AVALANCH, vivió su etapa gloriosa tras la edición de “El Ángel Caído” (2001), disco que venía precedido por otra obra cumbre, “Llanto De Un Héroe” (1999), para muchos, mejor aún que su disco más reconocido. Como sucede en las mejores familias, cuando mejor funcionaba la banda, en plena gira de presentación de “El Ángel Caído”, Rionda decide prescindir de su vocalista, Víctor García, y del baterista, Alberto Ardines. Comienza así uno de los culebrones más famosos del heavy metal nacional, cuyas rencillas aún parecen estar vivas, quince años después.

Mucho ha dado de qué hablar AVALANCH últimamente. Que si la nueva formación, que si el famoso crowdfunding, que si Víctor le hace la cobra a Rionda, que si ahora digo la verdad porque el otro me ha atacado… Trifulcas y verborrea que, al fin y al cabo, no hacen más que empañar el nombre de una banda que, pese a quién pese, ha hecho historia en nuestro país. AVALANCH, vivió su etapa gloriosa tras la edición de “El Ángel Caído” (2001), disco que venía precedido por otra obra cumbre, “Llanto De Un Héroe” (1999), para muchos, mejor aún que su disco más reconocido. Como sucede en las mejores familias, cuando mejor funcionaba la banda, en plena gira de presentación de “El Ángel Caído”, Rionda decide prescindir de su vocalista, Víctor García, y del baterista, Alberto Ardines. Comienza así uno de los culebrones más famosos del heavy metal nacional, cuyas rencillas aún parecen estar vivas, quince años después.

AVALANCH, siguió adelante con la banda remodelada casi al cien por cien. La marcha de dos de sus miembros clave no acabó de agradar al resto de músicos, que fueron abandonando su puesto progresivamente, en cuestión de semanas. Con un vocalista que nada tenía que ver con el anterior frontman, de nombre Ramón Lage, los nuevos AVALANCH siguieron su camino. La polémica estaba servida. Los años venideros serían difíciles, pero la banda supo renacer de sus cenizas. Con el paso de los años, llegarían tiempos mejores, sobre todo gracias a la publicación de “Muerte y Vida” (2007), un disco que representaba una especie de vuelta a los orígenes, con un Lage impresionante a las voces, que se reivindicaba como el gran vocalista de AVALANCH. Pero no fue hasta el 2011 que llegó la gran apuesta de Rionda y los suyos: “Malefic Time Apocalypse”, un disco en inglés, basado en una historia ilustrada por Luis y Rómulo Royo, sencillamente magistral. Con la banda nuevamente en todo lo alto, en 2012, Rionda comunica a sus compañeros que quiere tomarse un descanso…

Antes de que todo eso ocurriera, debemos remontarnos tiempo atrás, concretamente hasta principios de los noventa, cuando un grupo asturiano, de nombre AVALANCH, registra su debut, “Ready To The Glory” (1993). Curiosamente, Alberto Rionda, el hoy propietario de la marca AVALANCH, no participó en la grabación del mismo. Serían Alberto Ardines y el vocalista Juan Lozano, dos de los miembros de esos AVALANCH primigenios, los que se unirían posteriormente a los guitarristas Alberto Rionda, Víctor García, y al bajista Francisco Fidalgo, al quedarse sin miembros para seguir adelante. “Ready To The Glory”, suena a los HELLOWEEN del “Walls Of Jericho” (1987), con guitarras a lo VAN HALEN, aunque también contiene temas, como el propio “Ready To The Glory”, que suenan a hard rock de los ochenta. “Ready To The Glory”, está cantado en inglés, casi en su integridad, menos el tema “Vencer”. También se incluye “Excalibur”, tema que más tarde aparecería adaptado al castellano en “La Llama Eterna” (1997), el segundo disco de AVALANCH, o primero, si ponemos en categoría maqueta a “Ready To The Glory”. Otro corte a destacar es “Red Night”, con reminiscencias a los alemanes GRAVE DIGGER. A día de hoy, “Ready To The Glory”, es una pieza de coleccionista muy preciada. Por suerte, podemos disfrutar de él en Youtube.

Más tarde, de cara a la grabación de “La Llama Eterna”, AVALANCH se mete en los Bunker Estudios, de Llanera (Asturias), para dar vida a los trece temas que lo conforman. La formación oficial, por aquel entonces, estaba integrada por Juan Lozano (voz), Alberto Rionda (guitarra y teclados), Roberto García (guitarras), Francisco Fidalgo (bajo), y Alberto Ardines (batería). “La Llama Eterna”, está grabado en castellano, aunque también se hizo la correspondiente versión en inglés, “Eternal Flame”. El álbum, alcanza cierta repercusión, con cortes remarcables, como el propio “La Llama Eterna”, “Excalibur”, “Rainbow Warrior”, “La Taberna” o “Vicio Letal”. Varios de los temas están compuestos a medias entre Lozano y Rionda, algo impensable a día de hoy. El disco, se perfila como toda una declaración de intenciones, y AVALANCH comienza a hacerse un nombre, apareciendo incluso en Canal +, que ofrece parte del concierto llamado “Duro con el 98”, como parte del programa “Más Metal”.

A pesar de la creciente repercusión de AVALANCH, la banda decide prescindir de Juan Lozano en plena gira de presentación de “La Llama Eterna”. El sustituto no es otro que Víctor García, que ya se había ocupado de las guitarras en un pasado. Con Víctor llegan los auténticos días de gloria del quinteto, esos que quedarán registrados en el disco en directo, “Días De Gloria” (2000), grabado en la sala Quattro de Avilés, el 18 de junio de 1999. En cuestión de meses, nadie recuerda ya a Juan Lozano, siendo Víctor el referente indiscutible para los fans de AVALANCH. Aprovechando el gran momento del grupo, deciden volver al “Bunker”, para dar forma a un nuevo trabajo: el imprescindible “Llanto De Un Héroe”. Lo produce Alberto Rionda y lo masteriza Tim Young en los Metrópolis Studios (Londres), viendo la luz en abril del 1999. En este disco, el sonido de la banda se endurece. “Torquemada” se establece como buque insignia del grupo asturiano, acompañado por otros cortes imprescindibles como “Vientos Del Sur”, “Pelayo”, “Cambaral”, o “Aquí Estaré”, compuesto por Víctor García.

AVALANCH se establece, a finales del siglo XX, junto con MÄGO DE OZ, como uno de los grupos más grandes de España, comenzando así otro de los famosos culebrones que enfrentó a ambas bandas a lo largo de los años. Tras “Días de Gloria”, AVALANCH da un nuevo paso con “El Ángel Caído”, el disco más vendido del grupo hasta la fecha. Iván Blanco, se incorpora como teclista y corista, dejando la formación como sexteto. AVALANCH, entra a grabar, una vez más, en los Bunker, ahora propiedad de Alberto Rionda, y “El Ángel Caído” ve la luz en 2001. El álbum está escrito enteramente por el guitarrista líder, que busca un plano más espiritual y mitológico en las letras, siendo “Las Ruinas Del Edén” una pieza clave del mismo. Aquí, Leo Jiménez hace de “hombre”, poniendo su toque personal y dándole la réplica a Víctor, que en este caso es “Dios”, en una colaboración que, sin duda, hizo las delicias de los fans del género. ¡Dos de los mejores vocalistas del momento juntos en una misma canción!

AVALANCH pasaba a la historia con “El Ángel Caído”, gracias a temas tan destacables como “Xana”, “Tierra De Nadie” o “Levántate y Anda”, pero, paradójicamente, la historia se repetía. En pleno tour de presentación del disco, y para sorpresa de todos, Rionda prescinde de Víctor y de Alberto Ardines. ¡La salsa rosa está servida amigos! Los seguidores de la banda quedarían divididos para la eternidad. Una parte aprobó a Ramón Lage como nuevo voceras, pero el resto hizo mártir a García, elevando a su nuevo grupo, WARCRY, al olimpo de los dioses en tan solo un año de vida. Lage, se comió un “marronazo” de proporciones gigantescas, al afrontar la recta final de “El Ángel Caído Tour”. Vimos llover de todo sobre el escenario, gente insultando desde el público, salas prácticamente vacías en los tours posteriores… pero Ramón y Alberto aguantaron estoicamente el chaparrón. Algo digno de aplaudir.

Ramón Lage, que ya había colaborado en los coros de “El Ángel Caído”, le da un nuevo aire a los temas de AVALANCH, superando con nota su trabajo en “Los Poetas Han Muerto” (2003), aunque muchos no lo aceptarán. André Matos, colabora en el nuevo disco, poniendo su voz a “Del Cielo A La Tierra”, uno de los mejores temas. La fama de “ogro dictador” de Rionda crece a marchas forzadas, pero él intenta hacer oídos sordos. “Los Poetas Han Muerto”, representa un canto romántico a la depreciación del arte en general, con temas autobiográficos como “Cien Veces” o “Jamás”. También destaca “Madre Tierra”, nombre que en un principio se pensó para el disco (la versión en inglés sí se llamó “Mother Earth”), quizás el tema en el que vemos más claramente a los AVALANCH de la anterior etapa. A pesar de la voz, las composiciones son una continuación directa de “El Ángel Caído”. Si Víctor hubiera grabado las voces, otro gallo cantaría.

Los nuevos AVALANCH comenzaban casi de cero, con Dani León a las guitarras, Marco Álvarez a la batería y Roberto Junquera a los teclados. Fran Fidalgo, por su parte, es el único que sigue al lado de Rionda. Luis Royo, volvía a ser el elegido para ilustrar la portada, dejando para el recuerdo otra gran obra que representa perfectamente el espíritu del disco. Los detractores de Rionda, aprovecharon para atacar el single, “Lucero”, con palos y piedras, pero la banda seguía a lo suyo editando un recopilatorio de temas antiguos interpretados por la nueva formación. Entre ellos destaca “Juego Cruel”, originalmente grabado por Juan Lozano. Poco a poco, las aguas se van calmando. “Las Ruinas Del Edén” (2004), nombre que da título al recopilatorio, va acostumbrando la voz de Ramón a nuestros oídos. A pesar de todo, WARCRY les pasan la mano por la cara a cada disco que editan. A AVALANCH no le toca otra que seguir picando piedra.

En 2005, “El Hijo Pródigo”, anuncia nueva vuelta de tuerca en el devenir de la banda. Una horrible portada, esconde diez temas que continúan apartándoles de aquel power-metal que les hiciera grandes en el pasado. Con tintes más actuales, en su interior destacan temas como “Semilla Del Rencor”, “La Cara Oculta De La Luna”, “Papel Roto” o “Un Mar De Lágrimas”. Las giras de AVALANCH han pasado de aforos medianos a recintos pequeños, pero ya no se escuchan insultos entre el público. Ahora, quien asiste a un concierto del grupo, apoya como el que más. Más vale pocos pero bien avenidos. AVALANCH sigue su camino, y en 2007 nos regalan un “Muerte y Vida” que sirve para dar un puñetazo sobre la mesa. Luis Royo regresa a la carátula de los asturianos, en un disco que, esta vez sí, es muy bien acogido. Como colofón a la gira de presentación del disco, graban su actuación en la Semana Negra de Gijón, en 2008, editando más tarde el doble CD/DVD “Caminar Sobre El Agua” (2008).

“Muerte y Vida”, nos trae a un Ramón que adquiere registros agudos, algo nunca visto hasta esa fecha, metiéndose en el bolsillo a una buena legión de fans que le giraron la espalda en un principio. Son muchos elementos procedentes de sus diversas etapas los que confluyen en este nuevo disco. Y ahí está la gracia. Hay temas sinfónicos, cuya estructura nos recuerda a “El Ángel Caído”, como “Ángel De La Muerte”, u otros, como “La Prisión De Marfil”, puramente power-metaleros. “Sombra y Cenizas” también destaca, o la melancólica “Aprendiendo A Perder”, que dejan más espacio al desarrollo emocional y creativo del grupo. Tras este punto de inflexión, llegó un nuevo giro de tuerca con “El ladrón De Sueños”, en 2010, en el que AVALANCH recupera las olvidadas percusiones e incorpora arreglos más modernos y atmósferas electrónicas.

Los principales cambios respecto a “Muerte y Vida”, se encuentran en el tratamiento de los teclados, ahora en manos de Chez García, y en las melosas melodías vocales que, acompañadas de la letra, pueden parecer demasiado ñoñas en ocasiones. Esto nos sucederá al escuchar trallazos de la talla de “El Ladrón De Sueños” o “El Hombre Solo”, canciones que pierden toda potencia al toparse con el registro vocal, excesivamente melancólico, de Lage. ”¿Dónde Estoy?”, por su parte, es una composición innovadora que abre el redondo y nos muestra por dónde van a ir los tiros: canciones extensas y elaboradas, mezcla de dulzura y potencia, con algún single claro como “Mil Motivos”. Si con “Muerte y Vida”, la banda recuperó la línea compositiva de “El Hijo Pródigo”, con el siguiente ”Malefic Time: Apocalypse”, AVALANCH regresaban más potentes que nunca. El disco se basa en una idea de Luis y Rómulo Royo, donde la mitología, las religiones, la eterna lucha entre el bien y el mal… tienen todo el protagonismo.

”Malefic Time: Apocalypse”, es un disco de HEAVY METAL en mayúsculas. La obra nos traslada al futuro 2038, en una Tierra post-apocalíptica, devastada por la llegada del juicio final, donde ancestrales seres alados luchan por los poderes lunares y solares. En este nuevo abanico de trece grandes composiciones, encontramos a unos AVALANCH completamente de parla inglesa, dando como resultado un redondo alejado del romanticismo del anterior “El Ladrón De Sueños”. ”Malefic Time: Apocalypse”, grabado, mezclado y producido por Alberto Rionda, en sus Bunker Estudios de Asturias, se abre con un tema rapidísimo y austero llamado como el mismo disco y cuenta con varios personajes que van apareciendo por el camino. También destaca ”Marduck”, un tema en forma de death-metal, que da vida al más malo de la historia, un personaje siniestro, hermano de Lucifer, en el que colabora Miguel Mesas a las voces. ”Malefic Time: Apocalypse”, es un disco muy recomendable, que representa el último disco de estudio de AVALANCH hasta la fecha.

A pesar de la gran apuesta que supuso “Malefic Time: Apocalypse”, parece ser que la banda no pasaba por un buen momento, en cuanto a las relaciones internas, y decidió tomarse un descanso indefinido en 2012. La historia actual todos la conocemos: hace unos meses, Rionda resurgía de sus cenizas con unos nuevos AVALANCH, con motivo del quince aniversario de “El Ángel Caído”. El guitarrista, cogía de nuevo las riendas del grupo y reclutaba a Israel Ramos (ALQUIMIA) a la voz, Mike Terrana (RAGE, TARJA, MASTERPLAN…) a la batería, Jorge Salán (MÄGO DE OZ, Jeff Scott Soto…) a la guitarra, Magnus Rosen (HAMMERFALL) al bajo y José Paz (SANTELMO) a los teclados. Por el momento, tenemos un nuevo vídeo de “El Ángel Caído” que pinta muy bien. Seguro que, como de costumbre, AVALANCH callará muchas bocas en un futuro.

Ivan Allué