Ha sido ver el vídeo de Steve Harris, “acosado” por los fans rusos, y pensar: “¡Ya está bien tíos! ¿Estamos locos?”. Hay veces en las que me pongo en la piel de músicos, escritores, actores, personajes "públicos" en general... que han alcanzado cierta repercusión mediática, y me aterrorizo. La duda que me asalta es: ¿Qué haría yo en su lugar, frente a esa "masa devoradora" compuesta por fans irracionales?

Y no es que lo haya descubierto ahora, ya hace tiempo que lo pienso, pero es que ha sido ver el vídeo de Steve Harris, “acosado” por los fans rusos, y pensar: “¡Ya está bien tíos! ¿Estamos locos?”. ¿Cuántas veces habremos visto en Facebook a Fulanito, presumiendo junto al “rockstar” de turno, a la par que luce su mejor sonrisa? Da la sensación de que la existencia de Fulanito cobra sentido al compartir con todos nosotros tan venturoso momento. Parece ser que nada le motiva más, en este mundo, que llenar álbumes virtuales con esas insustanciales fotografías. Tal vez, leer las muestras de admiración, que dos de sus contactos escriben bajo la foto, le hacen sentir cuan afortunado es en la vida. Fulanito, sonríe orgulloso en la foto, está en su cielo particular, ya tiene otra “presa” para su colección… Pero, ¿os habéis fijado en la cara del músico? En la mayoría de casos acostumbra a ser un poema. Hay veces, incluso, que ni mira a la cámara.

Si alguna vez habéis experimentado la sensación, seréis conscientes de lo infinitamente gratificante que es atender a alguien que ha invertido su valioso tiempo, y dinero, en leer algo que has escrito, escuchar tu música… que te dé sus impresiones, y, encima, luego, te pida que le dediques tu libro, CD… o te hagas una foto con él. Ese momento es el súmmum, y lo disfruto como el que más. Sin embargo, hay veces, como hoy es el caso, en las que me pongo en la piel de músicos, escritores, actores, personajes “públicos” en general… que han alcanzado cierta repercusión mediática, y me aterrorizo. La duda que me asalta es: ¿Qué haría yo en su lugar, frente a esa “masa devoradora” compuesta por fans irracionales? Mi padre, siempre que sale el famosete de turno, en el típico programa del corazón, perseguido por los micrófonos y las cámaras, deja caer: “Míralo, qué estúpido, les cierra la puerta del coche en las narices. Qué se ha creído…”. Y yo, o mi madre, después, le recriminamos: “Me gustaría verte en su sitio. A ver cómo reaccionas tú”. Igual o peor. Ya lo creo.

En cuanto al vídeo de Steve Harris, ¿no se os hace un nudo en el estómago al verlo? ¿Sois conscientes del mal rato que está pasando el hombre? Sin duda, a las pruebas me remito, es un profesional como la copa de un pino. ¡Otro ya les habría mandado a tomar viento! De cara al final, aparece en escena Janik Gers, también atendiendo a los fans. Llega un punto en que no sabe ni a qué cámara mirar. Está tan desubicado, entre flashes, manos, bolígrafos… que parece un cacho de carne a merced de los “buitres carroñeros”. ¡Dejadlos en paz de una vez, carajo! Si los dos Maiden pudieran desaparecer de allí, con un chasquido de dedos, lo harían sin pensarlo un segundo, no cabe la menor duda. ¡Bochornoso!

Conclusión. Hay comportamientos en la vida que sigo sin entender, y el que demuestran estos chicos en el vídeo es precisamente uno de ellos. ¡Mira que somos tontos los humanos! Gente como Axl Rose, Gene Simmons, Steve Harris, James Hetfield… llenan estadios por donde pasan, y viven muy bien de la música. Correcto. Nos hacen sentir algo indescriptible con su música, vale, pero, aunque no lo parezca, o no lo pensemos, en el fondo, son personas de carne y hueso. Tienen sus problemas, enferman… Por mucho que nos pese, ¡también fallecen! No siempre van a tener su mejor sonrisa en el rostro para atendernos. ¡Un poco de respeto jolines! La admiración que sentimos hacia ellos no nos da potestad suficiente como para acosarlos tan descaradamente… ¡Lo que habrá tenido que aguantar esta gente! Hoteles cercados por fans, que flanquean cada rincón cual centinela adiestrado para, en caso de ver a algún componente del grupo, dar parte a los demás; admiradores escondidos en los carros de las sábanas; o, en el peor de los casos, seguidores desequilibrados y dementes, como Mark David Chapman (que mató a John Lennon) o Nathan Miles Gale (que mató a Dimebag Darrell). ¡Poca broma con eso!

Y digo yo: ¿Para qué están las firmas de discos o los meet and greet? La primera, para lo mismo que venimos diciendo. Sin embargo, no deja de ser un “acoso” controlado y consentido. Tú vas, te pegas las horas de cola que hagan falta, te firman el disco, te haces una foto con ellos, les dices cuatro tonterías, y te vas contento para casa. La segunda, pues para sacarte la pasta. Pero bueno, tú decides qué hacer con tu dinero. Además, al igual, con la excusa del meet and greet, tal vez te prestan un poco de atención y todo. Cosa que, cuando los “acosas” sin mesura, ni tan solo consigues.

Personalmente, siempre me ha parecido enormemente frío eso de “… eh Mengano, ¿me puedo hacer una foto contigo?”. Tienes una foto con un famoso, vaya novedad, hasta MANOWAR tienen una. A veces, puede que incluso sea tu ídolo… ¡Y qué! En el mejor de los casos, te mostrará su respeto y te dará las gracias, pero a la que venga el próximo fan a darle la brasa, pasados veinte segundos, ya no se acuerda de tu cara en la vida. En mi caso, he tenido el placer de entrevistar a gente que admiro, y, una vez hemos terminado de charlar, pues les he pedido fotografiarme junto a ellos. Cierto. Y no me considero, para nada, un “Caza-famosos”, solo es el resultado lógico de un proceso. Es la guinda al trabajo que acabo de realizar. Vale, en algunos casos, muchos de ellos tampoco se acordarán de mi jeta pasado mañana, pero, por lo menos, la fotografía será algo más “cálida”. La expresión del músico no será como de oler mierda, con perdón. Será mucho más afable. Creo que el concepto cambia bastante. En fin amigos… nunca está de más pensar un poco antes de actuar de según qué maneras. Pongámonos en la piel de nuestros ídolos y no seamos tan estúpidos.

Ivan Allué