“Mi mejor decisión de negocios fue decirle a mi manager que se ocupase él de los negocios. Shep Gordon es mi manager desde hace 48 años. Siempre le he dicho “tu te ocupas de los negocios, yo me ocupo del rock and roll’.

Son las dos de la mañana. La habitación está oscura. Tan solo el leve crepitar de algun mueble o del suelo interrumpen el silencio de la madrugada. 

Suena un teléfono.

Vuelve a sonar.

Es un número largo y misterioso. Podría ser un teleoperador ecuatoriano de Vodafone. Descuelgo con cautela.

-“Hola, hablo con Sergi Ramos?” dice una voz misteriosa al otro lado.

“Mierda, sabe mi nombre” pienso, ya imaginándome que se trata de un asesino en serie a lo Scream, capaz de desollar a mis gatos o de cortarme la mayonesa o vaya usted a saber.

Cauto y temeroso, le digo que si. Soy esa persona.

-“Bien, soy Alice Cooper”.

Menos mal. Imagina que me llama un teleoperador de Vodafone para venderme la fibra óptica a esas horas. A fin de cuentas, Cooper es tan solo el alter ego de un venerable ancianito de 69 años que, sin quererlo, inventó el shock rock y al cual decapitan en cada gira unas doscientas veces. Por suerte, hoy tiene la cabeza sobre los hombros en la justa medida que es necesaria para dar una entrevista locuaz y entretenida. La última vez que pude hablar con él fue en 2010 y tuve que escaparme de un concierto de Guns N’ Roses para atender la llamada de Alice Cooper. Parece que la vida de periodista rockero es idílica y probablemente lo es, un par de días al año. Aquella noche di gracias al altísimo porque Axl Rose saliese a su hora a tocar y yo pudiese hacer la entrevista a la hora pactada. Cooper preguntó “¿cuanto ha tardado en salir Axl?” cuando le expliqué mi agitada agenda de esa noche. En este caso cerró la entrevista recomendándome que me fuese a dormir literalmente “de una vez”. La diferencia horaria con Estados Unidos es lo que tiene. 

Alice Cooper estará actuando como cabeza de cartel en Rock Fest Barcelona el próximo 1 de julio, en lo que es su primer show en España en cinco años. Hay hambre de Cooper, hay hambre de que nos de su poison, como si esto fuese una canción de reggaeton. Y todos queremos verle decapitado, por última vez. Hasta la próxima gira, porque él, a diferencia de los demás, no piensa retirarse. 

Vincent ¿como estás?

“Muy bien, ¿qué tal estas tu a estas horas?”

No me puedo quejar para ser las dos de la mañana y estar a treinta grados. Vamos por faena que tenemos poco tiempo. Tengo la sensación de que estás eternamente de gira. No te tomas días de descanso, ni meses de descanso ni años de descanso.

“Es lo que tenemos los músicos de mi generación, que simplemente no sabemos cuando dejarlo a tiempo (risas). Es una de esas cosas que… mira, físicamente nunca he estado mejor que ahora. Tengo a la mejor banda girando conmigo. Tengo un nuevo disco. Tengo un nuevo show. No veo ninguna razón para retirarme. No veo ningún motivo para hacer lo que han hecho Motley Crue. Para mi, el rock and roll es mi vida. No puedo esperar a componer nuevas canciones y no puedo esperar a hacer nuevos shows. Esto es mi vida”.

Es refrescante que alguien venga con ese enfoque. Estoy harto de giras de despedida o artistas que solo hace tres shows por semana porque no pueden ya aguantar el ritmo de la carretera.

“Bueno, dudo que jamás escuches a Paul McCartney diciendo que quiere retirarse. O a los Stones. Está en nuestra sangre. Piénsalo: si llevas cincuenta años haciendo una cosa y tienes una enorme cantidad de público a nivel mundial, que te ha sido leal toda su vida… no puedes dejarlos colgados. Has de hacer nuevos discos, has de hacer nuevas giras. Has de darle lo que quieren. ¿Qué voy a hacer sino? ¿Irme a casa y jugar al golf? Pero si ya juego al golf cada mañana de todos modos y luego hago los conciertos por la noche. Creo que cuanto más tiempo estás en activo, más joven te mantienes.”

Estaba escuchando tu nuevo tema, “Paranormal”. Me ha transmitido el mismo rollito creepy de canciones de los ’70 como “I Love the Dead”. ¿Buscabas recapturar esa esencia en tu nuevo disco?

“En esa canción en particular, si. Trata de un tipo que ha fallecido y que va a visitar a su esposa, a su amante. Ella está al otro lado y no pueden ya tocarse ni estar juntos. Así que el deja cosas por ahí para hacerle saber que esta ahí. El teléfono suena. El siempre le dice a ella que si suena el teléfono a las tres de la mañana, es él. El deja mensajes y pistas todo el tiempo y es una historia de amor atípica”.

“A medida que avanzaba con el disco me daba cuenta de que la mayoría de canciones trataban sobre personas con diferentes disfunciones mentales. Casi cada canción, incluso de una manera cómica, trata de personas con personalidades paranormales. Gente paranoica. “Dead Flies” trata de uno de esos freaks del fin del mundo, esos que pasan la vida prediciendo el apocalipsis. “Fallen in Love and I Can’t Get Up” habla de un amante al que no se le levanta. En cada canción hay alguien con algún tipo de disfunción, de personalidad paranormal”.

Me pregunto si cosas como el reciente suicidio de Chris Cornell te hacen confirmar que el negocio de la música daña mentalmente a muchas personas involucradas, hasta situaciones extremas. Gente a la cual la máquina le termina comiendo. ¿Crees que la vida real es mucho peor que cualquiera de tus historias ficticias?

“Bueno…tienes que pensar ¿te come el mundo? ¿O dejas que el mundo te coma? Yo tuve mis problemas con las drogas y el alcohol en los años 70 y en un cierto punto decidí que no quería morir y que no me iba a permitir morir por culpa de las drogas y el alcohol. Hay muchas cuestiones personales por en medio. Yo conocía bien a Chris Cornell, había compuesto algunas canciones con él en su momento. Le tenía por alguien extremadamente talentoso. Si tienes un problema con la depresión clínica, puedes tener la mejor vida del mundo que aún te querrás suicidar. No se me ocurre una enfermedad peor que la depresión clínica. No puedes luchar contra ella. Los deseos suicidas te superan”.

“Me sorprendió mucho el fallecimiento de Chris porque si alguien tenía el mundo cogido por el cuello, ese era Chris Cornell. Es como si Paul McCartney se suicidase. No puedes conocer a nadie más positivo que Paul McCartney. Chris era una de esas personas. Me cuesta mucho imaginármelo matándose.”

Con el advenimiento de los smartphones ¿sientes la necesidad de hacer tu show en directo más urgente y con más acción de manera que el público no pueda sacar su vista del escenario?

“Mi show siempre ha sido igual. Dejo que las letras sean el guión del show y así ha sido desde 1968. Creo que hemos evitado la trampa. No he visto a la gente usar demasiado el móvil en mis shows. Lo he visto una o dos veces. Les damos tantas cosas que mirar que no tienen tiempo de mirar sus teléfonos. Intentamos sacarles de su rutina diaria, de su teléfono, de sus ordenadores… como hace una buena película. Te has de llevar al público de viaje contigo, no has de dejar que ellos te lleven en su viaje. El hecho de que no vea demasiados teléfonos entre el público me da a entender que hacemos bien nuestro trabajo”.

Hay muchas de rock teatral que han aparecido en los últimos años. Rock teatral en el que tu tuviste mucho que ver a la hora de moldear el género como pionero. Me gustaría pedirte tu opinión sobre una banda concreta, los suecos Ghost. 

“Les vi en directo porque hicimos un show juntos en algún lugar de Europa, pero no recuerdo donde. Estábamos los dos poniéndonos los disfraces en la misma area. Mi esposa estaba vistiéndose de enfermera, yo estaba pintándome los ojos y Ghost estaban poniéndose sus disfraces y el traje de Papa. Ahí es donde te das cuenta de que el show business es el show business. Te dedicas a hacer buenas canciones y a llevar al público en un viaje contigo. Yo intento alejarme de la política y de las cosas del dia a dia y llevar al público a un lugar que puede dar miedo, pero que es divertido. Creo que Ghost hacen justamente eso”.

“No soy católico así que no me ofende el traje de Papa. Me ofende un poco la cruz invertida como cristiano, pero entiendo el personaje y entiendo lo que representa. Es un personaje teatral. Dudo que esa persona sea tan negativa como su personaje. Es su show”.

Vincent Fournier no quiere liarse en la política. Sin embargo ¿sería Alice Cooper un buen presidente para Estados Unidos visto lo visto?

“No puedo pensar en un trabajo que me gustaría menos que ese. Sería un trabajo que odiaría con todo mi corazón. Más que cualquier otro trabajo del mundo. Odio la política, las odio, hasta el punto en que no entiendo como la política y el rock and roll pueden ir de la mano ni remotamente. Cuando mis padres hablaban de política yo me metí en mi habitación y ponía a The Who (risas). No quiero oir hablar de impuestos, no quiero oir hablar de republicanos y demócratas. Para mi, es todo un gran juego. Todos los presidentes heredan lo mismo que el presidente que les precede.”

“Trump es refrescante en el sentido de que no ha sido presidente nunca (risas). Por así decirlo, estamos viendo como aprende a ser presidente en público. Es, como mínimo, algo nuevo. Está dando sus primeros pasitos”.

Hoy has anunciado que la gira por el Reino Unido contará con la colaboración de la Alice Cooper Band de los 70. ¿Planeas extender eso al resto de fechas europeas? ¿Hay alguna fecha en España después de la de París del 7 de diciembre?

“Yo siempre he estado en contacto con Neil, Dennis y Mike. En este disco les invité a componer casnciones y lo hicieron: tres canciones en las que también han tocado. Pensé que quizá sería una buena idea tocar veinte canciones con mi banda actual, que se baje el telón y cuando se vuelva a subir aparezca la banda original, tocando seis canciones. La gente lo aprecióp mucho. Lo hicimos en Nashville y ahora lo haremos en Inglaterra, como experimento. Funcionó muy bien en Nashville y veremos en Inglaterra. Quizá lo hacemos en toda la gira próxima”.

¿Cuál es la mejor decisión de negocios que has tomado jamás?

“Mi mejor decisión de negocios fue decirle a mi manager que se ocupase él de los negocios. Shep Gordon es mi manager desde hace 48 años. Siempre le he dicho “tu te ocupas de los negocios, yo me ocupo del rock and roll’. No he tenido una discusión con él en 48 años. Le dejo ocuparse de los negocios y yo hago lo que hago. Soy un cantante, no un hombre de negocios. Él si que lo es”.

 

Sergi Ramos