Resulta sorprendente ver como hay determinadas bandas en las que, para bien o para mal, parece no pasar el tiempo. Hay veces, desde un punto de vista negativo, que eso deriva en una falta de frescura y originalidad, recubierto de hastío, que lleva a esas bandas a caer en el olvido a medida que su público envejece y va perdiendo interés.

Resulta sorprendente ver como hay determinadas bandas en las que, para bien o para mal, parece no pasar el tiempo. Hay veces, desde un punto de vista negativo, que eso deriva en una falta de frescura y originalidad, recubierto de hastío, que lleva a esas bandas a caer en el olvido a medida que su público envejece y va perdiendo interés. En el polo opuesto tenemos a determinados grupos que, por lo que sea, consiguen ir enganchado generación tras generación y mantenerse a flote. Sin bien cabe esperar que los seguidores originales de Sum 41, cuya propuesta sigue siendo de corte claramente adolescente a pesar de peinar bastantes canas, hubieran dejado de lado este tipo de propuestas, las nuevas huestes de punk pop, en este caso aderezado con algo mas de distorsión, siguen llenando pabellones y siendo fieles a un estilo que casa perfectamente con esa edad y que deberíamos empezar a considerar (y me incluyo en el saco) como una propuesta con cierto peso y olvidarnos de que es una moda pasajera. Año tras año pasan por nuestro país propuestas similares y año tras año llena pabellones de adolescentes que probablemente estén disfrutando de su primer concierto. Es por tanto una magnifica vía de entrada al Rock and Roll. La incógnita es hasta que edad puede uno seguir tocando música para imberbes sin perder el interés.

Por lo que pudimos ver en el recién renombrado WiZink center la pasada semana en Madrid, no es el caso de Sum 41. A pesar de que el tiempo no deja de hacer estragos y sus miembros empiezan a parecer anacrónicos con su propuesta, la energia que desprenden una vez pisan las tablas es envidiable. Una vez empieza a sonar la música, parece que Deryck Whibley parecen estar viviendo una segunda juventud. Derrick salta, corre, grita, y entre canción y canción invita a varios seguidores de las primeras filas a disfrutar del show desde el propio escenario, convirtiendo esa noche en la mejor de sus vidas.

Quizás el arma de Sum41 frente a otros referentes del estilo que han ido quedando en el camino sea ese carisma de Deryck, unido a ese matiz algo más cañero dentro de una melodia predomintante. Aportan algo mas. Eso, y veinte años de tablas en los escenarios, unidos a un sonido sorprendentemente contundente provocan un estallido constante de energía. “The Hell Song”, “Motivation” o “In Too Deep”, todas suenan a trallazos que encandilan a un público que, con esta edad y carente de los prejuicios que aportan los años, disfruta sin límites de la propuesta. La fórmula del éxito asegurada. Solo queda saber cuando se cansarán estos músicos de seguir jugando a tener 20 años. Mientras tanto, la diversión puede continuar.

Texto: Fran Domingo

Javier Bragado

Promotor:Live Nation

Día:18-01-2017

Hora:21:00

Sala:Wizink Center

Ciudad:Madrid

Puntuación:5