Que cada fan decida por si mismo, sin la presión de lo que el resto del rebaño opina sobre una cuestión concreta. Si Dio era una divinidad como muchos heavies pensamos, dejemos que la gente sienta lo que quiera sentir al ver su imagen. Todos sabemos que ya no está con nosotros. 

El negocio del arte y el espectáculo vive de provocar sensaciones y emociones en el público. Las más habituales son la de la alegría extrema, nostalgia, melancolía o tristeza. Las canciones de nuestros artistas favoritos son la fuente que origina una cascada de las más variadas reacciones en nuestro cuerpo y nuestra mente. La piel de gallina, unas lágrimas o la necesidad imperiosa de saltar enérgicamente son maneras comunes para dar salida a lo que la música provoca en nosotros.

En el negocio de provocar sensaciones, cualquier cosa es válida. Gwar se las ingeniaban para provocar el asco, la náusea y la risa estúpida en sus conciertos, así que no es muy descabellado que Wendy Dio, viuda y ex-mujer del fallecido Ronnie James Dio, opte por la nostalgia más exacerbada para mover a la gente hacia las salas de conciertos bajo la promesa de poder sentir cerca al añorado vocalista gracias a la tecnología holográfica. La idea no es nueva: Michael Jackson y Tupac Shakur ya han vuelto del más allá en ocasiones puntuales gracias a dicha tecnología. La principal diferencia en lo que pretende ejecutar la viuda de Dio es el hecho de montar toda una gira de conciertos alrededor de dicho concepto. Bautizado como “Dio Returns” mucha gente ha encontrado la idea como algo de mal gusto, casi implicando que Ronnie va a volver de entre los muerto. El diseño gráfico de los carteles, con una mano haciendo los cuernos que sale de una bola del mundo, recuerda a la típica mano que sale de la tierra del cementerio cuando los zombies vuelven a la vida. Una pobre elección de diseño si lo que se pretende es tratar con respeto este “retorno” de Dio a los escenarios.

Ronnie junto a Wendy Dio.

Más allá de esa pobre elección en el diseño, la cuestión es que nadie más que sus dignos herederos tienen derecho a decidir lo que se hace con el legado de Ronnie James Dio. Los demás, como consumidores, podemos vociferar nuestro descontento por el simple método de no acudir a los conciertos previstos de la gira. Lo que está claro es que la nostalgia mueve montañas y poder ver a una banda en directo con la imagen de Dio y su voz enlatada puede ser un concepto que funcione, aunque el rechazo inicial sea totalmente frontal en estos momentos. Habría sido de mal gusto realizar esto al año siguiente de su muerte, pero ahora, casi ocho años después, se ha dejado el suficiente tiempo de luto como para que se puedan hacer valoraciones en frío. Al final, no hay mucha diferencia entre lo que pretende hacerse con “Dio Returns” y el musical de Queen “We Will Rock You” que duró lustros en el Dominion Theatre de Londres, con el beneplácito de Brian May y los herederos de Freddie Mercury. No deja de ser una manera más de mantener el legado musical de un artista vivo tras su muerte y, ciertamente, dudo que el beneficio económico a corto plazo sea un argumento a tener en cuenta en el planteamiento de la gira ‘Dio Returns’. El sistema holográfico no es barato y hay una banda que mover de país en país con su autocar de gira y los gastos de cualquier gira. No estamos hablando de cobrar una entrada para ver un DVD de Dio en una sala de conciertos -que también será lícito si el público está dispuesto a pagar por ello.

Vamos a ver musicales de artistas fallecidos, vamos al cine a ver películas de rock. ¿Por qué no ir a ver una experiencia única como la de volver a revivir el legado de Dio con el extra de nostálgia que aporta la tecnología holográfica? Si nos parece de mal gusto o un aprovechamiento por parte de su viuda, es tan sencillo como no ir. Si la gira es un desastre económico para todos los implicados, no la volverán a hacer. Pero que cada fan decida por si mismo, sin la presión de lo que el resto del rebaño opina sobre una cuestión concreta. Hay personas que se emocionan viendo una imagen de un Cristo en una iglesia por lo que representa para ellos. Si Dio era una divinidad como muchos heavies pensamos, dejemos que la gente sienta lo que quiera sentir al ver su imagen. Todos sabemos que ya no está con nosotros.

Sergi Ramos