Al cierre de este artículo, la justicia norteamericana aún no se ha pronunciado sobre el caso, por lo que, por precaución, las siguientes letras han estado escritas con la presunción de inocencia en mente. Independientemente, The Metal Circus quiere pronunciarse vehementemente en contra de cualquier tipo de violencia sexual, sea física o verbal, contra cualquier persona, sea cual sea su género y sexo.

El pasado lunes, el nombre del grupo polaco de metal extremo Decapitated aparecía en todos los medio especializados por una sorprendente noticia: habían sido acusados del secuestro de una mujer después de su show en Spokane, Washington, el pasado 31 de Agosto. Pocas horas después, la noticia se ampliaba – trascendían nuevas acusaciones de violación y abuso sexual, acompañadas de una escalofriante narración corroborada por una amiga de la presunta víctima que, afirma, presenció la escena.

Tal y como declaraba al inicio del artículo, la presunción de inocencia debe ir por delante hasta que se demuestre lo contrario, pero la sensación que se te dibuja en el estómago al leer las declaraciones es que PUEDE que haya pasado. En la mente aparece el interrogante de que hay una posibilidad, pequeña o mayor, pero real, de que las acusaciones sean fundamentadas. Y con esa posibilidad real -a la vez que piensas en amigas, hermanas, conocidas, o tú misma-, aparece también un miedo real. Un miedo real que nace del hecho de que estas cosas pasan. Puede que en esta ocasión no haya pasado -no es nuestro trabajo investigarlo-, pero, a veces, y una sola vez ya es demasiado, estas cosas pasan.

Uno de las consecuencias de que este tipo de sucesos aparezcan en la prensa especializada es que se abre la veda de la pregunta “¿cuantas veces ha ocurrido y nadie se ha enterado?”. ¿Cuantas veces ha ocurrido y los medios no se han hecho eco? ¿Cuantas veces ha ocurrido y nadie se ha atrevido a denunciar? ¿Cuantas veces ha ocurrido y la víctima quizá no se ha dado ni cuenta?

Es probable que, independientemente de la sentencia del jurado, la confianza dentro de los tour bus quede mermada. ¿Cómo digieres que personas con las que has trabajado y convivido, en las que, en principio, confías, puedan considerar actuar así? No puedo concebir que un grupo de amigos decida de golpe llevar a cabo una violación en grupo sin antes haber hablado del tema, haber tanteado el terreno, estar convencidos de que el resto de su manada piensa igual que ellos y les seguirá el rollo – quiero creer que hay una cierta y débil vergüenza gregaria en la justificación de sus actos. Me escalofría pensar que, encontrándose más de una persona en una situación así, ninguno sea capaz de racionalizar más allá de la crueldad.

Sin embargo, de la misma forma que los miembros implicados saben cuál es la posición de cada uno de ellos respecto al asunto, lo pueden sospechar también los managers, pipas, conductores, y cualquiera de los muchos trabajadores que revolotean dentro de un tour bus durante las giras – donde, entre birra y birra, pueden aflorar delatadoras observaciones y burlas.

Todos, como comunidad, unida, debemos seguir estando al caso de nuestro entorno y siendo críticos con las acciones y palabras que nos rodean. Debemos seguir oponiéndonos a las bromas de mal gusto y deteniendo las risas ante los comentarios. Seguir dejando claro que las actitudes de menosprecio y vejación, sea cual sea el grado en el que se presentan, no son bienvenidas – como bien hicieron los de Architects hace poco, o Baroness hará un año. Y, sobretodo, nosotras, debemos seguir reclamando nuestro espacio en la escena, sea saltando en los moshs, pegadas al foso o, si nos place, aceptando invitaciones al tour bus, sin que esto implique acceder a ser presuntamente violadas.

Para finalizar, deseo, personalmente, que esta noticia sea falsa y que ninguno de los afectados haya sufrido el daño que se está relatando que puede haber sufrido. Sin embargo, también espero que, de ser ciertas las acusaciones, la justicia caiga con todo su peso sobre los culpables, aunque esto no pueda hacer volver atrás el tiempo y evitar la presunta agresión a la víctima.

Laura Cano