No me opongo a que la tecnología aporte su granito de arena para que el show sea más vistoso y de paso regalarles un momento emotivo a los seguidores de toda una leyenda. QUEEN también lo han hecho, y el lagrimeo entre la concurrencia con Freddie Mercury en escena, tiene que ser hasta sano para el sistema nervioso. Pero de ahí a hacer conciertos y planear giras con un holograma, me parece un engaño de mucho cuidado por no decir otra cosa malsonante.

Me dio tanta rabia, que como encargado de publicar la mayoría de las noticias de The Metal Circus, quise obviarlo. Pero por desgracia, no puedo olvidarlo. Como muchos sabréis, DIO DISCIPLES, la banda formada por los miembros de la banda DIO, que actuaron por última vez junto Ronnie James Dio en 2008 – dos años antes de que nos dijera adiós – han usado en un par de ocasiones un holograma del querido y fallecido vocalista. Su estreno fue en el pasado Wacken Open Air. Ok. No me opongo a que la tecnología aporte su granito de arena para que el show sea más vistoso y de paso regalarles un momento emotivo a los seguidores de toda una leyenda. QUEEN también lo han hecho, y el lagrimeo entre la concurrencia con Freddie Mercury en escena, tiene que ser hasta sano para el sistema nervioso. Pero de ahí a hacer conciertos y planear giras con un holograma de marras, me parece un engaño de mucho cuidado por no decir otra cosa malsonante.

Permítanme que les cuente una anécdota personal. Por suerte, tuve la ocasión de ver varias veces a DIO en concierto antes de la muerte de su cantante. En el último de ellos, dentro de la gira de “Master Of The Moon” (y la esperada retahíla de clásicos, que era lo importante), llegué un poco tarde al concierto, y con la intro sonando y la banda ya sobre el escenario, corrí todo lo que pude para entrar en el foso de fotógrafos antes de la salida de Ronnie. Estaba agachado sacando la cámara de la mochila cuando varios golpecitos en el hombro me pedían paso dentro del mismo foso para compartir con las primeras filas unos saludos de bienvenida. Era Ronnie James Dio. Y se me pusieron como escarpias hasta los vellos de mis santísimos cojones.

Las caras de los seguidores era un mar de sonrisas, y brotaba emoción a raudales ante la muestra de humildad de un gran cantante que no tenía reparos en acercarse cara a cara, con los que hacen posible que un artista pueda expresar su arte cada noche. Compartir su calor además de su música. ¿Eso lo puede hacer un holograma? Sobre el escenario, Dio era clase. Era entrega. Era profesionalidad.  Y como todo ser humano, era imperfecto. Si el encargado de luces cometía un error con un fogonazo de luz sobre su rostro, no dudaba en echarle una mirada asesina sin disimular ante el público, e incluso perdía el control de alguna letra o entonación por este percance. Pero eso es el directo. Esa es la magia del directo. ¿Eso lo puede hacer un puñetero holograma?

Que se dejen de historias. Lo pueden vender lo mejor que puedan, pero lo que pretenden hacer Eyellusion, la empresa creadora del cacharrito, y la viuda del vocalista, Wendy Dio, me parece una auténtica aberración para su histórica carrera. La tecnología está para ayudar, pero me niego a creer que sirva para sustituir el sentimiento de un vocalista de tal magnitud. Me niego a creer que la máquina pueda cubrir el carisma de un ser humano en vida. Y además, ¿qué diferencia habría entre asistir a este show con holograma y ver un DVD en casa? No podemos conocer a ciencia cierta cuál sería la opinión del propio Ronnie James Dio (por mucho que su viuda nos lo quiera explicar, y su derecho tiene de intentarlo por haber compartido su vida junto a él), pero dudo mucho que diera el visto bueno a este sacacuartos como homenaje y tributo a su figura. Preferiría una donación a la asociación Children Of The Night por el mismo importe de estos sacacuartos conciertos con casi toda seguridad. Esperemos que no sean muchos los partícipes de esta ocurrencia. Su honor y su memoria no tiene precio, aunque algunos lo intenten tasar, y eso es a lo único que nos podemos aferrar.

Satur Romero