notables Tygers Of Pan Tang, una de las bandas más conocida de la nueva generación.
La incorporación de Sykes supuso uno de los revulsivos más espectaculares vistos en formación alguna. Entró en una banda apocada y falta de ideas y lograron brindar un disco con una energía, fuerza y contundencia como pocas veces se ha había visto hasta entonces. La sangre de la nueva generación de heavy metal británico comenzó a fluir por las venas del grupo y si Thin Lizzy había sido una de las bandas más influyentes entre los nuevos grupos, en esta ocasión fue el maestro el que tuvo que aprender de sus pupilos. Se ganó el apoyo de los aficionados más recientes gracias a insuflarle electricidad y a su música, dejando de lado su clásico hard rock de influencia bluesera y apostando definitivamente por un heavy metal moderno.
El resultado, gracias también a la producción de Chris Tsangarides, ha quedado para la posteridad como una de las despedidas más soberbias que se recuerda de grupo alguno. Un epílogo que demuestra la capacidad de adaptación a la modernidad de una banda que parecía anclada en la nostalgia de épocas mejores, pero que supo levantarse para reclamar su posición en el nuevo escenario.
La expresión de esta nueva senda queda perfectamente reflejada en el título homónimo del disco, que se encarga de abrirlo. Pocas veces un título ha personificado tan bien la filosofía de una banda, pues ejemplifica la inyección eléctrica de la que fue objeto la música de Thin Lizzy. Thunder and Lightning es el tema más rápido, enérgico y contundente que jamás haya compuesto la banda irlandesa, abandonando las clásicas armonías de las guitarras gemelas que caracterizan al grupo. Se impone un ritmo constante y acelerado, sin dejar un momento para la calma, siempre regido por los riffs afilados y contundentes tan característicos de Sykes, además de su habitual exhibición de virtuosismo en el solo. Pero lo que se destaca es un Phil Lynnot inédito hasta la fecha, que srecita sus letras con una voz rasgada y una rabia que denota el delicado momento personal por el que atravesaba. La crudeza del tema queda reflejada incluso en los coros, que tradicionalmente eran un espacio melódico en las composiciones de la banda. No hay ni un momento de descanso para una canción cuya contundencia se revela como un gran acierto para abrir el disco.
El grupo levanta el pie del acelerador con This Is The One, que sin llegar a ser una balada debido a su riff, si supone un lapso de reposo para el oyente. Un tema que cuenta con unos excelente coros y que supone un excelente interludio con el que descansar tras la descarga de inicio inicial. Es continuado por la fenomenal The Sun Goes Down, balada que demuestra la adaptación de la banda a las nuevas tendencias del género, gracias a la incorporación de los clásicos sintetizadores tan característicos de los ochenta. Su uso, predominante durante la canción, ayuda a crear una atmósfera otoñal, de corte intimista y nostálgico, en una composición en la que Lynnot recupera su característica sensibilidad. El punto triste y a la vez emotivo es la hermosa letra de la canción, en la que el propio cantante parece augurar el triste destino que se le avecinaba y que queda reflejado en la dulzura con la que recita las palabras.
Holy War supone un guiño a la épica que tanto caracterizó a las bandas de la NWOBHM, suponiendo además una subida del ritmo respecto a los dos temas anteriores. Su genial riff y efectos la dotan de la modernidad de una canción adelantada a su tiempo, en la que destacan sus épicos coros que convierten al tema casi en una marcha militar. Añadidos a la fuerte presencia de melodía y su solo la convierten en uno de los temas más pegadizos del grupo, aunque no sea uno de los más reconocidos de su repertorio.
Cold Sweat recupera la senda marcada por Thunder and Lighting, y se retoma el camino de ua ritmo acelerado, afilado y contundente. Sin embargo, se diferencian en que , aun contando con un notable riff y una rapidez endiablada, el ritmo es más melódico y menos caótico que el de su predecesor.
La recta final del disco, compuesta por cuatro temas, muestra menos inspiración compositiva que en los cinco primeros, aunque cada uno de ellos cuanta con aspectos a destacar. Someday She Is Going To Hit Back es , probablemente, la canción más extraña y experimental del disco, al ser consecuencia de combinar heavy metal con elementos provenientes del jazz. Aun siendo un tema de calidad, le resta puntos su difícil encaje en el conjunto del grupo, aunque a bases de escuchas el oído del oyente acaba por habituarse a su desarrollo tan peculiar.
Baby Please Don´t Go supone una vuelta a los orígenes de los Thin izzy clásicos de los 70, dejando de lado los ritmos más contundentes a favor de la fuerte presencia de la melodía y un Thin lizzy que recupera su forma de cantar clásica. Incluso los habituales coros recuperan el desenfado característicos de la banda durante la década pasada. Parte de lo aquí dicho podría aplicarse a Bad Habits, que podría pasar por alguno de los temas clásicos de la banda si no fuese por su riff tan propio de la década en la que fue grabado. Lo más destacable, sin embargo, no es la música propiamente dicha, sino la letra, en la que Lynnot vuelve a hacer una de sus clásicas reflexiones sobre su errático modo de vida.
El grupo cierra el álbum de la misma forma que lo abre : con rabia y fiereza. Heart Attack recupera el delirio guitarrero del primer tema su apuesta por la velocidad, sin dejar un momento de respiro para el oyente y quedando como sorprendente conclusión de un disco con capacidad de atrapar al oyente desde el principio hasta el final. Una filosofía muy habitual en un grupo que tanto cariño cosechó entre todos los que los vieron en directo y que tras la muerte de Lynnot solo podemos recuperar en la moderna reencarnación protagonizada por Sykes y Gorham.







