¿Te gustan Accept y Saxon? ¿Dejaste de descubrir música en 1994? Posiblemente eres un Metalpaco y no lo sabes. Los creadores del término te dan las claves en este reportaje.

Ya hace una temporada, en pleno acto de procrastinación intensivo, di en Facebook con una página/comunidad llamada “Metalpacos”. Sin siquiera entrar a leer nada de lo expuesto en dicha fanpage el concepto “Metalpaco” me evocó rápidamente una imagen: los dos hermanos heavies de la Gran Via de Madrid (¿donde están ahora?). Tipos anclados en una época, en una expresión estética y musical del heavy metal, que no toleran grandes cambios. El conservadurismo llevado a nuestra música preferida. Los votantes del PP del heavy metal.

“Un Metalpaco es un ser musicalmente resignado” explican los responsables de la página, creada en mayo de 2017 por la necesidad, imaginamos, de hacer chanza de algo que, oigan, es muy serio: el anquilosamiento masivo de la comunidad heavy en una época (los 80) y un estilo (el heavy clasicote con sabor de los Lludas y los Acept). “Es alguien que en 1994 tiró la toalla al no reconocer a nadie de los que aparecían en el Rockferendum de la Heavy Rock. Como todo tipo de especies, tiene descendencia y donde antes había Obús ahora hay Sabaton; las tendencias cambian pero el ADN paquero perdura.”

Los responsables de la página de Metalpacos, ocho personas repartidas en distintos puntos de la península, no han inventado nada nuevo. Su burla es la misma que la de Gigatrón. Hay que reírse de los estereotipos más incómodos del heavy metal y para eso hay que conocer muy bien el genero, desde dentro.

“Hay varias situaciones y tipos de Paco” elaboran. “Por ejemplo, un cuarentón recién divorciado que debe lidiar con la batalla de su vida: la custodia de su hijo Kevin. Volver a escuchar Stratovarius, gritar ‘Hail and kill!!’ y llevar camisetas de calaveras con rosas ayudan a sobrellevar eso. También puedes ser un Paco millenial, escuchar ripeos cutres de vinilos en Youtube, llevar riñonera y que, en pleno 2018, tu banda favorita sea Vinnie Vincent Invasion. En general hay una serie de rasgos generales a todos los Pacos.”

Todos somos Metalpacos en potencia, según parece. Una mala época, un parón a la hora de descubrir bandas absurdas con guitarras de ocho cuerdas, un problema con la tarjeta de crédito asociada a nuestra cuenta de Spotify con la que seguir descubriendo música perpetuamente, un mal divorcio…todo nos puede llevar a convertirnos en Metalpacos. Da igual la edad que tengamos.

“Esto es como la varicela, pasada cierta edad el riesgo disminuye” nos calman. “Del mismo modo, si te contagias, es difícil dar marcha atrás. Si pones Rock FM y te encuentras canturreando más de 3 temas seguidos, date por perdido.”

Como antes decíamos, no existe solo un tipo de Metalpaco. Los Metalpacos vienen en todos los tamaños, sabores y colores.

“Normalmente el Paco se refiere al Paco Vulgaris, pero hay mil subespecies” nos cuentan.  “Tenemos al Paco Black, que se caracteriza por camiseta de Cradle of Filth/Dark Funeral, anillo de dedo, camiseta de Eduardo Manostijeras.”

“También tenemos al Viking Paco Senior, que es un caso curioso: cantan en honor a Odín, metro setenta, pelo negro como el carbón, gafas de culo de vaso, un cuerno lleno de cerveza caliente y falda del catálogo EMP en lugar de elásticos (la edad castiga la próstata)”.

No podía faltar un clásico a partir de ciertas edades como es “el Paco Desertor: el típico tipo de bar, con pendiente, seguramente con unos tragos de más y unos dientes de menos, que dice cosas como “yo llevaba el pelo más largo que tú”, “esos son buenos” mientras señala tu camiseta, “tengo vinilos en casa, pásate un día y te los doy”, o “yo tenía una Ibañez de las que ya no se fabrican”.

No es un fenómeno exclusivo en España, aunque es uno de los lugares donde con más virulencia se manifiestan, especialmente “en festivales como el Rock Fest y el Leyendas del Rock” indican. Pero en países como Alemania se tiene constancia de un fenómeno similar, solo que bajo el nombre de “los Metal Klaus”. En Holanda suelen responder al nombre de “Van Der Pakken”.

La escena del heavy metal nacional, para ellos, es un fiel reflejo de la tendencia Metalpaquista. Ahí tenemos a “Txus de Mago de Oz, a Fortu de Obús, a los hermanos de Castro yendo al bingo…la lista es interminable” aseguran.

“Todos tenemos predisposición innata hacia el paquismo” nos explican.  “Aunque obviamente la vida, los “20 duros” de la Heavy Rock y los designios ocultos del Mariskal dirigirán tu camino hacia la senda paquera.”

“Existe un punto inherente de paquismo en todos nosotros, y debemos elegir si abrazarlo o luchar contra él. Puedes tener 13 o 45 años y hacer los cuernos en una foto con tu abuela y hablar a tu entorno del último disco de Warcry. Grupos como Amset entraron pisando fuerte y eran chavales.”

¿Es el Metalpaco un natural de los festivales de verano en nuestro país? “Si el jefe ha tenido a bien soltarles la paga extra (y la mujer les da permiso), se plantean irse al Wacken, al Rock Fest o al Leyendas a ver a la Doro, Primal Fear y Arch Enemy por décima vez. Es imprescindible que en un festi paquero toquen bandas que han llegado a tocar en el recibidor de tu casa. Si no  gruñirá, se quejará, verborreará y clamará a los mil cielos que porque tocan esos “desconocidos” más tarde que Hammerfall, Warcry o Amon Amarth”.

Los Metalpacos son ávidos consumidores de prensa heavy para mantenerse informados. No solo eso, sino que son ávidos enemigos de unas redes sociales donde, por norma general, la ortografía se suele valorar positivamente (“La hermandad paquera se mide con hechos, no con palabras” apuntan desde la página de Metalpacos).

El Paco medio “se forjó leyendo la Heavy Rock y oyendo al Mariskal, el Pirata y al Mariano “El del Cazo” García de crío en los lejanos años 80” detallan. “Los chavales de hoy en día ya ni leen ni compran revistas, simplemente digieren catálogos de merchandise y se saben de carrerilla las alineaciones del Wacken. Metalovisión fue un intento fallido de captar el voto paquero nacional, aunque por desgracia no cuajó y ahora la paquería anda suelta y un tanto desorientada. Rock FM sin embargo, parece haberles mostrado el camino a seguir: no escuches nada nuevo cuando puedes degustar el “Enter Sandman” y el “The Trooper” por trillonésima vez”.

Sergi Ramos