Vuelven HIM (His Infernal Majesty) de gira y las entradas se agotaron desde hace meses para toda una Razzmatazz 1. Está claro que las ganas de verles siguen presentes para un grupo que nos animó el principio de siglo. Hicieron uso y abuso de la pose de sex symbol de su líder alcanzando el estrellato con “Razorblade Romance” y muy a pesar de que sus directos dejaban bastante que desear.

Vuelven HIM (His Infernal Majesty) de gira y las entradas se agotaron desde hace meses para toda una Razzmatazz 1. Está claro que las ganas de verles siguen presentes para un grupo que nos animó el principio de siglo. Todavía recuerdo la primera vez que los escuché en el programa de mañanas de la COPE (no había nada como escuchar la cadena episcopal para empezar cabreado y con energía por la mañana… cual taxista). Hicieron sonar el single “Join Me in Death” y debatieron sobre el concepto de Love Metal durante unos minutos… algo inaudito. Estaba claro que había dinero para promoción en esos tiempos. Pronto la imagen de Ville Valo pasaría a ser icónica para un grupo baladero y comercial que iba a recibir palos por doquier. Puede que estuviesen alejados del heavy metal pero los discos de esa era llegaron a ser muy populares entre el público general.

Hicieron uso y abuso de la pose de sex symbol de su líder alcanzando el estrellato con “Razorblade Romance” y muy a pesar de que sus directos dejaban bastante que desear. “Deep Shadows and Brilliant Highlights” no superó su anterior obra pero definitivamente me enamoraron con su cuarto “Love Metal”. A partir de entonces el grupo fue algo a la deriva llegando a endurecer su sonido, y ya nada volvería a ser igual. Los buenos años pasaron pero cada entrega de los finlandeses góticos tiene siempre algo interesante. Eso no quita que hayan entrado en las listas americanas y británicas, pero definitivamente su era dorada quedó atrás.

Pero realmente empezaron en 1997 con “Greatest Lovesongs Vol. 666”. Sabiamente tiraron de versiones haciendo suyas el “Wicked Game” de Chris Isaak y el “(Don’t Fear) the Reaper” de los Blue Oyster Cult. Pero demostraron con ese temazo llamado “Your Sweet 666” que tenían ideas y potencial. ¿La clave? Jugar con la dualidad de muerte y amor que quedaba inmortalizada con el símbolo del “heartagrama”: la unión del corazón con el pentáculo satánico. Una maniobra comercial exquisita y efectiva a la que se sumó el apoyo de una multinacional y una formación bastante estable.

Toca pues recordar a Him a la espera de que demuestren que siguen teniendo muchos argumentos para “enamorarnos hasta la muerte” el próximo miércoles.

“Your Sweet 666” (“Greatest Lovesongs Vol. 666”)

Su tarjeta de presentación ante el mundo fue este excepcional tema. Pegadiza hasta rabiar abría su ópera prima y sería mejorada para el siguiente disco, que también lo abriría. Dejan clara toda su paleta de colores con guitarrazos fuertes, teclados de fondo y la personalísima voz de Valo, que a pesar de ser profunda, no llega a los niveles de Billy Idol o de Jyrky 69 (The 69 Eyes). Es una voz dulce y melosa que casa a la perfección con la propuesta sónica. Letras algo adolescentes. Variarían los teclados para su siguiente versión (bastante mejorada) pero dejaban claro que había una gran banda en ciernes. Evidentemente la explotación de Valo como guaperas en las portadas era algo que tuvieron claro desde el minuto cero.

“Wicked Game” (“Greatest Lovesongs Vol. 666”)

Puede que sea la canción sexy por excelencia y fueron a por ella directos. El resultado es perfecto pues no es nada fácil de llegar a los juegos vocales de todo un Chris Isaak. Pero Valo la capea bien y endurecen las guitarras sin tocar excesivamente mucho de esta obra maestra que les puso en el mapa. Todavía existe gente que cree que este tema es de HIM, por lo que jugaron muy bien sus cartas. Los gorgoritos finales son muy meritorios aunque en directo pierda un poco. La otra versión del disco es “(Don’t Fear) the Reaper”. Innegablemente supieron escoger maravillosamente los temas ajenos…

“Join Me in Death (“Razorblade Romance”)

Su single más exitoso y la demostración de que iban a por el gran público queda reflejada en esta balada gótica. Se queda a la primera con ese estribillo potenciado por los coros y ese teclado delicado y omnipresente. Es oscura pero almibarada y pegó realmente fuerte en los años 1999-2000. Las guitarras son contundentes pero quedan en un segundo plano con una producción centrada en batería, teclados y voz. La apoyarían con un videoclip destinado a lucir vocalista y una portada rosa con un gótico-glam que sería icónica desde su aparición.

“Right Here in My Arms” (“Razorblade Romance”)

Para poder hablar de Love Metal como etiqueta había que acercarse a las sonoridades más duras, y eso nos lleva de pleno a la genial “Right Here in My Arms”. Es una de sus mejores composiciones hasta la fecha y aquí si que llevan las guitarras al primer plano aunque mantienen tempos medios y Ville Valo juega entre susurros para rematar con ese estribillo infeccioso y sencillo, pero efectivo. Incluyen solo de teclado y enseñan las uñas, si bien estas están pintadas de negro y cuidadas por la manicura. Tema ideal para el directo y todo un single eléctrico que no se libró de las críticas en su día. Se acerca al metal pero es deliciosamente comercial.

“Poison Girl” (“Razorblade Romance”)

Su escalada al estrellato implicaba al público generalista, así que medios tiempos y baladas era una constante en esta obra. “Posion Girl” estaba a la altura de “Join Me in Death” a pesar de que no pegó tanto. Un inicio a lo The 69 Eyes y un gran trabajo de composición en puente y estribillo. Las partes oscuras las pone el presente bajo de “Migé” Paanaen y un riff sutil de guitarra, más de arreglo que de base. No hace falta pensar mucho para hacerse una idea de qué va el videoclip… Juguetearon con el pop para fastidio de muchos pero la jugada les salió de maravilla. Todo un himno gótico.

“Pretending” (“Deep Shadows and Brilliant Highlights”)

Su siguiente disco fue otro paso más en su escalada al éxito. La portada era una foto de Valo fumando, menos macarrilla esta vez, pero más seria, combinando glamour con aires góticos. Es un disco descaradamente comercial pero funcionó como cabía esperar. En gran parte por ese single infalible que es “Pretending”. Se repite la fórmula ganadora que sería explotada hasta la saciedad esta vez, pero aquí las musas seguían sonriendo a los fineses. Una tonada dulce y positiva entre brumas lanzadas por el teclado y armada con otro estribillo pegadizo-pegajoso en la que sobresale el solo de guitarra de “Linde” Lindström. Llegaron a entrar incluso en las listas americanas, pero no sería el éxito sonado alcanzado con “Razorblade Romance”.

“Buried Alive by Love (“Love Metal”)

Para quien suscribe estas líneas este es “el disco” de Him. Aquí hay temas más variados, piezas maestras y una portada que se alejaba de la esfinge de Valo y potenciaba su gran logro: El “Heartagrama”. “Buried Alive by Love” hacía la función de “Your Sweet 666”, mostrando su cara más agresiva en otro ejercicio de contundencia dulce. Es el típico tema potente para todos los públicos. Bañada en oscuridad y dotada de otro estribillo pegadizo, aderezada con coros agónicos al final. Un single capaz de acercar a gente que les repudiaba por su vena popera sobreexplotada.

“Funeral of Hearts” (“Love Metal”)

Una auténtica delicia. “Funeral of Hearts” juega con la dualidad muerte-amor y lo hace con maestría, a medio tiempo, consiguiendo una composición evocadora y preciosista. Iría apoyada por un videoclip con imágenes nevadas y su interludio acústico posee magia. Una de sus mejores composiciones en la que no se complican y tiran de todos los tópicos que les han hecho célebres. Valo casi susurra más que canta aunque luce registros y hay juegos de silencios. Puede que no sea su tema más conocido, pero para muchos es su gran clásico.

“The Sacrament” (“Love Metal”)

El teclado de Emerson Burton”aquí nos recuerda un poco a lo que hizo Yann Tiersen en la banda sonora de “Amelié”, una película que en esos tiempos enamoró a medio mundo. El resultado es otro medio tiempo en onda “Funeral of Hearts”. Juega con la misma fórmula de combinar acústicas y teclado para que Valo se luzca. Las guitarras eléctricas ejercen más de apoyo, para dar fuerza al estribillo y para marcar tempos. Otro clásico instantáneo que refleja el sonido conseguido en “Love Metal”.

“Wings of a Butterfly” (“Dark Light”)

Paso importante de madurez en el que el grupo seguiría mutando su sonido hasta tesituras más duras y compactas. El título del disco seguía jugando con la antítesis de luz y oscuridad y este single espectacular tiraba de un riff de la escuela The Cult. Es un medio tiempo endurecido con mucha presencia de guitarras y un puente-estribillo muy logrado, así como la línea vocal. 100% Him pero dejando entrever cierta evolución que cristalizaría en “Venus Doom”. La mano en la producción del habitual Tim Palmer (“Love Metal”) se deja notar y el combo huye definitivamente de la explotación en portada de su líder. A partir de entonces el grupo experimenta un retroceso de popularidad y ventas.

Jordi Tàrrega