El mundo del hard rock tiene extrañas historias de humildad. La de Adrian Vandenberg, guitarrista de la época más exitosa de Whitesnake, es una de ellas. Sergi Ramos habla largo y tendido con él sobre los viejos y añorados 80.

Adrian Vandenberg tuvo la difícil labor de sustituir a John Sykes cuando Whitesnake se encontraban en el pico de su popularidad y acababan de editar el disco que les haría definitivamente grandes, “1987”. El humilde holandés, que ya venía de probar el éxito con su propia banda  Vandenberg, se lo pensó mucho antes de entrar en la banda pero al final dio el paso. De aquella época se lleva un montón de historias, como revela en ésta entrevista, y una eterna amistad con David Coverdale. El presente nos lo devuelve gracias a la actividad de su nueva banda, Vandenberg’s Moonkings, con quienes acaba de editar un nuevo trabajo titulado “II”. Sergi Ramos habla largo y tendido con el guitarrista.

¿Que te llevó a volver a grabar y actuar en directo tras varios años retirado de la primera linea?

“En primer lugar, que lo echaba de menos. En los años que pasé bajo el radar, por así decirlo, no tenía planes para estar tanto tiempo parado. Una de mis frases preferidas para describir esa situación es la que usaba John Lennon, aquello de que la vida es lo que te sucede mientras haces otros planes. Fue el caso conmigo. Quería estar guardando algo de discreción durante cuatro o cinco años después de salir de Whitesnake en 1999, pero al final terminaron siendo muchos más”.

“Quería ver crecer a mi hija hasta una edad en la que le pudiese explicar que me iba de gira. Ella vive con su madre actualmente, porque nos separamos cuando ella tenía tres años. Y en ese tiempo yo no he querido dejar de estar ahí para ella. Si salgo de gira y la veo dos veces al año va a ser muy duro, pensé. Ahora ya es más mayor y yo estoy de vuelta”.

El negocio de la música ha cambiado drásticamente desde tus años de Whitesnake hasta que pusiste a Moonkings en marcha. ¿Qué te ha sorprendido?

“Nada me ha sorprendido porque lo he visto cambiar y yo no dejaba de hablar con David Coverdale. El mismo me dijo que estuviese preparado porque todo había cambiado drásticamente. Pero al final yo no hago esto por el dinero, sino por amor a la música. Está claro que es más difícil dar a conocer a tu banda hoy en día. No quería jugar la carta de Vandenberg porque entonces la gente esperaría que tocásemos el viejo material. Está bien tocar un par de canciones y otro par de Whitesnake, pero quiero tocar las nuevas canciones. Como te decía, yo no estoy en esto por el dinero. A veces simplemente quiero cumplir lo que me propongo. Hay shows que me cuestan dinero, porque al final quieres dar a la gente algo lo más profesional posible y al final la crew acaba siendo más numerosa que la propia banda. De hecho, somos cuatro músicos y en los festivales llevamos cinco personas de crew. Yo, mientras podamos ir tirando y mantener el nivel, estoy contento. Yo quiero tocar en directo”.

El sonido de este segundo disco es mucho más pulido que el del primer disco. El primer disco sonaba más ochentero, más de la vieja escuela, en cuanto a sonido global. ¿Qué habéis cambiado?

“En el primer disco quería hacer una declaración de intenciones en contra de todos esos discos sobreproducidos con capas y capas de teclados, guitarras y demás. Quería que el primer disco fuese como escuchar a la banda en un pequeño club al lado del escenario. Este segundo disco tiene un sonido más cercano al de la banda en directo.”

“En cuanto a equipo, he vuelto al Marshall que siempre había usado, ya que en el primer disco experimenté bastante con amplis vintage pequeños, tan solo para conseguir un sonido diferente. Creo que el sonido de batería es también algo más grueso que en el primer disco. Es como estar ya en un concierto con dos mil personas”.

Jan parece mucho más cómodo en su rol en este disco. En el primer disco parecía más contenido.

“Es una percepción muy buena. Cuando grabó el primer disco, Jan no había cantado en muchos años. Él tiene una granja en Holanda y siempre estaba tocando en bandas de aficionados en bares y cosas así. Su voz no era especialmente brillante por ese motivo, pero cuando le escuché supe que podía hacer muchos más. Trabajé con él para eso y tras la gira del primer disco comenzó a desarrollarse muy rápido. Antes de grabar el primer disco no habíamos hecho ningún show juntos y ahora tenemos un montón de experiencia en la carretera acumulada. Él está mucho más acostumbrado a este tipo de material”.

“Hay mucha gente que lo compara don Coverdale, en parte por mi pasado y en parte porque tiene ese timbre natural de voz. En este disco la gente dice que tiene un estilo más propio, algo a medio camino entre Ray Gillen, Chris Cornell y David Coverdale. Podría reconocer su voz en un instante”.

Su rango, incluso, es más amplio.

“Ahora es mucho más versátil. En el primer disco quise que todo estuviese dentro de su rango, ya que yo compongo todas las melodías. Para este segundo disco, su rango se ha desarrollado mucho más.”

Mantienes una amistad de muchos años con David Coverdale. ¿Le explicas tus proyectos y te aconseja de algún modo?

“Siempre hablamos de nuestra música respectiva. Cuando escuchó ‘Tight Rope’, la canción que sirvió de adelanto del disco, David fue muy entusiasta. Igual que la última vez, David ha puesto información de nuestro disco en la web de Whitesnake y ha hablado bien de la banda. Me encanta lo que hace y le encanta lo que hago. Mantenemos una buena relación, aunque no nos asesora ni aconseja durante el proceso de hacer los discos”.

Durante años, el deseo de muchos fans es que vuelvas a Whitesnake. ¿Cuál es el principal motivo que te ha impedido volver a la banda?

“Lo se, soy consciente. No es que no quiera volver, pero David tiene una buena banda y yo estoy ocupado con Moonkings. Hemos comentado que antes o después haremos algo juntos. No se si será un disco de blues o un disco de Whitesnake o si compondremos algunos temas juntos. Llegará el momento de hacer alguna colaboración juntos”.

Cuando John Sykes se fue o fue despedido de Whitesnake (según a quien preguntes), tu fuiste el tipo que llegó a salvar a la banda. Sin embargo, la gloria del periodo de “1987” es para Sykes y tu siempre has quedado en una especie de segunda linea en la historia de Whitesnake. ¿Que percepción tienes tu al respecto?

“Yo siempre he sido un tipo con los pies en el suelo. Siempre he estado en la música por amor a la música. Me da igual lo que diga o escriba la gente. Yo se lo que quiero hacer y lo que me hace disfrutar. Se que mucha gente alrededor del mundo disfruta con lo que hago”.

“Cuando empezamos a girar con Steve Vai en 1990 la gente me dijo ‘¿no te sientes intimidado?’. La respuesta era que no. El y yo somos buenos amigos y somos guitarristas muy diferentes. Yo soy un tío más melódico que Sykes o Vai, por ejemplo. Mis guitarristas favoritos son muy distintos a los de Sykes o Vai. Siempre me gusta poner la nota adecuada en el lugar adecuado. Probablemente mis solos más populares sean los de ‘Here i Go Again’ y ‘Burning Heart’ y esos son los tipos de solo que hago. Son muy distintos a los de Sykes y Vai, tenemos estilos distintos”.

“Creo que tengo mi propio estilo y por eso nunca miro a otros guitarristas como competición. Me gusta lo que toco, me gusta mi vida y disfruto con lo que hago. Lo que la gente piense o escriba me da igual. Los guitarristas que tocan con el corazón, como Vai, Sykes, Jeff Beck o Hendrix, me parecen admirables”.

“Tengo la enorme suerte de haber podido dedicarme a esto desde 1982, desde el primer disco de Vandenberg. No es algo que me tome a la ligera.”

Yo te veo en una liga más similar a la de Gary Moore, en el sentido de que si quieres ser rápido y técnico puedes serlo, pero no tienes tendencia a ello. Es casi más importante lo que no tocas que lo que tocas. ¿Como te sentiste cuando a mediados y finales de los 80 aparecieron todos aquellos guitarristas hiper-técnicos e hiper-rápidos como Vinnie Moore o similares? ¿Te sentiste fuera de lugar o te planteaste adaptarte a los tiempos?

“Tienes razón en tu observación. El estilo tocando la guitarra se asemeja a algo tan simple como el sexo. ¿Prefieres alcanzar el clímax entre tres segundos o durar un rato? Pues con la guitarra pasa lo mismo. Me gusta construir tensión tocando la guitarra y luego llevarlo a un clímax musical. Tengo todo el respeto del mundo para los shredders, sean Malmsteen, Vai, Satriani o Gilbert pero como dices vengo de otra escuela. Me gustan tipos como Jeff Beck, Brian May, Eddie Van Halen o Michael Schenker. Son guitarristas que tienen un equilibrio entre el shredding y donde poner la nota adecuada”.

“Cuando empecé con Vandenberg y la gente hablaba de que yo iba a ser el primer guitar-hero me asusté un poco. No quería entrar en una competición. Quería tocar la guitarra. Yo soy un fan de la guitarra y escucho a muchos guitarristas sin sentirme intimidado.”

“Me gustan también los guitarristas de flamenco como Paco de Lucía. Cuando les escucho me entran ganas de lanzar mi guitarra a la basura. Veo lo que hacen y lo que yo hago y no estoy a su altura. Con todo eso yo construyo mi música y mi estilo. Lo importante para mi es no competir, porque no puedes competir en la manera de exponer las emociones. No puedes medir la pasión o la emoción. Porque a alguien le guste el shredding y a otro no, eso no les hace mejores ni peores guitarristas. Es algo muy personal”.

La primera vez que Coverdale te invitó a unirte a Whitesnake, declinaste la invitación porque tu propia banda estaba creciendo. ¿Como recuerdas aquel momento?

“De hecho, antes de entrar a la banda me invitó dos veces. La primera vez fue en 1982 o 1983, cuando el primer disco de Vandenberg iba a editarse. Su manager y yo nos mantuvimos en contacto y en 1984 me volvió a preguntar si me interesaba entrar en la banda. En ese mometo Vandenberg estaba funcionando muy bien en Estados Unidos y Japón y tampoco pudo ser. Finalmente, en 1986, recibí una llamada de Geffen Records, que era el sello de Whitesnake en aquel momento. Me llamó John Kalodner, puesto que también era el sello de Vandenberg en aquel momento, y me dijo que quería hablar conmigo sobre el próximo contrato discográfico de Vandenberg. Me envió un billete de avión y me fui a verle a Estados Unidos. Cuando hablé con él me dijo que tenía dos ofertas para mi. Una era montar una nueva banda para Vandenberg, con nuevos miembros de Los Ángeles. La otra propuesta era que me uniese a Whitesnake. Fue divertido porque David me había invitado a entrar en la banda antes. Le dije que tenía que pensármelo. Mientras tanto, David y Geffen me pidieron que les hiciera nuevos arreglos en las partes de guitarra de ‘Here i Go Again’ y lo hice. Se convirtió en un gran éxito y me siento orgulloso de haber contribuido a ello”.

“Volví a casa y pensé. Finalmente me decidí a tocar con David porque llevábamos cuatro años hablando de ello y creo que era el momento adecuado. Si no hubiese hecho eso habría formado una nueva banda para Vandenberg en Los Ángeles y habría sido distinto. No iba a tocar con otro cantante del calibre de David en la vida. Tenía que probarlo.”

“En aquel momento no había banda. Solo estábamos David y yo. Mientras yo volví a Holanda, el sello y David pusieron en marcha el resto de la banda y el resto es historia”.

Algunos de los problemas con John Sykes fueron derivados de la gestión del publishing y los derechos de los temas. ¿Fue un tema a tratar en tus conversaciones iniciales con Coverdale?

“Cuando entré a trabajar con David, nadie sabía que el disco iba a ser el gran éxito que fue. David tenía muchas deudas con su discográfica y, como decía, no había banda en ese momento. Las cosas no eran fáciles. A mi me daba igual lo que sacase de allí porque yo estoy en esto por la música. Cuando empezamos a girar con Motley Crue y el disco comenzó a subir en las listas, nos quedamos en shock. Nadie se imaginaba que iba a pasar eso. No teníamos expectativas de ningún tipo”.

“En el momento en que me uní a Whitesnake, Vandenberg eran igual de populares en Estados Unidos que ellos. Nosotros habíamos tenido un gran éxito pero ellos todavía no lo habían tenido. Estabamos en una situación bastante equitativa. Mi sensación era que Whitesnake cambiaban con bastante frecuencia de músicos y yo quería dejar mi marca en el negocio de la música antes de hacer nada más con nadie. Al final fue exactamente así como todo sucedió”.

Tienes créditos como compositor en “Slip of the Tongue” y tuviste varios discos exitosos con tu propia banda. ¿Te dio todo eso una libertad económica considerable como para no tener que estar siempre en primera linea del negocio? ¿Es ese el motivo por el que no te prodigaste mucho en la escena hasta la llegada de Moonkings?

“Nunca he tenido que preocuparme de eso. Antes de entrar en Whitesnake tuve mucho éxito como pintor y como diseñador para publicidad y revistas. Tenía un muy buen trabajo y eso me permitió poner en marcha Vandenberg. En aquel entonces, era imposible ganarse la vida en Holanda con la música. También fui profesor de arte durante un año en los tiempos de Vandenberg. Nunca tuve que hacer concesiones en mi música porque, si la música me iba mal, podía dedicarme a pintar, diseñar o enseñar”.

“En los años entre mi salida de Whitesnake y la llegada de Moonkings, viví de vender mis pinturas. Hacía exposiciones y las cosas me iban muy bien. Los ahorros también ayudaban, porque tampoco soy un tío de grandes lujos. Vivo igual hoy en día que antes de entrar en Whitesnake. No necesito un gran coche ni una gran casa. Necesito hacer música y pintar. Mi vida siempre ha sido muy estable y eso me ha permitido tener claro lo que quiero hacer a nivel creativo. No soy un tío rico, como mucha gente piensa. Cuando llegué a Estados Unidos, lo primero que me impactó fue que allí fichas a un abogado para cada pequeño paso que tienes que dar. Seguramente, si hubiese hecho eso, habría ganado mucho más dinero en mi carrera. No quería meterme en todo ese rollo. Siempre me ha dado miedo que el dinero influya en mi creatividad. Es una visión un poco inocente pero siempre he vivido así y es como mi padre me enseñó a vivir. Mi padre murió hace dos años pero era un profesor de ingeniería en la universidad local y todo tipo de grandes compañías intentaron sobornarle para que hiciese cosas que el consideraba que no debía hacer desde su posición laboral y por respeto al medio ambiente y esas cosas. Cuando crecía, recibí esos valores. A mi me dan igual los grandes coches o grandes casas. Si mi padre cogía el dinero de esas grandes compañías o si yo hiciese lo que me pedían las grandes compañías, habría quedado atrapado, con obligaciones por cumplir en un mundo en el que no quería estar involucrado. No quiero eso. Ese fue el estandarte moral que me plantaron en la cabeza cuando era un niño: tus ideales no pueden ser arrasados por el dinero.”

“Gracias a la combinación de esos valores, siempre tuve claro que estaría contento simplemente sobreviviendo con mis pinturas y con lo que fuese haciendo como profesor y como músico.”

Cuando miras atrás a los años 80 ¿sientes cierta distancia? ¿Piensas que es como si le hubiese pasado a otra persona?

“Hay algo de eso. La semana pasada, se editó una versión especial del disco ‘1987’ y David hizo un nuevo video promocional para ‘Here I Go Again’. Vi el vídeo y es como si fuese una parte distinta de mi la que veo ahí. En Holanda la gente es muy de pies en el suelo, como en España y todo esto no nos afecta. Podía estar cada noche tocando ante 60.000.o 70.000 personas pero me daba lo mismo: si tenía libre más de una semana y media cogía un avión y me iba a casa a ver a mi familia y amigos. Eso me mantuvo siempre con los pies en el suelo.”

“Tenía mucha presión por parte de la banda y el management para mudarme a Estados Unidos y hacer cosas como comprarme un coche deportivo y todo eso. Yo no quería eso. Vivo en una casa pequeña, tengo mi pequeño jardín y tengo cerca a mis amigos de toda la vida. Por estar en el negocio de la música no tengo que cambiar toda mi vida. Soy una persona muy equilibrada. Nunca me ha gustado el estilo de vida Hollywood”.

¿Crees que ese enfoque inocente hacia el negocio de la música y la vida ha sido lo que te ha mantenido unido amistosamente a David Coverdale?

“Eso pienso. David y yo nos llevamos muy bien y mucho de ello tiene que ver con el hecho de… Mira, David es un tio muy exigente con sus compañeros de banda y muchos ex-miembros no podían soportar eso. El pide tanto a los demás como se pide a sí mismo y por eso ha tenido todo el éxito que ha tenido a lo largo de los años. Hay gente que no puede con eso y es el problema ee esa gente, no de David”.

“Yo soy más tranquilo con mis compañeros de banda y tengo fe en ellos y en sus intenciones pero de David aprendí que muchos músicos piensan que una vez entraban en Whitesnake su vida ya estaba resuelta y no tenían que hacer nada por mejorar como músicos. Yo sigo intentando mejorar como guitarrista día a día. Podría simplemente tocar los viejos temas de Vandenberg y de Whitesnake y coleccionar cheques. Pero no es lo que quiero hacer en mi vida”.

“No tengo nada de lo que arrepentirme en esta vida. Bueno, un par de ex-novias con las que debería haber tenido más cuidado, pero de todo se aprende, y sino…da contenido para alguna canción”.

¿Habrá alguna gira europea con el nuevo disco de Moonkings?

“Nuestro agente está hablando con promotores alemanes, ingleses, españoles y demás. Los costes de girar son muy altos y el año pasado cuando giramos apenas cubrimos costes. Pero claro, quieres tocar y estar ante la gente. Esperamos que podamos hacer más shows en España además de Madrid, como la última vez. También nos gustaría hacer festivales, donde te ve más gente y ganas nuevos fans. Esa es la idea, al menos”.

Sergi Ramos